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POSTAL DE FE

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04/11/2024

Virgen de las Nieves: el camino de los peregrinos

Cuando caminar es mucho más que moverse de un lugar a otro: los fieles demostraron su amor por la Virgen (foto: Eugenia Neme).
Cuando caminar es mucho más que moverse de un lugar a otro: los fieles demostraron su amor por la Virgen (foto: Eugenia Neme).

No hay aviones ni trenes ni auto o dinero 
que me lleven al sitio que yo más quiero.

Los peregrinos, canción con letra de Horacio Ferrer y música de Jairo.

 

Algunos, con un caminar lento; otros, más a prisa.

Algunos, sosteniendo en sus manos algún símbolo religioso (una cruz, una estampita, una medalla…); otros, con las manos en los bolsillos o agarrando una botella de agua para calmar la sed durante el andar.

Algunos van de a dos o en grupos de más personas, conversando; otros, por más que estén junto a alguien, permanecen en silencio.

Algunos integran el grupo de una comunidad parroquial; otros andan en un transitar por su cuenta.

Pero todos, más allá de las diferencias, marchan en una misma dirección, la gruta de la Virgen de las Nieves .

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Están los que avanzan con una sonrisa, mientras que otros sueltan alguna lágrima.

Foto: Facundo Pardo.

Pedidos y agradecimientos confluyen en las individualidades que conforman un conjunto de Fe.

El sendero polvoriento, junto a la avenida de los Pioneros, se va llenando de huellas; son las marcas de los que creen.

Foto: Facundo Pardo.

Los moviliza lo que es intangible.

Hasta aquellos que transitan el camino simplemente como parte de una tradición familiar, sin más reflexión que esa, están convencidos de que deben hacerlo.

Foto: Facundo Pardo.

A las once de la mañana, mientras circulan para llegar antes del mediodía, cuando está programada la misa, no llueve ni se siente el viento, cuestiones climáticas pronosticadas por el servicio meteorológico que se cumplirán, pero un poco más tarde.

Foto: Eugenia Neme.

Se ven jóvenes que cargan al hombro estuches con guitarras, dispuestos a desenfundarlas en un rato, para ponerle voz y música a su creencia. Lo había dicho el padre José María “Pepe” Lynch, al inicio del transitar de una de las columnas (la que partió desde la parroquia San Francisco de Asís, en la calle Los Ñires, a metros de la avenida 12 de Octubre, apenas pasadas las ocho de la mañana): “La Virgen quiere que le demostremos nuestro amor rezando y cantando con alegría”. Y eso es lo que sucede. Algunos oran; otros entonan canciones religiosas, o lo harán pronto, acompañados por sus instrumentos, al llegar a la gruta.

Foto: Facundo Pardo.

Para los caminantes, el peregrinaje no deja de ser un momento feliz.

Foto: Eugenia Neme.

Varios, en este recorrido, logran entrar en comunión con su interior y, también, con su convencimiento de la existencia de Dios.

Foto: Eugenia Neme.

Esa dicha se refleja, de manera especial, cuando se arriba a la gruta.

Foto: Facundo Pardo.

Ahí está el padre Pepe, que se adelantó en un vehículo, brindando el sacramento de la confesión.

Foto: Facundo Pardo.

También se ve la cola que hacen los fieles que desean subir la escalera para rezarle a la Virgen de “cerca”, por más que la cercanía, en realidad, la sientan en sus almas.

Foto: Eugenia Neme.

Están quienes se ubican en los bancos de madera, dispuestos a un costado, para la misa. Asimismo, los que llevaron sillas plegables, las acomodan y se ponen cómodos.

Foto: Eugenia Neme.

Todo, en definitiva, es una cuestión de Fe.

Nada más; nada menos.

 

Paso a paso cantamos por los caminos, 
con las penas al hombro los peregrinos.

 Los peregrinos, canción con letra de Horacio Ferrer y música de Jairo.

Foto: Eugenia Neme.

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