Publicidad
 

DEL ABANDONO AL AMOR

|
26/01/2024

El paso de Patalín Patalún por este mundo no fue en vano

El paso de Patalín Patalún por este mundo no fue en vano
El paso de Patalín Patalún por este mundo no fue en vano

A mediados de diciembre El Cordillerano difundió una campaña de ayuda para que Octavio Montiglio, pudiera cubrir el costo de dos cirugías de perros que rescató. Uno de ellos era Patalín Patalún y aunque su operación fue positiva, esta semana, falleció.

El perro tenía 14 años de los cuales 12 los vivió en la calle. Una siesta debajo de un auto marcó su destino cuando al arrancar le partió la columna, y gracias a Andrea, de Pancitas Felices, Patalín Patalún pasó a integrar la manada de Montiglio.

Luego, por medio de una serie de estudios llegaron a un pronóstico doloroso, tenía una enfermedad autoinmune incurable y finalmente, decidió partir.

Solo quienes aman a los animales pueden entender el dolor que se siente y Octavio, un ser humano especial, protector y poeta, lo despidió con sentidas palabras.

“A primera hora de la tarde, Patalín Patalún dio su último aliento. La suave brisa de la tarde se llevó su aliento a parrandear por ahí, como hizo durante muchos años en su vida de calle. Hace unos días, pocos, también había dejado este mundo Cubi, su amigo callejero. Ojalá que en este momento se hayan juntado y estén recorriendo las calles”, expresó.

Agregó Octavio; “Su cuerpo quedó en paz, con sus ojos cerrados y sus patas delanteras cruzadas, con elegancia, hasta parecía que solo estuviera dormido, que en cualquier momento levantaría la cabeza para asegurarse que yo estuviera cerca”.

“Se fue el espíritu vigoroso, ese que se le plantó a la adversidad, ese que me deja una lección de vida: 'no dejes de intentarlo hasta el último suspiro'. Se llevó su seguidilla de ladridos graves y constantes a la hora de comer, su andar tenaz de patas torcidas, se llevó también su dulzura, porque a pesar de ser esquivo para el exceso de caricias, se acercaba, cuando él deseaba, en sus términos, con un gemido agudo para darme la señal de que ahora sí quería y teníamos ese diálogo donde yo le decía 'y si' muchas veces y el intensificaba sus gemidos de placer con su cuerpo arrebatado de sacudones y amor”.

Cuando comenzó a integrar la manada de Octavio se llamaba Bobi pero adoptó enseguida el nuevo nombre.

La enfermedad se lo llevó rápido, sólo un par de días después de que dejara de caminar se fue. Como si su férreo deseo hubiera sido no quedar postrado, porque él se repuso a una columna rota, ante todos los pronósticos adversos caminó, corrió, ladró, cuidó la casa junto a la manada. “Se apropió del terreno y de nuestros corazones. se nos fue Patalín Patalún y fue enterrado en su lugar favorito, donde se sentía cómodo y disfrutaba las siestas de la tarde”.

“Quizás hoy duerma de corrido, quizás deje la vigilia de levantarme a la madrugada para ver si está bien, si necesita algo, aunque sea una caricia en el lomo, o quizás no”, dijo Octavio.

“Puede ser que me despierte y lo busque en el vacío, después en la mirada del resto de la manada desde donde llegaré a los recuerdos compartidos con él. Como escribio Kafka alguna vez: "... todo lo que amas probablemente se perderá, pero al final, el amor volverá de otra manera...".

Sentida despedida de un integrante de su manada, sabiendo que hizo mucho más de lo que Patalín Patalún esperaba de un ser humano.

Se puede colaborar

Más allá del dolor de la pérdida, Octavio sigue luchando el día a día para que los otros integrantes de su manada vivan de la mejor manera posible. Quienes deseen colaborar con la causa ya sea para alimentos como para gastos veterinarios o quizás, simplemente visitar a Octavio y conocerlo, pueden comunicarse con él. Además hay una cuenta para acompañamiento económico, por mínimo que sea, todo suma para esta enorme vida dedicada al amor por los perros.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?