Publicidad
 

MUJERES QUE TRANSFORMAN

|
15/10/2024

Gisèle Pelicot y una historia fuerte que merece ser contada

Por Jose Luis Goin
Gisèle Pelicot y una historia fuerte que merece ser contada
Gisèle Pelicot y una historia fuerte que merece ser contada

El agente de seguridad del centro comercial de Carpentras advirtió que un hombre mayor filmaba debajo de las faldas a varias mujeres mientras subían por las escaleras mecánicas. Intervino la policía y cuando periciaron su teléfono celular descubrieron varios archivos con esta práctica. Esto condujo a requisar la computadora personal del inculpado, allí encontraron una carpeta denominada “Abuso” con videos perturbadores.

La investigación descubrió que Gisèle Pelicot fue violada reiteradamente por al menos 83 hombres, incluyendo su esposo, de entre 26 y 74 años, de los cuales 51 fueron identificados, todos vecinos de Mazan, un pequeño poblado de la región sureste de Francia. Algunos participaron en varias oportunidades, 18 de ellos tenían antecedentes de violencia sexual. Quien hacia la convocatoria, sedaba a la mujer y luego fotografía y filmaba las escenas, era su propio marido, con quien convivió cincuenta años. Él indicaba a sus invitados discreción pública y no alterar la condición inconsciente de la víctima: manos calientes, ni perfumes, ni tabaco, silencio.

Gisèle Pelicot no recuerda nada, ni siquiera al ver las imágenes.  Sin embargo durante este periodo fue varias veces a distintos médicos por los síntomas neurológicos, molestias ginecológicas, lesiones vaginales, caída del pelo, falta de memoria. En su historia clínica tiene cuatro enfermedades de transmisión sexual inexplicables. Ningún profesional unió las piezas. Por otra parte el sitio web donde el marido hacia el ofrecimiento tuvo mas de 500.000 visitas ¿ninguna de estas personas sintió que eso estaba mal?

El gran cambio que ella introdujo con este caso es revertir la tendencia que tienen las víctimas de sentirse con culpa. A menudo los tribunales se manejan con discreción con respecto a las pruebas y testimonios para proteger a la víctima y su familia. De alguna manera también se protege al victimario. Ella solicitó al tribunal de Aviñon que todo el proceso sea público, que las pruebas se exhiban, con la condición que ninguno de sus tres hijos las presencie. Una muestra de coraje sin parangón. "Me sacrificaron en el altar del vicio" según sus palabras. El daño irreparable ya estaba hecho.

La monstruosidad va más a allá de este caso en particular. Caroline, la hija de Gisèle, tiene sospechas que su padre también la drogó y abusó de ella estando inconsciente. Además aparecieron imágenes en ropa interior de sus nueras. La expareja de uno de los acusados sospecha haber pasado por algo similar.

Francia no sale de su asombro con este caso. Los debates sobre la cultura que lo permitió que incluye a las mujeres como propiedad, como mercancía, sujetas a dominación. Algunos acusados admitieron los hechos pero no la culpabilidad. “Fue una violación involuntaria” manifestaron, amparándose en la presencia del marido, sin reparar en la falta de reacción de la víctima. Una forma más de la banalidad del mal. Por la indignación que esto despierta hubo varias movilizaciones en todo el país exigiendo justicia y mostrando solidaridad.

Que la vergüenza cambie de bando” sentencio Gisèle Pelicot. Un gran paso.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?