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RECONOCIDO VECINO BARILOCHENSE

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02/06/2024

Un adiós muy sentido, partió Dardo Nieto

Un adiós muy sentido, partió Dardo Nieto
Un adiós muy sentido, partió Dardo Nieto

Hoy domingo 2 de junio se conoció el fallecimiento del querido vecino Dardo Nieto. Luego de atravesar una dura enfermedad, lamentablemente partió. Relacionado fuertemente al automovilismo y al turismo, fue durante muchos años, junto a su amigo Salvador Coco, organizador del Rally de la Familia de OPJ.

Compartimos con los lectores fragmentos de una charla que mantuvo con El Cordillerano, donde cuenta algunas anécdotas de su vida.

Había nacido en Río Cuarto, Córdoba. Desde muy chico comenzó a trabajar en una tienda. Antes, los comercios acostumbraban hacer almanaques para regalar a sus clientes y entre esas fotos, vio un paisaje nevado. Preguntó de dónde era y así conoció Bariloche, tenía tan solo ocho o nueve años.

“En la colimba fui chofer de un general, que después fue jefe de la Armada de Isabel Martínez, Jorge Raúl Calcagno, iba a todas las comisiones de salto con él, un día llegué al cuartel y me contaron que estaban armando una para Bariloche, para aprender a esquiar, era el año 68.”

“Cuando tenía once años mi mamá me dejó viviendo en la tienda para que trabajara y aprendiera y se volvió al pueblo, si se me iba un cliente sin venderle algo, me pegaban, también fui empaquetador, cajero y a veces hacía los repartos en bicicleta.”

Fue la primera vez que tuvo una cama propia, de golpe era vida de rico, se quedó viviendo ahí hasta los 14 o 15, y después se fue.

Dardo venía de una familia muy pobre. “Hay gente que tiene de todo y se vive quejando, nosotros vivíamos en una pieza, ahora lo llamarían loft, éramos cuatro hermanos, dos mayores, yo después y la más chiquita”. En su patio tenían conejos, aves de corral, frutales y una huerta inmensa, “yo siempre fui medio agrandado, de chiquito contaba todo lo que teníamos en mi casa para fanfarronear, en Bariloche me dicen aguarrás, porque de lejos parezco solvente”, dijo bromeando.

Llegó a Bariloche justo un día en que la ciudad cumplía años. De Bariloche no sabía nada, solo que estaba lejos y que nevaba, la terminal era en Moreno y Urquiza, bajó muy feliz y ansioso, entonces escuchó que sonaba la banda y se dijo… “se enteraron que llegué, un pensamiento bien cordobés”.

En el micro conoció a un ingeniero que estaba haciendo tramos del asfalto de la Ruta 237, le hizo de guía durante el viaje, un par de cordobeses lo estaban convenciendo de irse para pedir trabajo a El Chocón que se estaba construyendo, pero este hombre le dijo que primero cumpliera su sueño de llegar a Bariloche y es lo que hizo. La primera sensación que tuvo fue de no querer irse nunca más de acá.

Fue a parar a una pensión, “doña Elena Barrientos se llamaba la señora, era la suegra de Laura Devita, Tucumán 410, esa casa después la compró un taxista, en la habitación que me tocó había muerto asfixiada por el gas una parejita de novios”.

“Bariloche me ha dado todo, de Albarracín para arriba ya era campo, había carteles en los comercios pidiendo personal, te daban la posibilidad de aprender el oficio desde muy jovencito, ahora si alguien contrata a un menor de edad le caen de los Derechos Humanos y de todos lados.”

Estuvo solo tres días sin trabajo, fue a la Tienda Bariloche, a Casa Valles y Casa Giménez, “empecé en la ferretería Reynoff en Rolando, yo venía con una carta de recomendación para el Banco Provincia, me salió el nombramiento así que me fui de auxiliar”.

Fue corredor de autos y participó de muchos proyectos relacionados con el deporte como la Vuelta de La Manzana, el Rally de la Mujer, y tantos otros eventos anuales.

Duró un mes en el banco y renunció para irse como administrativo a un criadero, después de una semana pasó a hacer el reparto por el pueblo: “Por eso hay mucha gente que todavía me dice 'Cordobés Pollero', fui sumando clientela acostumbrado a lo que me habían enseñado los turcos, donde si no vendía me fajaban”, dijo bromeando. Así fue que llegó a la fiambrería de Erich Priebke, “mentira cuando dicen que estuvo oculto en Bariloche, tenía la foto con el uniforme y la gorra en su negocio”.

Después trabajó como chofer en Alicura y se pasó al turismo en el Hotel Correntoso. Tuvo algunos amores y desde hace muchos años, su fiel compañera era como él la llamaba “mi Luchita”, se casaron un Día de los Enamorados.

Una vida de amistades, trabajos variados y grandes pasiones, humor y calidez, así era Dardo Nieto, un personaje barilochense. Con un sentido del humor inigualable y un corazón inmensamente generoso. Buen viaje Dardo.

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