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MUJERES QUE TRANSFORMAN

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05/08/2024

Aya Nakamura y la reivindicación de los conceptos de la Revolución Francesa

Por Jose Luis Goin
Aya Nakamura y la reivindicación de los conceptos de la Revolución Francesa
Aya Nakamura y la reivindicación de los conceptos de la Revolución Francesa

La apertura de los Juegos Olímpicos París 2024 será recordada por múltiples razones. Fue la primera vez que no se hizo dentro de un estadio, sino que recorrió lugares icónicos enlazados por el río Sena, gran parte de los espectadores no pagaron entrada y  por el enfoque feminista. Las comitivas de cada país navegaron desde el Puente de Austerlitz hasta los Jardines de Trocadero. Todo esto demandó una logística y precisión difícil de clasificar. Se fueron hilvanando los distintos números artísticos, cada uno con su sello, si dejar ningún hito clave en la historia y de la cultura francesa sin incluir, subrayando el rol de las mujeres en todos los aspectos. 

La apertura musical estuvo a cargo de la norteamericana Lady Gaga, con el tema “Mon truc en plume”, vestida de negro y rodeada de plumas rosas en una sencilla escalinata dorada ornamentada como “La Belle Époque”, un homenaje a la bailarina Zizi Jeanmaire y al cabaret. 

El cierre fue para la canadiense Céline Dion luego de una ausencia de casi dos años a causa de su diagnóstico de “síndrome de persona rígida” (SPR), una enfermedad progresiva que genera espasmos musculares dolorosos. Fue un momento conmovedor. Con un elegante vestido blanco, mangas largas, cuello alto y bordado con lentejuelas de la firma Dior, cantó en el idioma original y con mucha pasión “Hymne à l’amour” escrita por la parisina Édith Piaf.

En medio desplegaron su talento la cantante de ópera clásica Marina Viotti y el grupo de heavy metal Gojira que interpretaron “Ah, ça ira”, la cantante de jazz Axelle Saint-Cirel, de padres guadalupenses, entonando la Marsellesa desde la cúpula del Grand Palais, y la cantante Juliette Armanet y Sofian Pamart en el piano con “Imagine” de John Lennon.

La mayor expectativa estaba alrededor de la cantante pop Aya Nakamura. Nació hace 29 años en Bamako, Malí, país que se independizó de Francia en 1960. Junto a sus padres y cuatro hermanos emigraron a los suburbios de París cuando era niña. Cada uno de sus cuatro álbumes alcanzó inusitados niveles de popularidad. Es la francófona más escuchada en Spotify con casi diez millones de oyentes mensuales. Sin embargo la derecha francesa no la quería en la ceremonia, la llenó de insultos racistas en las redes, desplegó una pancarta “Esto es París, no el mercado de Bamako” y aseguraron que “ella no canta en francés”. Negra, musulmana, inmigrante, un resumen que los aterra ante la palpable diversidad que se vive en la Francia actual. Emmanuel Macron en persona quiso que se la incluyera en la apertura. 

Aya Nakamura deslumbró junto a la orquesta de la Guardia Republicana Francesa y treinta y seis coristas del ejército francés. Interpreto “Pookie”, “Djadja”, -dos de sus éxitos- entrelazados con “For Me Formidable” y “La Bohème” de Charles Aznavour -hijo de armenios-, mientras cruzaba el Pont des Arts, un puente que une el Instituto de Francia con el Museo del Louvre, una síntesis del mundo académico y el de las artes. 

La ceremonia se dividió en doce segmentos, el de Aya Nakamura se titulaba “Igualdad” una de las tres razones del lema de la República Francesa: Liberté, Égalité, Fraternité.

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