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20/03/2024

Un suizo de vacaciones en Bariloche cuenta su historia: dejó un trabajo de finanzas en Europa para poner una bodega en Mendoza

Un suizo de vacaciones en Bariloche cuenta su historia: dejó un trabajo de finanzas en Europa para poner una bodega en Mendoza
Un suizo de vacaciones en Bariloche cuenta su historia: dejó un trabajo de finanzas en Europa para poner una bodega en Mendoza

Los protagonistas son dos hermanos suizos –a los que hay que sumar un perro de la misma nacionalidad–, pero el relato, teniendo en cuenta las circunstancias, parece un cuento chino.

El asunto es que no es ningún cuento… ni chino.

Se trata de una historia real, que uno de los suizos en cuestión, Arnaud Frésard, narra durante una visita a Bariloche.

Así, explica que él estudiaba en una ciudad llamada Sankt Gallen, cuya universidad es reconocida a nivel mundial por su formación en ciencias económicas.

En 2017, por un viaje de intercambio, aterrizó en la Argentina.
No hablaba castellano. Como los cursos universitarios eran en inglés, en ese punto no tenía problema.

“El español lo aprendí en la calle… en la noche porteña”, bromea… Y lo habla muy bien.

En aquel momento, más allá de ir a la universidad argentina, decidió recorrer el país, y en Mendoza se cruzó con otro suizo, dueño de una bodega.

Se hicieron amigos y quedaron en contacto.

Si bien regresó a Suiza y comenzó un trabajo relacionado con lo que había estudiado, en Arnaud permaneció una inquietud relacionada con la Argentina.

Se desempeñó en Zúrich y en Ginebra, siempre en el rubro de las finanzas, pero a él le agrada lo campestre. “Soy de una parte rural de Suiza, no me gusta vivir en las grandes ciudades”, explica Arnaud, que nació en el Cantón de Jura.

Fue entonces que comenzó a hablar con su hermano Florian, dos años menor (Arnaud tiene treinta y dos), sobre la idea de emprender un proyecto vitivinícola. “Así que contacté a aquel suizo de Mendoza para que nos ayudara”, señala.

“Con mi hermano éramos apasionados del vino, pero no profesionales en la materia”, indica.

Para ellos fue un gran cambio. Arnaud trabajaba en bancos; Florian, en relojería (es ingeniero especialista en el tema).

Comenzaron con la labor mendocina en 2019. Bautizaron al emprendimiento 3SAPAS, acrónimo de 3 suizos al pie de los Andes (el tercero es un perro Golden Retriever). En ese momento, todavía manejaban todo a la distancia, desde Suiza, como una actividad más, es decir, sin abandonar sus tareas en Europa, pero en 2022 se instalaron en este país. Como un punto destacable, debe señalarse que tratan de unir lo ecológico –que ellos consideran de un interés generacional– con los negocios, por ejemplo, a partir del uso de papel reciclado para las etiquetas y tapones de caña de azúcar en lugar de los corchos clásicos, más el compromiso de plantar un árbol por cada botella que venden.

En una vinoteca barilochense, una conversación con Arnaud sirve para tratar de dilucidar qué siente un suizo al vivir en la Argentina…

Arnaud (con lentes), junto al enólogo de su bodega, Fernando Sota.

–¿Cómo es para ustedes residir en este país?

–Dinámico. Cada día es distinto. En la Argentina no hay una rutina. En Suiza, en cambio, podés proyectar tu vida a cuarenta años; acá, no. Un mes en la Argentina son diez años en Suiza, así que acá podemos vivir más –ríe–.

–En base a ese “dinamismo” argentino, ¿cómo pueden planear la actividad de la bodega?

–Siempre debe analizarse la situación. Hay veces donde los precios se disparan, no son uniformes en el mercado, así que hay que observar mucho lo referido al timing de la inversión, en qué momento focalizarse en las operaciones… Es un juego finito que acá es obligatorio jugar, porque todo cambia a diario.

–¿Llegan a entender lo que es el día a día económico en la Argentina?

–Creo que para mi hermano es complicado, porque lo suyo no es mucho la economía. Yo entiendo bastante bien lo que está sucediendo, pero para una persona que llega de afuera, si no entiende cómo funciona la economía, es complicado moverse en el mercado.

–Dadas las circunstancias del país, ¿están contentos de haber venido?

–Sí. Tenemos un viñedo, un equipo maravilloso, vinos buenos… Sabíamos que era una economía volátil, así que no es una sorpresa.

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