DATOS DE LA PRIMERA INSPECCIÓN DE LA DIRECCIÓN DE TIERRAS

| 17/03/2024

Hubo un tiempo en que Bariloche fue de trigo y avena

Hubo un tiempo en que Bariloche fue de trigo y avena
El Limay a la altura de Villa Llanquín, alrededor de 1930. Foto: Ferrocarriles del Estado en Archivo General de la Nación y en Archivo Visual Patagónico.
El Limay a la altura de Villa Llanquín, alrededor de 1930. Foto: Ferrocarriles del Estado en Archivo General de la Nación y en Archivo Visual Patagónico.

Hacia 1906, la importancia del turismo era mínima en el funcionamiento del recién reconocido San Carlos de Bariloche. Tareas agrícolas y ganaderas tendían al autoabastecimiento del pueblo.

Cuatro años después de la formalización de Bariloche como pueblo existían en el área de la Colonia Agrícola Pastoril Nahuel Huapi 77 lotes, en general de 50 hectáreas cada uno, aunque siempre hubo excepciones… En la población en su conjunto, 107 hectáreas estaban cultivadas con trigo y 57 con avena, quiere decir que el clima no era obstáculo para que los primeros barilochenses se autoabastecieran. ¿A cuánto ascenderá la superficie cultivada en la actualidad?

Los datos permanecen indelebles en los informes que periódicamente, ordenaba llevar adelante desde Buenos Aires la Dirección Nacional de Tierras y Colonias. Las indagaciones “se realizaban cada tres o cuatro años” bajo la supervisión del “Gobierno nacional para relevar la situación de los territorios del sur de la República”. En los documentos “se aportan datos concretos sobre la composición social de la población, la propiedad de la tierra y las actividades económicas”.

En forma simultánea, en tales informes “se explicita la percepción que los mandatarios estatales poseían sobre los colonos según su adscripción de nacionalidad y clase. El antichilenismo y el antiindigenismo (sic) fueron una constante en las primeras décadas del siglo XX, así como el apoyo y beneplácito generado en torno a grandes empresas y grandes empresarios”.

Formuló la aseveración la historiadora Laura Méndez en “Estado, frontera y turismo. Historia de San Carlos de Bariloche” (Prometeo Libros-2010), fuente insoslayable a la hora de recrear el pasado local y regional. “Eliseo Scheroni fue el responsable de la Inspección realizada en la región del Nahuel Huapi en el año 1906 para la Dirección Nacional de Tierras y Colonias”, informa la investigación.

“En su informe final registró un total de 77 lotes en la Colonia Agrícola, de los cuales 16 fueron adjudicados a colonos de origen chileno con capital, 8 a argentinos, 4 a alemanes, 1 a un francés, 1 fue abandonado y 41 se retuvieron como terrenos fiscales”, según arroja a cuenta. Llamativamente visto desde hoy, “cinco de los lotes fueron otorgados a dos indígenas, Bernardino Güenul y Llanquín, que habían colaborado con los blancos y habitaban la zona a la llegada de Villegas y sus militares”.

Las tropas llegaron al Nahuel Huapi en 1881 en primera instancia, pero no permanecieron aquí. Retornaron en 1883, cuando ya establecieron presencia permanente a través del Fuerte Chacabuco y otras posiciones más al sur. “El informe presentado en esta Inspección demuestra las posibilidades de acceso a la tierra que tuvieron los inmigrantes chilenos, aunque no como propietarios, sino bajo figuras nominativas como las de ‘concesionarios’ u ‘ocupantes’”, advierte el análisis de Méndez.

Según el relevamiento de Scheroni, “todos los lotes adjudicados eran de 50 hectáreas, salvo los de Oscar Runge y los dos hermanos Boock -los tres de origen alemán-, quienes poseían fracciones de entre 150 hectáreas y 250 hectáreas cada uno. Llama la atención también la cantidad de lotes fiscales que existía entonces”, más de la mitad, completa la investigación de la historiadora.

Por entonces, la faceta turística de Bariloche, que se llevaría todo por delante 30 o 40 años más tarde, era menos que incipiente. “Esta población tenía en su conjunto 107 hectáreas cultivadas con trigo y 57 hectáreas de avena. Pasto, hortalizas y frutales crecían en una proporción mucho menor. Los animales eran solo para consumo familiar o para carga, como en el caso de bueyes y caballos”, señala el texto.

Llamativamente, entre los más poderosos de la zona se contabilizaba un mapuche, si se toma como factor de poder a las posesiones que se declaraban en la Inspección. “Con respecto al capital de los concesionarios y ocupantes de la Colonia Agrícola, de los 36 censados, 22 poseían un capital menor a los 3.000 pesos, 11 un capital que iba desde los 3.000 hasta los 7.000 pesos, y solo tres contaban con más de 7.000 pesos. De estos tres últimos, Otto Goedecke poseía 10.200 pesos, la Chile-Argentina 9.550 pesos y Bernardino Güenul 9.000 pesos de capital”, observó Méndez. Es el poblador que, deformación de su apellido mediante, dio nombre a la isla Huemul donde supo residir junto con su familia, aunque en 1919 ya vivía en el área de puerto Pañuelo.

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