PRIMERO SE LLAMÓ LA CAROLINA, DESPUÉS CAMBIÓ DE NOMBRE

| 28/01/2024

¿Dónde se podían comprar balas o tomar una cerveza en el Bariloche de los comienzos?

¿Dónde se podían comprar balas o tomar una cerveza en el Bariloche de los comienzos?
No siempre fue viejo el boliche.
No siempre fue viejo el boliche.

Lee también: Más valía no atrasarse en las cuentas con el Almacén Nahuel Huapi

Inclusive antes que el poblado fuera reconocido formalmente, a pasos del nacimiento del Limay funcionó un enclave comercial que revistió mucha importancia. Un auténtico almacén de “ramos generales”.

Se podía comprar revólveres y balas, pero también artículos de limpieza, remedios, ropa o tomarse una cerveza. Por entonces, el nombre no hacía referencia a su antigüedad porque precisamente, no hacía mucho de su apertura. Durante décadas, fue centro neurálgico de la zona e inclusive, abrió sus puertas antes de que San Carlos de Bariloche fuera reconocido formalmente. A pasitos del nacimiento del Limay, pasaron muchas, muchas cosas.

“El almacén de ramos generales que abastecía a la población de la margen norte del lago Nahuel Huapi fue inaugurado en 1897”, dice la historiadora Laura Méndez en “Estado, frontera y turismo. Historia de San Carlos de Bariloche” (Prometeo Libros 2010). Su propietario, Jarred Jones, tenía visión para los negocios porque “dos años más tarde se instaló en las proximidades del negocio un cuartel del ejército que albergó más de cien efectivos, aumentando significativamente la clientela del almacén”.

De inmediato comenzó la competencia: “por aquellos días se instaló otro almacén en el Limay sobre la margen rionegrina. Era propiedad de los hermanos Ernesto y Filiberto Garay, quienes se dedicaban principalmente al transporte de hacienda para la firma Camino y Lacoste”, que tenían sus casas comerciales en Osorno y Valdivia. Para cumplir con su cometido, los Garay “también disponían de una buena cantidad de mulas cargueras”.

Por su lado, las conexiones de las que podía hacer gala Jones estaban muy aceitadas. “El vapor Cóndor, propiedad de la (compañía) Chile-Argentina, traía mercaderías para él desde Puerto Varas, que descargaba en Puerto Americana, distante unos centenares de metros del comercio”. Pero no sólo desde el otro lado de la cordillera provenían artículos: “desde 1897 llegaban al almacén Nahuel Huapi mercaderías desde Puerto Madryn, mediante tropas de carros arrastrados por mulas en viajes que duraban un mes. Jones también tenía contactos comerciales con otras poblaciones de Chubut y Santa Cruz”, estableció Méndez.

Es curioso como elementos que tuvieron originalmente otra finalidad, pueden convertirse en fuentes del análisis histórico. “De los libros contables del almacén pueden inferirse algunos datos significativos. Los volúmenes comprados por Jones sugieren una intensa distribución regional y el detalle de su clientela permite inferir negocios con los estancieros de la región, empleados del estado territorial neuquino, indígenas y peones, en tanto que el número de cuentas corrientes permite analizar la magnitud y el tipo de operaciones que efectuaba”, confía la investigación.

Entonces, ya “en el primer año de actividad comercial figuraron 81 cuentas corrientes y el comercio era visitado por un promedio de cinco clientes por día, quienes en general compraban provisiones para períodos prolongados”, arroja el análisis. “Entre su clientela, figuraban Ignacio Llanquín, -representando a numerosos indígenas-, algunos miembros de las Comisiones de Límites de Chile y de la Argentina, el juez de paz Luis Pefaure, y los concesionarios y dueños de estancias vecinas”.

Como puede advertirse, apellidos algunos que perduran en la sociedad barilochense o de alrededores hasta hoy. “En el período 1901 – abril de 1902, antes de la creación oficial del pueblo de Bariloche, se contabilizaron en el comercio 186 cuentas corrientes, mientras que en 1908 se registraron más de doscientas”. Desde entonces, el desarrollo de la zona comenzó a eclipsar la marcha del “boliche viejo”.

En efecto, “el comercio seguía muy activo en 1909 -en el inventario de ese año se contabilizaron 1.300 artículos-, aunque las cuentas corrientes se habían reducido a la mitad, en directa relación con el crecimiento de la actividad comercial de San Carlos de Bariloche: el mismo Jones se proveía en más de diez negocios de esta ciudad”, según pudo establecer la historiadora.

Pocas veces tan bien utilizada la expresión “ramos generales”, ya que “el Almacén Nahuel Huapi abastecía a pobladores de la región de gran cantidad y variedad de mercaderías. El inventario realizado en 1914, por ejemplo, incluía balas y revólveres, artículos de bazar, los más variados artículos de ferretería, elementos de limpieza y librería, remedios, ropería, zapatería y comercio de fonda autorizado para despacho de bebidas y cerveza”.

No siempre se llamó así: “la casa central del Almacén Nahuel Huapi, nombre que reemplazó al de La Carolina, contaba entre sus mejores clientes a los trabajadores de rutas y caminos, a los comisionados por el gobierno nacional y a los presos de las alcaidías de la región”. En el presente, los vehículos siniestrados que insiste en depositar en cercanías de su emplazamiento la Policía de Neuquén afean un paraje que merecería mayor respeto a su historia.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?


Me gusta 0%
No me gusta 0%
Me da tristeza 0%
Me da alegría 0%
Me da bronca 0%
Te puede interesar
Ultimas noticias