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RADOJKA, HOY EN LA BAITA

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04/10/2024

Viviana Saccone y Eugenia Tobal actúan en Bariloche: “Una es la red de la otra”

Viviana Saccone y Eugenia Tobal actúan en Bariloche: “Una es la red de la otra”
Viviana Saccone y Eugenia Tobal actúan en Bariloche: “Una es la red de la otra”

Hoy se pondrá en escena Radojka, en el teatro La Baita, ubicado en Moreno 39, a las 21.

La obra ha reunido laboralmente por primera vez a Viviana Saccone y Eugenia Tobal.

Ambas coinciden en que la relación entre ellas es muy buena, lo que se traduce en una gran química sobre las tablas. “En el escenario, una es la red de la otra constantemente”, señala Viviana, quien cuenta: “Nos estamos haciendo muy amigas. Eso hace que la gira sea más amena, porque si bien salir a hacer teatro es algo que me gusta, no dejás de alejarte de tu casa, de tus afectos, y está bueno poder conversar, comer, crecer desde lo personal en cada charla… Compartimos mucho tiempo”.

Eugenia, por su parte, indica: “Cruzarnos con esta obra, desde lo profesional y lo laboral, ha sido maravilloso, porque tenemos muchas cosas en común, y eso facilita la gira, porque cuando te llevás bien todo es más ameno, y eso se refleja en el escenario”.

Además, hay que decir, que Radojka, creada por los uruguayos Fernando Schmdit y Christian Ibarzabal, es una obra particular, difícil de encasillar, donde las risas se van desencadenando a partir de un hecho trágico. Una anciana de origen serbio (quien da nombre a la historia) muere. Luego se verán las acciones de sus dos cuidadoras para no perder su trabajo. Más no se puede revelar. La puesta es una pieza sintonizada en una agudeza prodigiosa. “Es una comedia muy distinta a todo lo que suele verse, extremadamente ácida, con un humor negro elevadísimo y mucho sarcasmo; una historia redonda, muy divertida”, la define Viviana.

“Más allá de lo que estas dos mujeres hacen, que son cosas tremendas con tal de salvar su trabajo, todo está llevado con un hilo de humor altísimo. Es un placer cada vez que la hacemos, como así también ver cómo la recibe el público y escuchar sus carcajadas, porque las personas se divierten y disfrutan del espectáculo”, añade.

Viviana reconoce que le agrada mucho el humor negro. Incluso sonríe y afirma: “Me río bastante de mis propias desgracias”.

Eugenia, en tanto, señala: “Me gusta el humor negro que tiene esta obra… Aunque yo digo que, en realidad, no es tan negro, sino medio gris. Es decir, negro pero no ofensivo. En el sarcasmo de la pieza, los autores encontraron el punto justo. Se trata de algo reflexivo. Toca temas que si se los abordara con la seriedad con la que generalmente lo hacemos, la cuestión sería más escabrosa. Hablamos de la vejez, el cuidado de las personas de tercera edad, la muerte…”.

Viviana suma que “la temática es universal”. En tal sentido, expresa: “No quiero spoilear, pero hemos leído situaciones similares que pasaron en distintas partes del mundo. Por supuesto que en la obra se llevan a un extremo, aunque siempre la vida supera la ficción. Uno cree que lo vio todo, pero al leer los diarios te enterás de cosas que te hacen volver a sorprenderte”.

Saccone afirma disfrutar de las giras y cuenta: “De por sí, me gusta recorrer el país, conocer nuevos lugares, el contacto con la gente… Las personas, en el interior, cuando nos reciben, son súper cálidas. Siempre te esperan a la salida del teatro para sacarse una foto, para decirte cosas lindas, aprovechar el momento y hablarte de algún personaje en una novela”.

–Y cuando te esperan tras la función y recuerdan algunas de tus interpretaciones, ¿te hablan más de cuando has hecho de buena o de villana?

