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MUJERES QUE TRANSFORMAN

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25/11/2024

Martha Pelloni y su eterna lucha por los más débiles

Por Jose Luis Goin

Martha Pelloni tomó los hábitos en 1965, a los 22 años, ingresando a las Carmelitas Misioneras Teresianas. Unos pocos años después le detectaron un cáncer y decidido hacerle una propuesta a Dios, consagrar su vida a cambio de sanarse. Pruebas no le faltaron.

Cuando era directora del Colegio del Carmen y San José en Catamarca sucedió que una de sus alumnas, María Soledad Morales, no volvió a su casa luego de ir a bailar. Apareció muerta con signos de violencia poco después. Era 1990 y en la provincia dominaba el clan Saadi. Por cómo se fue enturbiando la investigación y por los trascendidos supo que los asesinos y encubridores era los poderosos de la provincia. Incluso el presidente Menem ayudo a enturbiar la causa. Fue entonces que impulsó las marchas del silencio, al principio con poca participación, pero con el tiempo la población dejo de tener miedo y empezó a participar activamente, logrando trascendencia nacional. No faltaron amenazas y hostigamiento a los que enfrento con cautela. Cuando finalmente se determinó que sucedió y quienes fueron, una orden jerárquica la traslado a Goya, Corrientes. La hermana Martha Pelloni molestaba con sus dichos contra la impunidad y la corrupción. 

Sus declaraciones públicas no siempre fueron bien recibidas. Alguna vez dijo que no había que discriminar por la identidad sexual causando revuelo dentro del clero. O cuando acusa al poder judicial de encubrir casos de robo de tierras o apremios ilegales. O cuando fija alguna opinión política circunstancial, aunque no excepta de contradicciones como cualquier ciudadano. Es creíble y su voz es escuchada.

Fundó en el 2008 la ONG Infancia Robada, denunciando la trata de personas, el abuso infantil y la violencia de genero. Asegura que la falta de justicia social es el germen en varios casos, asi como la cultura machista. Ella misma lo dice “Donde hay mucha vulnerabilidad, es fácil que los hijos sean comprados”.

Luchar por los derechos de los más débiles es el motor de su vida. A sus 83 años sigue cumpliendo con lo que pactó con Dios.

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