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TRISTEZA EN EL PARAÍSO

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22/12/2024

A 22 años de la desaparición de una joven turista alemana

Bariloche tiene la triste historia de personas que desaparecieron en plena democracia. Es el caso de la ciudadana alemana Nicola Henkler que llegó a esta ciudad para vacacionar y recorrer la región. Fue vista por última vez el 22 de diciembre de 2002.

La joven salió a caminar y nunca más volvió. Su caso conmocionó a toda la sociedad barilochense y aún continúa sin resolverse el misterio. La desaparición tuvo incluso repercusión nacional. Familiares se trasladaron desde Europa hasta Bariloche para participar de la búsqueda en el marco de una profunda tristeza.

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Los medios periodísticos informaron que Nicola Henkler desapareció un día como hoy,  hace 22 años, en el paraíso patagónico. La joven alemana vivía en Dortmund y llegó a la cordillera el 17 de diciembre de 2002, donde se alojó en el albergue “La Bolsa del Deporte” de Bariloche. Fue vista por última vez cinco días más tarde, cuando (se cree) salió a caminar. Hoy, tras años de búsqueda, su desenlace es aún un misterio.

El punto último turístico donde estuvo la joven, fronteras afuera, fue Brasil. Tenía 28 años, era fisioterapeuta y recorría el mundo como mochilera. A poco de llegar se mostró muy feliz por su llegada a tierras patagónicas. Asimismo, se conoció que, en los últimos mails que le mandó a sus familiares, comentó que durante sus primeros días en Bariloche pasó por Circuito Chico en bicicleta y visitó El Bolsón. Pensaba ir a San Martín de los Andes y de allí viajar a Buenos Aires a pasar Año Nuevo con un amigo, pero no llegó a concretar su proyecto.

La crónica de la época menciona que ese 22 de diciembre de 2002 fue vista por última vez alrededor de las 13.30 con un turista europeo, compañero de alojamiento. El hombre se despidió de ella en la esquina de Moreno y Palacios.

De acuerdo al testimonio de esa persona, ella quería ir al cerro Catedral, pero a esa hora no había colectivos y se cree que fue a caminar por la costa del lago Nahuel Huapi. El micro que iba al centro de deportes invernales partía a las 15, pero los choferes que trabajaron ese día confirmaron que la joven jamás lo tomó.

Fue el responsable del albergue quien radicó la denuncia pertinente, alarmado por la ausencia de la turista. Los primeros trascendidos decían que, el día que salió del hostel y desapareció, Nicola había dicho que quería “estar un poco sola”.

Relata A24 que su hermano, Fred, pudo reconstruir poco después que el turista que la acompañó ese día “se había enamorado de ella desde la primera vez que la vio”. Con él cenó en un céntrico restaurante la noche antes de desaparecer.

Fred arribó al país tras la desaparición, también planteó dudas sobre que Nicola pudiera haber ido sola a caminar por la montaña, ya que -dijo por entonces- no acostumbraba a hacer trekking sin compañía.

Todos estaban desconcertados. Empezó la búsqueda. Un perro rastreador siguió sus huellas hasta Moreno y Palacios. En esa esquina, la de la parada, se desdibujó el último rastro de ella. Con el correr de las semanas, fue rastreada por la Policía provincial, Gendarmería, Policía Federal, Prefectura y el Ejército, bajo tierra y agua. En su casillero encontraron una bolsa de dormir, ropa, la fotocopia del pasaporte y un pasaje desde Santiago de Chile a Auckland, Nueva Zelanda, reservado para marzo de 2003.

Sin más rastros, las autoridades acudieron a presuntos datos de “videntes”. Una de ellas, dijo que la turista había sido violada cerca de una obra, en la zona de Catedral, aunque jamás se encontraron pistas ni evidencias. En ese marco, la familia de Henkler dispuso una recompensa de $5.000 primero y luego de $10.000, dinero de esa época. A partir de los llamados, los investigadores se guiaron por presuntos testigos que decían haberla visto en La Angostura, El Bolsón y varios barrios barilochenses. Todos los indicios llevaban a un camino sin salida.

Siempre según los relatos periodísticos del año 2002, su hermano aseguró a los medios locales que la joven había sido víctima de un presunto “crimen sexual”, aunque su familia no sabía en qué circunstancias. La afirmación se basaba, entre otras cosas, en un llamado que habían recibido por entonces de una persona de Bariloche que les había dicho que sabía que Nicola “había sido raptada por un policía” y que este la habría violado y matado, para luego deshacerse del cadáver hasta el día de hoy no existen más noticias sobre la joven Nicola Henkler.

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