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27/04/2025

Silvia Pérez reveló por qué usaba grasa de caracú para el pelo

La actriz sorprendió al revelar uno de sus secretos fashion más inesperados.

Silvia Pérez fue la gran invitada de La noche perfecta, el ciclo de Sebastián Wainraich en la TV, y no solo emocionó al conductor con su presencia, sino que también sorprendió a todos con una anécdota que se volvió viral. Actualmente, Pérez comparte escenario junto a Arnaldo André en la obra No me olvides, que se presenta en el Teatro Picadilly, pero durante la entrevista no solo repasó su extensa carrera junto a figuras como Alberto Olmedo, sino que además reveló un insólito truco de belleza que usaba en sus años de esplendor.

Todo surgió en el divertido segmento de “la pregunta de la caja fuerte”, donde Wainraich lanzó, con picardía: "Uh, si esto es cierto...". Y no dudó en preguntar: "¿Es cierto que, para tener tu cabellera espléndida como la tenés, hervís un montón de huesos de vaca en una olla y te pasas la grasa del caracú por la cabeza?". La respuesta de Silvia, entre carcajadas, fue tan desopilante como sincera: "Bueno, en el 2025 no. Pero sucedió. Sí, sucedió. Con el caracú, que es grasa pura".

La actriz contó que esta curiosa técnica le llegó de la mano de un reconocido estilista de la época: "Hubo una época en la que Roberto Giordano había traído a su peluquería ese método para algunas personas que, por ciertas circunstancias, les habían quemado el pelo haciendo la tintura". Según explicó, el tratamiento consistía en aprovechar la grasa del caracú, considerada por muchos como uno de los elementos más nutritivos para el cabello dañado. "Decían que era lo más lubricante porque era grasa pura", sumó.

Fiel a su preocupación histórica por el cuidado capilar, Pérez confesó: "La plata que invertí en productos para el pelo es casi la misma que gané a lo largo de mi carrera". Con ese antecedente, no dudó en probar el remedio casero: "Iba a una carnicería, le pedía que me guardara los huesitos del caracú, los hervía y después...". Aunque admitió que el proceso no era para nada glamoroso, ya que el olor que invadía la casa era muy fuerte, destacó que los resultados bien valían la pena: "Te dejaba el pelo... ¡un brillo tremendo!".

Wainraich, sorprendido, celebró la espontaneidad de su invitada, quien entre risas también reconoció: "El aroma en la casa... eso no te lo puedo explicar". A pesar de lo extremo del método, Silvia remarcó que en su momento fue considerado revolucionario para recuperar cabelleras castigadas por las tinturas agresivas de los años ‘80.