PEDALEAR POR MALVINAS

| 01/04/2024

Edgardo Suárez y el sueño de que el año próximo el número de ciclistas sea igual a la cifra de caídos en el Atlántico Sur

Edgardo Suárez y el sueño de que el año próximo el número de ciclistas sea igual a la cifra de caídos en el Atlántico Sur
Fotos: Facundo Pardo.
Fotos: Facundo Pardo.

Por la tarde del 1° de abril de 2024, Edgardo Suárez arribó en bicicleta al Centro Cívico junto a más de cincuenta personas que lo acompañaron desde la Terminal de Ómnibus, en la segunda edición de la Bicicleteada por Malvinas.

Hace exactamente cuarenta y dos años, Edgardo se encontraba a bordo del ARA Cabo San Antonio. 

La embarcación había partido del continente el 28 de marzo de 1982, y, en aquella jornada de inicio de abril, quienes iban a bordo permanecían en el mar, a la espera de desembarcar en las islas Malvinas.

A las cuatro de la mañana del día siguiente, se tocó zafarrancho de combate, y Edgardo pisó tierra malvinense.

Había ingresado a la Armada al ver por televisión aquel aviso que decía: “Joven argentino, si tienes entre quince y veintiún años…”, donde se indicaba que, ya desde el primer mes, se comenzaba a cobrar una retribución.

Él, en su Río Colorado natal, sabía lo que era ser pobre, y en esa propaganda vio una posibilidad como para encontrar su camino en la vida.

Egresó a finales de 1981. En marzo del año siguiente, en la base naval de Punta Alta, donde cumplía funciones, percibió movimientos extraños, a la vez que notó que estaban cambiando las municiones de práctica por las de combate.

Ya arriba del ARA San Antonio, fue notificado, con el resto de los que estaban en el buque, de que el objetivo era recuperar las islas Malvinas.

Aún lagrimea cuando recuerda el momento en que escuchó, el 14 de junio, que todo había terminado, y que el final, claramente, no era el deseado.

Se retiró de la fuerza en 1985, porque no se sentía cómodo con cierta tendencia desmalvinizadora.

Así, entre otras labores, se desempeñó como docente en un colegio técnico de Río Colorado.

En el 2000 llegó a Bariloche para desempeñarse como jefe de mantenimiento del frigorífico Arroyo.

Luego, establecido en la ciudad, se dedicó a la herrería. En la actualidad, forja cuchillos y espadas.

Hace no tanto, descubrió una pasión impensada por el ciclismo, y el año pasado se le ocurrió lo de pedalear por Malvinas.

Ahora, que la actividad volvió a realizarse, ya pasó a formar parte del calendario de acciones enmarcadas en el recuerdo de la Guerra de Malvinas.

Edgardo, incluso, sueña con alcanzar el año próximo una cifra que parece lejana, pero él tiene la intención de que se concrete: desea que seiscientos cuarenta y nueve personas formen parte de la bicicleteada...

El número no es antojadizo. Esa fue la cantidad de combatientes argentinos fallecidos en el Atlántico Sur. Así, imagina a cada ciclista llevando el nombre de un caído en batalla.

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