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LIBRO DIGITAL RESCATA SU “PASIÓN POR EL SKI” Y OTRAS FACETAS DE SU ACTUACIÓN

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13/04/2025

Pablo Rosenkjer, el que “inventó” el invierno

De muy joven se destacó como esquiador, después como directivo y empresario. Una nueva publicación de Toncek Arko reconstruye su trayectoria y aporta coloridos datos sobre su vida.
En la oficina en los años 90. Foto gentileza Toncek Arko.
En la oficina en los años 90. Foto gentileza Toncek Arko.

Era de prever que “Pablo Rosenkjer. Pasión por el ski” recibiera centenares de vistas una vez que estuviera disponible en Internet. En su versión en castellano, el libro digital que tiene como autor a Toncek Arko ya fue leído por unas 700 personas. Menos previsible era un mes y 10 días atrás -cuando se publicó- que otro tanto ocurriera con 362 lectores que se adentraron en su versión en francés y alrededor de 170 en su traducción al inglés. El dato ilustra sobre la importancia que adquirió el protagonista durante las múltiples facetas de su incansable accionar, que recién se interrumpió al fallecer en marzo de 2020.

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¿De quién hablamos? Queda claro desde el vamos: “Pablo Rosenkjer fue uno de los deportistas de ski más exitosos en el historial argentino y un dirigente que durante medio siglo se desempeñó en el ámbito del ski alpino”, introduce el texto de nuestro colega. “Participó activamente en el Club Andino Bariloche (CAB), la Federación Argentina de Ski y Andinismo (FASA) y la Federación Internacional de Ski (FIS)”. Además, “en su actividad laboral fue asesor en turismo y deportes de las empresas Sol Jet, Austral Líneas Aéreas, de Valle de Las Leñas y la provincia de Río Negro”.

Porque lo conoce a fondo, Arko trajo a colación que “en el ambiente del ski, Rosenkjer es conocido y nombrado simplemente como Pablo. Todos saben que con ese nombre se lo menciona a él. No hay otro Pablo en el mundo del ski argentino”. Así las cosas, “Pablo se caracterizó por ser una persona muy prolija, ordenada y exitosa en los temas comerciales y empresariales. Esto le permitió acceder a puestos de decisión e integrar el directorio de empresas muy importantes. También integró clubes deportivos y federaciones. Pudo lograrlo pese a no tener estudios ni títulos universitarios. Apenas cursó la primaria”.

Llamativo pero real. “Hijo de inmigrantes daneses nació en San Carlos de Bariloche el 8 de septiembre de 1930. Su familia regresó a Dinamarca, pero volvió a la Argentina por la crisis económica y política de Europa y el inminente inicio de la Segunda Guerra Mundial. Viajaron en un barco militar francés que casi participa en la batalla contra el Graf Spee frente al puerto de Montevideo, en diciembre de 1939”, ilustra la reconstrucción.


"Usted va a ser un buen esquiador", le dijeron. Acertaron. Foto gentileza Toncek Arko.

El futuro deportista y directivo “regresó con sus padres, Holger Rosenkjær y Olga Rasmussen y sus dos hermanos. Por esas cosas del destino y de la burocracia administrativa, los tres chicos fueron anotados con apellidos levemente diferentes en Argentina. No hubo posibilidades de modificarlo y el error quedó para siempre”. No siempre disfrutó de holgura material: “vivió una infancia signada por las carencias económicas y la falta de trabajo”.

Rural y agrícola con lagos

En consecuencia, “para poder salir adelante, Pablo abandonó el colegio y comenzó a trabajar a los 14 años”, añade el relato. “Lo mismo hicieron sus dos hermanos mayores, que viajaron primero a Buenos Aires y uno de ellos continuó hacia Brasil. Sus padres, como la mayoría de los inmigrantes, trabajaron esforzadamente para poder vivir en un pueblo rural y agrícola rodeado de lagos”, contextualiza Arko.

