Publicidad
 

HISTORIA DE VIDA

|
04/08/2024

Casa Atilio, un recuerdo del Bariloche de antes

Casa Atilio, un recuerdo del Bariloche de antes
Casa Atilio, un recuerdo del Bariloche de antes

Bariloche está cargada de historias de vida de aquellas personas que, en base a su esfuerzo y trabajo, fueron moldeando ese pueblo del que ya poco queda. Se intenta sacar del baúl de los recuerdos nombres y apellidos para que las nuevas generaciones puedan conocerlos.

Lee también: Calendario de pagos de ANSES: qué prestaciones se cobran la próxima semana

Bárbara Realini es la única hija de Atilio, un comerciante reconocido de aquel Bariloche. Ella es -como se suele decir-, un libro abierto de fechas y momentos, por lo que la charla con El Cordillerano fue detallada y fructífera.

“Mi abuelo nació en 1886, Attilio (nombre original) Gilardo Realini, y nació en un pueblo que se llamaba Casanova Lanza, provincia de Como, y llegó a Argentina en 1910 con 14 años. Tenía dos hermanos en Buenos Aires y lo mandaron a buscar”. En total eran 14 hijos pero la mayoría murió a causa de la malaria.

“Ya en Buenos Aires, mi abuelo se peleó con sus dos hermanos y se vino solo a la Patagonia, trabajó como camionero de Capraro, se casó en la estancia de Newbery con una de sus empleadas que era de Córdoba”, contó.

“Tuvieron tres hijos, Ada, que falleció hace poco tiempo teniendo cien años y seis meses, Elsa, que vivió en Tiscornia y Villegas, y a mi papá Atilio, que nació el 15 de enero de 1927. Cuando el más chiquito tenía 15 días se fueron a vivir a Zapala."

Su abuela se enfermó, la llevaron a Buenos Aires y sus hijos nunca más la vieron, tiempo después falleció. Su papá tenía tan solo 7 años, sus tías 9 y 11 cuando esto sucedió. Su abuelo se volvió a casar y tuvo otra hija, Yolanda Realini, casada con Julio Goye. Esa esposa también murió.

En Zapala la pasaron mal, porque al parecer Gilardo no resultó ser buen padre. “Según me contaba mi papá, los criaron los vecinos porque mi abuelo nunca estaba en su casa”, se lamentó.

Ya de regreso en Bariloche fue taxista en el 58, “de eso estoy segura porque fue quien llevó a mi mamá y mi papá el día que se casaron”, dijo Bárbara.

Atilio junto a su compañera de vida.

Atilio

Se crio muy solo, unas vecinas hacían pan y él salía venderlo en una carretilla. “A los 15 años dijo basta, y se vino solo a Bariloche, entró a trabajar en Casa Talsa Lausen haciendo de todo”.

Luego conoció a una mujer de la que se enamoró “se casaron en el 58, mi mamá tenía 25 y papá 32 años” comentó. “En realidad los dos se estaban por casar pero se flecharon, dejaron a sus respectivas parejas y en 6 meses, se casaron”. Su mamá trabajaba en Casa Giménez, se llamaba Inés Ángela Vernal.

Recuerdos de su paso por Estudiantes Unidos.


Comercio propio

 “Nunca supe cómo fue la relación con Díaz Lozano con el que tuvieron en sociedad 50 y 50 la Tienda La Armonía en Onelli 571”. Bárbara nació el 2 de junio de 1972, fue hija única y se crio en uno de los departamentos de arriba del negocio.

“Sé que Díaz Lozano era político, no sé si a nivel provincial o nacional pero cuando se quiso dedicar de lleno, mi papá le compró su parte, por eso dejó de llamarse Tienda La Armonía y se convirtió en Casa Atilio”.

La tienda se mudó a Onelli 633, “a un local de la familia Marquina, con el tiempo lo achicaron a la mitad y después de muchos años, compró en Elflein 880”. Casa Atilio luego cerró, pero mantuvo abierta sus puertas durante 44 años.    

Bárbara relató que la enfermedad de su padre fue muy rápida. “Se la descubrieron en febrero, entró en coma el 15 de mayo y el 17 falleció, era el 2001. “Yo trabajaba en el Hospital Privado pero me monté una sala con todo lo que necesitaba en casa y lo atendí y cuidé personalmente hasta el último minuto”.

Eso sucedió hace 23 años, pero ella todavía no asume la muerte de su papá. “Tengo mi propia familia pero te aseguro que me falta como el aire que respiro”, dijo muy conmovida.

 “Una tarde estábamos charlando y me dijo que me tenía que pedir una cosa, que me fuera a vivir al pueblo donde nació su padre porque él nunca pudo volver, a las dos horas y media murió”. Se lo prometió y es lo que hizo.

El esposo de Bárbara es ingeniero informático, y decidieron probar cómo les iba en ese país. Ya tenían una hija de cinco años. “Dejamos todo y nos fuimos, nos dimos un año, después lo ampliamos a diez y allá estamos todavía”.

El pueblito tiene muy pocos habitantes y está a solo 3 kilómetros de Suiza. “Después nos mudamos a otro que está pegadito pero mi vida social se desarrolla en las calles donde vivió mi abuelo”.

Ella primero se fue sola para conocer y luego fue su familia. “Yo no sabía ni el idioma, una señora que conocí me adoptó y fue de enorme ayuda para todo el traslado y habituarnos”. En Argentina comenzó la crisis del 2001 y Bárbara sintió que su padre la había protegido de todo eso.

Atilio Realini aún es recordado por muchos barilochenses, trabajador y de corazón gigante. Siempre atento a las necesidades de la gente. Fue dirigente deportivo y a su paso por este plano dejó huellas imborrables.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?