–De cuando hice de mala –ríe, y sigue: –Me dicen: “¡Cómo me gustan tus malas!”. Yo a todos les contesto que hice la misma cantidad de malas que de buenas… Un día las conté, y en serio que son más o menos las mismas. Pero las malas son hermosas –vuelve a reír, para después afirmar: –Es mucho más lindo hacer de mala que de buena, porque es más divertido. La gente las recuerda con mucho cariño, porque son personajes entrañables que el público atesora.

Viviana, en cuanto a derrotero sobre las tablas y la actualidad de la creación ficcional argentina, relata: “Vengo haciendo teatro ininterrumpidamente desde hace más de diez años, y es algo que disfruto. Yo no paraba de hacer televisión y mi gran anhelo era participar en teatro, hasta que logré empezar en este rubro que me apasiona. Ahora existe un auge teatral, que me parece que tiene que ver con que la ficción mutó, ya no hay tanta en televisión, pero sí en plataformas, y eso es algo distinto, donde solo hice una serie maravillosa, que habla sobre la inmortalidad del alma, llamada Privier. Se estrenó hace poco a través de Luzu TV y en este momento se puede ver de manera gratuita por YouTube. El teatro se expandió, y yo disfruto mucho de su mística”.

–Privier, como señalaste, habla de lo que sucede con el alma después de la muerte, ¿cómo te llevás con ese tema?

–Creo que hay algo más allá de la muerte, que el alma no queda acá… Después, por supuesto, tengo muchas incertidumbres y dudas. Pero no es algo en lo que esté pensando todo el tiempo, porque la finitud de la vida me sigue pareciendo una gran injusticia. Me da impotencia perder para siempre a seres que uno ama y ya no verlos en este plano ni poder darles un abrazo. Y hablo incluso en lo referido a una misma, porque disfruto tanto de cada día, de mis afectos, de las cosas que hago, que pensar que eso se va a terminar me da cierta nostalgia de antemano. Así que no lo evalúo demasiado, pero sí pienso que hay algo que va más allá.

Eugenia Tobal, su compañera en Radojka, hace dos años publicó Esa nueva piel, un libro sobre la maternidad, atravesado por diversas situaciones personales, incluyendo el nacimiento de su hija Ema, que en diciembre cumplirá cinco años, pero también el fallecimiento de su mamá. “Escribirlo fue un proceso de mucha profundidad”, relata, y explica: “Me encontraba en un momento muy particular. El libro nació a partir de una situación especial, con la enfermedad y muerte de mi madre, así que se trató de un reflejo de lo que me sucedía, una especie de catarsis, abriendo mi corazón hacia lo que me pasaba. Eso provocó mucha empatía en quienes lo han leído. Lo hice con el sentimiento a flor de piel, por eso conmueve mucho. Está escrito con mucho amor”.

–¿Te imaginás escribiendo otro libro?

–Por ahora, no. Pero tengo ganas de armar algo para el teatro, un unipersonal, que la gente viva ahí la empatía que siente al leer el libro.

–Entonces sería la misma temática que el libro…

–Más o menos… Sería sobre la maternidad, la edad, transitar lo que nos pasa a las mujeres arriba de los 45, con la menopausia y las nuevas etapas de los casi cincuenta.

–En este momento de tu vida, ¿qué representa la actuación?

–Soy muy apasionada y me gusta actuar. También he encontrado en la producción, en la conducción, en la escritura, muchos otros aspectos de la expresión artística. Hoy trato de ver qué quiero realizar, no hago cualquier cosa. Tengo una nena chiquita y eso implica abrir una etapa diferente. También porque he recorrido un camino bastante largo, vengo trabajando desde hace mucho y, por suerte, puedo decir qué hago y qué no, elegir con más cuidado lo que tengo ganas de emprender. La actuación es parte de mi vida, mi vocación y mi oficio, lo que me agrada hacer, más allá de que también hago un montón de otras cosas.

ENTRADAS

Aquellos que deseen presenciar a Radojka en Bariloche deben apurarse, porque quedan pocas entradas. Pueden conseguirse hasta las 13.30 en el Centro Cultural del Disco, Mitre 318, y a partir de las 19.30 en la boletería de La Baita.

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