La cuestión es que “Pablo comenzó a deslizarse por la nieve del cerro Otto en una época que practicar montañismo y esquiar fueron actividades habituales en los niños del pueblo”. De hecho, “en 1943 integró el primer grupo de chicos becados en la escuela de ski creada por Catalina Reynal y recuerda que su primer equipo se lo regaló Carlitos Oertle”. Este le dijo: “vos serás un buen esquiador”. Vaya si acertó con el pronóstico.

“Pablo esquió toda la temporada invernal 1943 pero al año siguiente no pudo disfrutar de la beca, pues ya había comenzado a trabajar en la despensa Modelo y solo tenía libre los fines de semana”, rehace el volumen de Arko. No obstante, “se hizo socio del CAB y comenzó a participar en las salidas a la montaña y también en las competencias de ski, donde, a pesar de su poca práctica, logró destacarse”.

Los primeros logros se alternaron con circunstancias difíciles: “su padre falleció en 1947 y ese invierno Pablo logró clasificar a 2ª categoría en ski alpino. Su profesor y entrenador, Antonio de Pellegrin, lo incluyó en la nómina de deportistas que viajaron en 1948 a los Juegos Olímpicos de Saint Moritz, Suiza. Fue el más joven de la delegación, con apenas 17 años”. Aquel fue apenas el comienzo de exitosa trayectoria deportiva.

En efecto, “Pablo compitió hasta 1960 en el primer nivel del ski alpino argentino. Ganó 18 títulos nacionales. En esos años, también ganó el Kandahar de los Andes, participó en numerosas competencias internacionales en Chile, en el campeonato de Chacaltaya, Bolivia y en dos Juegos Olímpicos”, completa la semblanza. Pero su relación con la montaña no se limitó a la estricta faceta deportiva.


Con el número 23, subió al primer podio en 1947. Foto gentileza Toncek Arko.

“En 1967 conoció a William ‘Billy’ Reynal, sobrino de doña Catalina, quien lo convocó para que lo asesorara en el proyecto que proponía desarrollar el ski en el cerro López”. Afortunadamente para sus intereses, “Rosenkjer demostró la poca viabilidad de ese proyecto y llevó a Reynal al cerro Catedral”. Por entonces, Reynal era titular de Austral Líneas Aéreas y “necesitaba aumentar los vuelos al sur y por ello buscaba nuevos atractivos turísticos”.

La invención del turismo invernal

Permeable a esas inquietudes, “en Buenos Aires Parques Nacionales licitó la explotación comercial de la montaña y al año siguiente se comenzaron a emplazar las nuevas aerosillas y T-bar en el centro invernal. Nacieron Lagos del Sur y Sol Jet, que, bajo el ala de Austral Líneas Aéreas, ‘inventaron’ el turismo invernal para Bariloche. Pablo fue la mano derecha de Billy y su principal asesor en el negocio de la nieve”, completa la introducción.

Páginas antes, Odette Dub, quien colaboró con Arko en la concreción del libro, admite que “todo comenzó como un juego. Con Susi Rosenkjer sentimos que era necesario intentar que Pablo nos relatara su vida, su pasión por el ski. Tenía una memoria estupenda. Lo único que había que hacer era provocar los disparadores para que surgieran los datos. Así fue. Durante un año trabajamos, él y yo, una tarde por semana con té de por medio. Ahora, a casi 5 años de su partida en busca de lindas pistas, vemos el nacimiento de este proyecto”.

Para la inspiradora del libro “era muy importante que toda persona que hoy disfruta de este maravilloso deporte supiera que hubo un alma que persiguió sus sueños para que se convierta en un deporte ordenado, con reglas claras y a la altura de los grandes países que hacen un culto de este deporte. Ayudó especialmente a los centros del hemisferio sur. Los puso en el mapa del mundo”, resaltó.

Hoy, las temporadas invernales están completamente naturalizadas en Bariloche, pero no siempre fue así. “También es importante valorar los logros económicos que significó para los centros de ski de pequeñas naciones como la nuestra y nuestros vecinos” la tarea de Rosenkjer. A partir de su empuje, “los inviernos cobraron una importancia inusitada. Superaron ampliamente las expectativas”, concede el texto de Dub. En definitiva, la historia de un deportista, directivo y empresario que mucho tuvo que ver en la configuración actual de Bariloche.

Pablo Rosenkjer castellano

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