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DÍA DE LA MEMORIA

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24/03/2024

Pintada de pañuelos en el Centro Cívico

Pintada de pañuelos en el Centro Cívico
Pintada de pañuelos en el Centro Cívico

La historia dice que fue el modo que escogieron las Madres para reconocerse entre ellas, y que el resto también la distinguiera, durante la peregrinación a Lujan, en octubre de 1977.

Esa movilización era una de las pocas que el gobierno dictatorial permitía.

Y en realidad, aquella vez, no fueron pañuelos, sino pañales.

De tela.

Porque aquellas mujeres, tras pensar en diversas opciones, como por ejemplo bastones, decidieron que un buen modo de identificarse sería con aquellos pañales que guardaban de sus hijos que ya no estaban.

Se los colocaron en la cabeza, a modo de pañuelos.

Así surgió un símbolo que trascendió años y fronteras.

El pañuelo blanco es sinónimo de muchas cosas, pero podríamos sintetizarlas en Memoria.

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Cada 24 de marzo, cuando se recuerda la jornada fatídica de 1976 en la que los militares tomaron el poder para comenzar una dictadura sangrienta y cruel, hay personas que sienten la necesidad de ir a pintar pañuelos a las plazas centrales del lugar en el que viven.

Ese sitio, en Bariloche, es el Centro Cívico.

Y, en medio de discusiones históricas argentinas, donde a veces no se sabe diferenciar la política de la defensa de los derechos humanos, se han perpetrado acciones mal intencionadas, como la que se vivió el año pasado, cuando durante la madrugada arrojaron en el piso kerosene para impedir que, durante la mañana, la pintura se fijara en el suelo.

Lejos de amedrentarse, la gente limpió el piso e igualmente regó esos símbolos en la plaza central del Centro Cívico.

En esta ocasión, no se produjeron acciones de ese tipo.

Se vieron familias –niños incluidos– con sus pinceles y el blanco inmaculado (porque el pañuelo no se mancha).

Hubo carteles de diversas organizaciones.

También, letreros con fragmentos de canciones emblemáticas: Los dinosaurios, de Charly García, con los versos “Los amigos del barrio pueden desaparecer,/ pero los dinosaurios van a desaparecer”; y La cigarra, de María Elena Walsh, con aquellas palabras inmortales donde se canta: “Tantas veces me mataron/ tantas veces me morí/ sin embargo estoy aquí/ resucitando”.

Pero la música no quedó sólo en letra escrita.

El coro de la Unión de Trabajadores de la Educación de Río Negro (UnTER), junto a otras agrupaciones, le puso voz a temas representativos de la jornada.

Asimismo, se observó presencia mapuche, de algún modo sosteniendo que lo que sufrieron los indígenas en la Conquista del Desierto también fue un genocidio. Incluso taparon a Julio Argentino Roca con una especie de gran cultrún (tambor ceremonial) con la imagen del Meli Witran Mapu, es decir la representación de la tierra que hace ese pueblo originario, con sus cuatro puntos cardinales.

Por otra parte, resaltaron, a través de fotografías, referencias a víctimas rionegrinas de la dictadura, entre ellas el escritor y periodista Rodolfo Walsh, que, cabe recordar, nació en Lamarque. Junto a una foto suya, se leía el texto que escribió cuando se enteró de la muerte –también a manos de los militares– de una de sus hijas, Victoria (Vicki), a modo de carta dirigida a ella, que comienza diciendo: “La noticia de tu muerte me llegó hoy a las tres de la tarde”, y finaliza: “Hoy en el tren un hombre decía: ‘Sufro mucho. Quisiera acostarme a dormir y despertarme dentro de un año’. Hablaba por él, pero también por mí”. El principio y el final, entonces, refieren a un “hoy” que traspasa los años, porque el dolor que infligieron personajes siniestros perdura.

De ahí la importancia del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

 

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