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ENTRE ELLAS, LAS 425 DE BRAZO TRISTEZA

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14/05/2024

Greenpeace: se quemaron 7.747 hectáreas de bosques en el verano

Greenpeace: se quemaron 7.747 hectáreas de bosques en el verano
Greenpeace: se quemaron 7.747 hectáreas de bosques en el verano

El período bajo análisis se extiende desde octubre de 2023 hasta marzo último. El más estrepitoso fue el del Parque Nacional Los Alerces: 6.985 hectáreas. La organización señaló que hacen falta más brigadistas.

Ahora buena parte de la región está bajo la nieve, pero hay que recordar que no hace tanto, donde hoy se despliegan contornos blanquecinos ardía el fuego. En efecto, Greenpeace se encargó de recordar que, entre octubre del año pasado y marzo último, se quemaron 7.747 hectáreas de bosques andino-patagónicos, entre ellas, las 425 hectáreas que la desidia se llevó puestas en el Brazo Tristeza del lago Nahuel Huapi.

La organización ecologista dio a conocer un informe en cuyas conclusiones afirma que “la superficie afectada por incendios forestales en la región de los Bosques Andino Patagónicos de Argentina durante el período octubre 2023 – marzo 2024 fue de 7.747 hectáreas” que se distribuyeron así: Chubut 6.985 hectáreas, Río Negro 425 hectáreas, Neuquén 223 hectáreas y Santa Cruz 114 hectáreas.

La buena noticia vino del extremo sur, porque “no se registraron en Tierra del Fuego mediante la metodología utilizada”, aclaró la entidad. “Cabe destacar que el 90 por ciento del área forestal quemada durante el período analizado corresponde a la provincia de Chubut”, afirmó Greenpeace, en referencia al conmovedor siniestro que se produjo en el Parque Nacional Los Alerces en coincidencia con el último verano.

Precisamente, la organización consideró “importante señalar la gravedad de los incendios forestales ocurridos” tanto “en el Parque Nacional Los Alerces y el Parque Nacional Nahuel Huapi, los cuales arrasaron con amplias superficies de bosques protegidos en muy buen estado de conservación”. La destrucción se produjo en un contexto enervante, porque “Argentina se encuentra en emergencia forestal”.

En efecto, “según datos oficiales, entre 1998 y 2022 la pérdida de bosques nativos en el país fue de cerca de 7 millones de hectáreas, una superficie similar a la de la provincia de Formosa”, contextualizó Greenpeace. En términos más generales, también recordó que “el consenso científico viene alertando sobre la emergencia climática y de biodiversidad en la que nos encontramos”.

En esos marcos, “continuar con la destrucción de bosques significa más cambio climático; más desaparición de especies; más inundaciones; más desertificación; más desalojos de comunidades campesinas e indígenas; más pérdida de alimentos, maderas y medicinas; y más enfermedades”, destaca el informe. El área bajo análisis, es decir “la región de los Bosques Andino Patagónicos” se comparte con Chile y del lado argentino “se inicia en el norte de la provincia de Neuquén extendiéndose por más de 2.000 kilómetros hasta la provincia de Tierra del Fuego”.

Es la zona donde está Bariloche, “tiene un ancho variable de hasta unos 300 kilómetros de oeste a este, que en algunas ocasiones puede interrumpirse por sectores de Estepa Patagónica”, puntualiza el informe. “Teniendo en cuenta que se estima que el 95 por ciento de los incendios forestales se inician por causas humanas, es fundamental un mayor trabajo en prevención y un aumento considerable de brigadistas e infraestructura para el combate temprano al fuego, tanto a nivel provincial como nacional”, resaltó Greenpeace, en tiempos de virulento ajuste en los sectores públicos.

Sería importante, porque “los Bosques Andino Patagónicos constituyen una de las últimas reservas mundiales de bosques templados con poca alteración antrópica y valiosa biodiversidad, y son uno de los biomas argentinos mejor conservados. La región abarca cerca de 12 millones de hectáreas”, resaltó Greenpeace.

“A diferencia de otras regiones, donde el principal motor de pérdida de bosques es la actividad agropecuaria, en los Bosques Andino Patagónicos son los incendios forestales el fenómeno más importante de transformaciones. A eso se suman, en menor medida, los desmontes por urbanizaciones y la introducción de especies arbóreas exóticas, las cuales provocan que, por su rápido crecimiento y colonización, en muchos casos no se pueda regenerar el bosque nativo luego de un incendio”, alertó la organización ecologista.

Para Greenpeace, “resulta evidente que las multas no son suficientes para desalentar tanto a los desmontes como a los incendios, por lo que consideramos que en forma urgente se debe prohibir y penalizar la destrucción de bosques nativos”, finaliza la síntesis de su evaluación que fue elaborada por la Campaña de Bosques en abril último. Añadimos nosotros: la destrucción en Brazo Tristeza todavía clama justicia.

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