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NO TODA MUJER SOLISTA TIENE LA OBLIGACIÓN DE CANTAR

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23/06/2025

Moira Nitzsche anticipa “Primera nevada”, su EP inaugural

Como su historia familiar permitiría inferir, toca saxo y clarinete. Tres temas instrumentales que abrevan en la estética del jazz.
Moira compone e interpreta saxo y clarinete.
Moira compone e interpreta saxo y clarinete.

Existe una suerte de imperativo implícito: si una mujer se lanza a grabar música de manera solista, se espera que cante. No es el caso de Moira Nitzsche, quien el próximo viernes (27 de junio) lanzará “Primera nevada”, tres temas instrumentales de raigambre jazzera que integrarán su primer EP. Previsible si se tiene en cuenta su ascendencia, la joven artista interpreta saxo y clarinete, aunque busca imprimir sello personal a sus composiciones.

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Más allá de cierto gesto en los hechos irreverente “es la música que me sale nomás”, le dijo Moira a El Cordillerano. “Si tuviera que encasillarla en un estilo sería jazz o jazz fusión, porque utiliza elementos que vienen de ahí”, definió. “Las composiciones son melodía con armonía y algún arreglo o guía, pero la cosa se completa con el aporte de los músicos porque tiene mucho espacio para la improvisación y solos improvisados”, completó.

Como suele suceder en andariveles similares, “esto hace que, depende quién la toque, quizá suene un poco diferente. Es un poco la magia del jazz”, sostuvo la saxofonista. “Primera nevada” tendrá además un condimento especial, “el hecho de que se grabó todos juntos y de una, sin edición”, explicó. “Las tomas son lo que salieron y ya, no se grabó por pistas. El jazz es uno de los pocos géneros en los que se sigue grabando de esa forma”, ilustró.

Desde ya, “la instrumentación también es jazzera: saxo o clarinete, contrabajo, piano Rhodes, batería y en un tema se suma una flauta. Lo que tiene un poco distinto en cuanto al jazz más tradicional es lo rítmico: me gusta jugar con compases raros y ese tipo de cosas, pero de una forma que fluya, no demasiado compleja”, avisó. Además del tema que da nombre al EP, podrá constatarse esa fluidez en “Día 145” y “Otoñal”.

En efecto, la búsqueda instrumental “me sale naturalmente, no soy tan de cantar. Capaz en la ducha o para hacer algún coro, pero encuentro más mi expresión y mi voz en los vientos o en otros instrumentos, entonces mis composiciones salen por ese lado”, indicó Moira. “A veces siento que hay una creencia de que por ser mujer una naturalmente debería hacer música cantada, pero en mi caso y muchos otros no es así”, ratificó. “Y está buenísimo, hay muchas mujeres instrumentistas muy grosas”.

Música en las alturas.

En forma simultánea “soy de escuchar mucha música instrumental y pienso que se puede expresar un montón de cosas profundas sin que haya necesariamente una letra”, proclamó. “Obviamente es todo mucho más subjetivo según quién y cuándo lo esté escuchando, pero quizás esa es un poco la gracia, pienso”. Por las dudas recordemos o apuntemos que el padre de nuestra interlocutora, Miguel Nitzsche, es un entusiasta veterano de los bronces en esta ciudad.

El Cordillerano: calculo que en tu casa el saxo sería tan natural como en otras la TV o la pelota de fútbol. ¿Siempre estuvo “dado” que fueras a tocar el saxo o no fue tan lineal el asunto?

Moira: En casa era muy natural la música, no solo el saxo sino todo tipo de vientos e instrumentos, ensayos, conciertos, etc. Y por suerte la música nunca fue una imposición de parte de nuestros viejos, se fue dando natural. Un día le dije a mi viejo: quiero tocar el clarinete… Me encantaba como sonaba y ahí empecé. Recuerdo muy pocas clases formales con mi él, siempre fui muy de ir a tocar a sus bandas, algún dúo en casa, sacarse alguna duda… Siempre tocar mucho, en grupo y en público. Un par de años más tarde sumé el saxo y hoy son mis dos instrumentos principales: el clarinete y el saxo. Fue una forma muy linda y sana de aprender, que hasta el día de hoy forma parte de mi filosofía, mi manera de tocar y de dar clases.

Apenas arranca la música en “Día 145”, el primero de los temas del EP, queda claro que Moira no estuvo sola en el registro. “Tuve el placer de que me acompañaran músicos de la zona, Bariloche y la Comarca, que son tremendos y que admiro mucho. En Rhodes grabó Ernesto Amstein, que también me dio una remano para armar las maquetas; en contrabajo Ariel Zamonsky; en batería, también técnico de grabación y dueño del estudio Hernan Hecht. Y de invitada para uno de los temas grabó la flautista Laura Rosales, a quien estoy re agradecida porque se nos enfermó la flautista original y ella nos salvó a último momento”.

“Primera nevada” rompe también con la secuencia que impusieron las plataformas digitales desde que consiguieron hegemonía en la industria musical. No es anticipo de un álbum, “es un EP que queda ahí por el momento. No se me da tan fácil la composición, así que ojalá en un par de años pueda tener un par de temas nuevos” avisó la música, sin ninguna de las prisas que son tan corrientes en la actualidad.

No obstante, hay que aguardar presentación en vivo. “Seguramente sí en la segunda mitad del año, todavía no está definida la fecha. Me gustaría hacer una presentación bien linda con músicos invitados y arreglos para más vientos”, adelantó. Quiso añadir que “el EP fue grabado gracias a una Beca Creación del Fondo Nacional de las Artes (FNA) que gané en diciembre del año pasado”.

Hay otro ingrediente desusado. “La música se subió a las plataformas gracias a la Agregadora de Música Argentina (AMA) del Instituto Nacional de la Música (INAMU), que es completamente gratuita”. La compositora e instrumentista también destacó “la importancia que tienen estas instituciones y becas para que pueda haber producción artística de calidad en todo el interior y no solo en Buenos Aires”. Faceta que en general no se tiene en cuenta cuando se embiste contra su existencia. Sin grandes proclamas, otro gesto irreverente.

 

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