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HISTORIA DE UNA VIDA DE TRABAJO

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08/08/2024

Es maquinista, ayer le arregló la calle a San Cayetano y en pocos meses se jubila

Es maquinista, ayer le arregló la calle a San Cayetano y en pocos meses se jubila
Es maquinista, ayer le arregló la calle a San Cayetano y en pocos meses se jubila

Le dicen "Sombrerito", pasa manejando una máquina del municipio, arreglando las calles. Desde hace muchos años que lo hace pero nunca lo tomó como una rutina. Hace algunos días todo cambió cuando colgó de su herramienta de trabajo una tela que reza “Mi último invierno, me jubilo, 1979-2024".

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Ya el barrio se fue enterando y lo saludan de otra manera, con mayor cariño, incluso otros, le gritan un "Gracias" desde las ventanillas de sus autos.

El cartel anunciando su último invierno laboral.

Se llama Jorge Ubaldo Atencio y está pronto a finalizar una etapa de su vida. Es barilochense “anduve por un montón de barrios pero en el 92 me mudé a El Frutillar” comentó. Trece años antes había comenzado a trabajar en la municipalidad.

Pasó por Parques y Jardines, Barrido y Limpieza y Mantenimiento. “Un día le pregunté a un amigo y compañero de trabajo qué posibilidades habían de que me enseñara a manejar una máquina”. Aceptó pero le puso una condición, que le gustara ese oficio.

Era 1984 cuando aprendió y anduvo ocho meses con su compañero hasta que lo largó solo. “Gracias a Dios elegí esto porque me ha hecho muy feliz. Arreglar las calles para que la gente transite mejor no es algo que todos pueden hacer” dijo orgulloso.

A veces recibe alguna queja pero está convencido de que es por el material que depositó o porque al pasar, dejó muchas piedras en alguna salida de auto. “Eso no lo puedo evitar entonces me bajo, le pido disculpas a los vecinos y me entienden” reflexionó.

El andar de la máquina generalmente es lento, lo que da mucho tiempo para pensar. La duda es en qué piensa "Sombrerito" cuando la conduce... “Al principio era difícil pero después me acostumbré, solo estoy atento al ruido del motor, si me tocan bocina o si hay algún peligro pero música no escucho porque no va conmigo”.

Ha manejado máquinas modelo 54 o 55, "cada una tiene sus mañas y al cambiar tengo que dedicarle tiempo para conocerla, al menos ahora ya no tengo que cambiar las ruedas cuando se pinchan, antes lo hacía y eso sí que era jodido” comentó.

Se siente orgulloso de algunas tareas que hizo con otras máquinas para el sector privado. “Me tomé los días que me correspondían en la Municipalidad y fui a  hacer la nivelación para el Chango Más y el hormigón en la parte nueva del hotel Llao Llao también”.                 

A fin de año

Tiene 64 años y en noviembre o diciembre le estaría llegando la jubilación. ¿Qué hará entonces con su tiempo libre?, quiere seguir trabajando y aunque ya le han hecho llegar otras propuestas, su familia no está de acuerdo con que las acepte.

Son muchas las anécdotas que fue reuniendo en su vida pero hay una que no olvidará jamás: la nevada del 95. "Trabajé de corrido tres días y dos noches sin dormir, había muchas emergencias y tenía que abrir calles para que las ambulancias pudieran llegar”. Recuerda que Amelia Cotaro se subía a la máquina y le indicaba dónde ir a ver a cada paciente, ella era enfermera del Hospital y lamentablemente hoy ya no se encuentra entre nosotros.

Cinco y cinco

Jorge Ubaldo Atencio tiene cinco hijos y la misma cantidad de nietos. Recordó dónde conoció a su esposa hace 40 años. “Su mamá alquilaba en el terreno de mi papá en Rivadavia y Yatasto, me gustó y no la quería dejar escapar así que la invité a salir” dijo sonriendo.

La hija estudia en la universidad, uno de los varones está en Prefectura, otro trabaja en Derecho Contable en un frigorífico, el cuarto es mecánico y el quinto en Seguridad. “Son mi orgullo y toda mi vida trabajé para que no les faltara nada o al menos eso es lo que intenté” confesó.

La medallita que siempre lo acompaña

San Cayetano

Durante la entrevista con El Cordillerano cuelga del cuello de Sombrerito una cadena con la imagen de San Cayetano. “Ayer fue su día así que tempranito le arreglé la calle para que los vecinos pudieran avanzar bien en la peregrinación” dijo.

“Somos amigos, el Santo siempre me ha escuchado mucho y también es mucho lo que le debo” dijo emocionado.

Confiesa que más allá de amar su trabajo, ha tenido malos tiempos. “Con el intendente anterior la pasé muy mal si no hubiera sido por Cortés me habría terminado jubilando sentado como otros compañeros”, reflexionó.

Bautismo

Al hacerse cargo de cada máquina "Sombrerito" les pone nombre y la primera que condujo se llamó Vanesa, como su hija. "Ésta la tengo a cargo hace tres meses y se llama Florencia, es el nombre de la hermana del chofer anterior pero antes anduve con Cristina, Maru y muchas otras”, dijo sonriendo. 

Trabajó toda su vida y planifica una vez jubilado, seguir haciéndolo, si logra convencer a su familia.

(Un agradecimiento especial al secretario de Servicios Públicos Municipales, Jorge Quilaleo, y a Pablo Rantul de la Delegación Sur, por permitir que Atencio cesara sus tareas por algunos minutos para esta entrevista).

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