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CRECE EL TRABAJO NO REGISTRADO

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22/10/2024

Se perdieron 147.000 empleos formales y se crearon 132.000 informales en la era Milei

Según el Indec, el porcentaje del trabajo informal aumentó del 42% al 43% en el último año.

En un contexto económico complicado, la informalidad laboral se ha convertido en un flagelo creciente acusado por las difíciles circunstancias económicas que enfrentan las empresas.

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Según un informe reciente del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), el año pasado atestiguó una preocupante pérdida de empleos formales, que sumó 147.000; mientras tanto, el trabajo no registrado experimentó un aumento para alcanzar un total de 132.000, lo que llevó el porcentaje del empleo informal del 42% al 43%.

Los datos del informe reflejan las consecuencias de la alta inflación y la recesión económica, afectando particularmente a las pequeñas y medianas empresas. La burocracia y los costos laborales son barreras persistentes a la formalización de empleo, creando una paradoja que agrava aún más la brecha entre empleo formal e informal.

Esta situación no solo enturbia el mercado laboral, sino que presenta desafíos serios para el sistema previsional argentino. La falta de aportes implica futuramente ajustes necesarios en la seguridad social para evitar ahondar la ya presente desigualdad.

Al desglosar por sectores, un panorama aún más sombrío se revela: el servicio doméstico, la construcción, y la agricultura emergen como campos donde más del 50% de los trabajadores no están registrados. Del millón y medio de trabajadores del servicio doméstico, solo el 30% está en regla. En la construcción, la inercia en la obra pública ha dejado al 60% de sus trabajadores en la informalidad. El agro, responsable de gran parte de la economía nacional, tiene un 58% de sus aportes fuera de control.

La informalidad afecta también a sectores de servicios sociales y de salud, así como varias actividades comunitarias. Sin embargo, hay excepciones: el sector pesquero y la explotación de minas y canteras muestran niveles significativamente bajos de informalidad con solo un 12%. A pesar de ser pequeñas industrias en términos de fuerza laboral, podrían ofrecer lecciones útiles para otros sectores.

Este incremento de trabajadores informales no augura una mejora a corto plazo si no se aborda con reformas coherentes y políticas claras que motiven la creación de empleo registrado. El gobierno enfrenta el desafío de elaborar estrategias efectivas que eleven la confianza empresarial, suavicen barreras administrativas y ofrezcan incentivos reales para revertir esta tendencia preocupante.