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EL GOBIERNO MODIFICÓ SU FUNCIONAMIENTO POR DECRETO

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07/03/2025

Incertidumbre en la colectividad musical de Bariloche ante cambios en SADAIC

Aún no hay un posicionamiento consensuado.
La entidad está en la picota desde que asumió el gobierno de Milei.
La entidad está en la picota desde que asumió el gobierno de Milei.

Si bien se admite que la entidad “es muy discutida”, tampoco se ve con buenos ojos su eventual desaparición o una pérdida sustantiva de facultades. 

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Entre la colectividad musical de Bariloche hay incertidumbre en relación con los recientes cambios que decretó el Gobierno nacional sobre el funcionamiento de SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores). A grandes rasgos, se admite que hacen falta modificaciones en sus metodologías, pero tampoco se da la bienvenida a una eventual desaparición o pérdida sustantiva de sus competencias.

El último miércoles se publicó en el Boletín Oficial que, de ahora en más, SADAIC “no podrá intervenir sin autorización del autor y/o compositor en la celebración de acuerdos particulares entre los autores y/o compositores argentinos y extranjeros y las personas humanas o jurídicas que quieran explotar su producción y podrá cobrar únicamente por los usos que hayan sido objeto de acuerdos en los que haya participado”.

Si bien Marcelo Saccomanno es titular de MUEBA, la entidad que agrupa a las personas músicas de Bariloche, aclaró a instancias de El Cordillerano que su consideración es a título personal porque aún no se pudo debatir colectivamente una posición. “Hay dos niveles en los que funciona SADAIC”, introdujo. “Lo que generalmente hace mucho ruido en músicos y músicas independientes es que su nivel de ventas o de escuchas no es significativo, ahora que no hay ventas (de discos, por ejemplo)”.

El músico exhortó a “pensar que SADAIC se queda con un 12 por ciento de las recaudaciones totales de los conciertos, grandes eventos o festivales en concepto de retención. Son sumas realmente interesantes, porque la venta de tickets es lo que hoy representa los grandes ingresos de la industria musical”. En ese sentido, la cantidad de reproducciones es de importancia menor.

Para el músico oriundo de Rosario “una sociedad de gestión de derechos representa un gran negocio, pero también imposibilita a un montón de artistas independientes gestionar sus derechos de forma individual”, resaltó. “Eso me parece una locura, pero entiendo que SADAIC tampoco va a desaparecer y quizá sea un buen momento para corregir o volver a discutir metodologías de distribución de estos ingresos, formas antiguas que hicieron de SADAIC una entidad bastante discutida”, indicó.

La disposición gubernamental establece que SADAIC “estará facultada para ejercer la gestión colectiva de los derechos económicos de autores emergentes de la utilización de las obras musicales y literarias musicalizadas cualesquiera sean el medio y las modalidades, cuyos titulares le hayan otorgado mandato”. Acto seguido, aclara que “la citada sociedad no podrá intervenir sin autorización del autor y/o compositor en la celebración de acuerdos particulares entre los autores y/o compositores argentinos y extranjeros y las personas humanas o jurídicas que quieran explotar su producción, y podrá cobrar únicamente por los usos que hayan sido objeto de acuerdos en los que haya participado”.

Cuando trascendió la novedad, Saccomanno hizo una pequeña encuesta entre los socios de MUEBA que, sin embargo, “no es representativa”, aclaró. Entre los consultados, 11 señalaron que son socios o están representados por SADAIC, otros 13 dijeron que están registrados como productores en CAPIF (Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas) y 11 más señalaron ser socios de AADI (Asociación Argentina de Intérpretes).

Alejandro Aguilar, integrante de Stonegrunger, señaló que, en su caso, está “desde los años 90 en las tres sociedades mencionadas. Estuve también en el SADEM (Sindicato Argentino de Músicos) aunque me fui porque no tenía ingresos generados por la música y a medida que se complicaba todo a nivel país, no podía pagar una cuota”, aclaró. “Las sociedades existen y cumplen un rol importante, aunque son perfectibles”, señaló.

“Siento que se depende mucho de relacionarse y generar acciones en todo sentido, pero no encontré un espíritu que nos forme, por lo que a veces me he quedado ñata contra el vidrio”, lamentó. “¿Significa esto que se las borre de un plumazo o se las ignore? De ninguna manera y creo que, tras la apariencia de evitar monopolios, lo que terminaría pasando es que dependeríamos aún más de nuestro propio espíritu de hacer desde la nada”.

“Lo mejor sería que quienes tienen más experiencia y conocen los manejos de estas sociedades de derechos, nos informen más”, anheló. Por su parte, el Gobierno también facultó a SADAIC a “coordinar procedimientos de recaudación y administración con otras sociedades de autores del mismo o de distinto género, entidades de actividad conexa y con el Fondo Nacional de las Artes”, entre otras disposiciones. La sensación generalizada por ahora es la incertidumbre.

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