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EL ESCRITOR HIZO LA COLIMBA EN JUNÍN DE LOS ANDES

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03/01/2025

El nuevo libro de Guillermo Saccomanno está “Escrito en Patagonia”

Son 18 artículos y cartas que el autor reunió “a partir de sus habituales recorridas por la región”, las que comenzaron en los 60 cuando tuvo que hacer el Servicio Militar Obligatorio. Arranca la serie de presentaciones.
Saccomanno vuelve a mirar hacia la región.
Saccomanno vuelve a mirar hacia la región.

“Creo haberlo escrito: conocí la Patagonia no en las mejores condiciones, no como turista, a los veinte años, sino como colimba en una guarnición en Junín de los Andes, la precordillera. Desde entonces hasta ahora mi historia literaria está ligada a este paisaje que es, a menudo, territorio de mi literatura”. La que antecede es una de las frases que podrá leerse en el flamante libro de Guillermo Saccomanno, a punto de llegar a las librerías.

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“Escrito en Patagonia” consta de 18 artículos y crónicas que Saccomanno “escribió a partir de sus habituales recorridas por la región”, adelantó La Flor Azul, sello que propicia el lanzamiento. “Desde su juventud, cuando realizó el Servicio Militar en Neuquén, hasta su encuentro décadas después con Nano Balbo”. El informe presenta al último como “maestro de adultos en la comunidad mapuche, secuestrado por la última dictadura y exiliado hasta 1984 en Italia”. El defensor de los derechos humanos falleció en febrero de 2023.

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Según sus editores, “los textos abarcan aspectos que involucran a la Patagonia, no como territorio turístico, sino como uno que urge sea contemplado y analizado desde una perspectiva histórica y política. Tiene también una profunda reflexión sobre la escritura y su compromiso con la tierra y sus habitantes. Retoma el trabajo de otros escritores como Osvaldo Bayer, Leopoldo Brizuela y Bruce Chatwin”, consideran.

Por su parte, el autor sostuvo para la prensa que “en esos años, tuve la oportunidad de recorrer distintos lugares patagónicos. Y en todos y cada uno encontré relatos que valía la pena anotar en la medida que conformaban pistas para la comprensión de un territorio que nos compromete. No se trata sólo del conflicto de la Nación Mapuche y el despojo al que se la ha sometido. Cabe incluir también la entrega de la riqueza, el patrimonio nacional”, dice Saccomanno.

En algunos de los párrafos de la flamante publicación puede leerse: “Desde entonces (aquel Servicio Militar) hasta ahora mi historia literaria está ligada a este paisaje que es, a menudo, territorio de mi literatura. Pienso en un determinismo que suele afectar a los escritores: todo aquello que vivimos hasta los veinte años es lo que se convertirá, más tarde, en el centro de nuestras obsesiones. Si es así, no escapo a esta ley. Este paisaje, que me marcó a los veinte años, me marca y me seguirá marcando. Si de literatura hablo, hablo también de mi historia”.

Afortunadamente para el autor y para su legión de lectores, “algunos años atrás, en una caja de zapatos, en casa de mis padres en el barrio de Mataderos, encontré las cartas que les escribía desde aquella guarnición. Por entonces había decidido que, a pesar de la aspereza de esa vida y la soledad, convertiría esa experiencia en una iniciación literaria. Me llevé algunos libros voluminosos al cuartel: la Biblia, Cervantes, Rabelais, Stendhal, Melville, Dostoievski. Por entonces escribía cuentos, tramaba una novela. Sin embargo, todos mis intentos literarios adoptaban una presunción sospechosa: literatura, en el peor sentido. Las cartas, en cambio, funcionaban como crónicas y, al estar desprovistas de retórica, eran más crudas y auténticas”, apuntó.

Es que “en una carta, a la vez que le describía el paisaje a mi padre –que era gremialista, periodista y además intentaba ser escritor–, le contaba de mis compañeros de penurias, muchos de ellos con apellidos de resonancia mapuche. No pocos integraban las compañías de baqueanos y más tarde se alistaban en las filas del ejército cambiando sus conocimientos del terreno por techo, comida y ropa. En otra carta describía pormenores de vejámenes y castigos”, trajo a colación el escritor.

“En otra, viñetas costumbristas en las que imperaban, además del rigor del clima, la servidumbre a que nos sometía el rigor militar. No faltaba una carta en la que me proponía detallar tanto peligros como maniobras de combate. Y estaba también esa en la que contaba las escapadas al quilombo. En una contaba que los milicos me habían elegido camarero para una fiesta en el casino de oficiales simplemente por ser blanco y rubio. Por entonces, mis compañeros de colimba me pedían que les escribiera las cartas a sus novias”, evocó Saccomanno.

Dueño de una prolífica obra, el escritor vino al mundo en Buenos Aires en 1948 y entre otros, publicó “Situación de peligro”, “Bajo bandera”, “Animales domésticos”, “El buen dolor”, “El pibe” y una trilogía sobre la violencia: “La lengua del malón”, “El amor argentino” y “77”. Con su novela “El oficinista” (2010) obtuvo el premio Biblioteca Seix Barral y su crónica “Un maestro” (2011) recibió el Premio Rodolfo Walsh.

Sus títulos más recientes son “Terrible accidente del alma” (2014), “Cuando temblamos” (2016), “Antonio” (2017), “El sufrimiento de los seres comunes” (2019), “Los días Trakl” (2020) y “Mirlo” (2024), además de otros trabajos en colaboración. Sobre La Flor Azul se puede decir que es una editorial autogestionada que desde 2020 hasta publicó 15 libros. Su catálogo abarca novela contemporánea, no ficción, crónica y ensayo histórico. Precisamente, en el último de los subgéneros la Patagonia y los pueblos indígenas ocupan un lugar de importancia.

Entre otros, la editorial publicó trabajos de David Viñas, Juan Forn, Dalmiro Sáenz y Alejandro Winograd, aunque también tienen lugar a sus emprendimientos autores noveles de novela. Tal vez porque Saccomanno e integrantes de La Flor Azul sean vecinos de Villa Gesell, la primera presentación de “Escrito en Patagonia” tendrá lugar en la localidad balnearia bonaerense. Si aquí se concibió, sería justo que aquí también se presente.

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