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SEGÚN LA LISTA ROJA DE LA UICN

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15/12/2023

El pudú no está tan jugado como el huemul

El pudú no está tan jugado como el huemul
El pudú no está tan jugado como el huemul

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La nómina que elabora la ONG se presentó durante la semana que finaliza en la Cumbre sobre Cambio Climático de Dubái. El pequeño ciervo patagónico enfrenta problemas graves, pero aún no está contra las cuerdas.

Si bien en los últimos 15 años la población del pudú del sur pudo disminuir en un 20 por ciento, su estatus es muy distinto al del huemul, según los parámetros de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La Lista Roja que elabora la entidad se presentó durante la reciente COP28 que se celebró en Dubái y para el pequeño ciervo de Patagonia, el criterio es que está "casi amenazado".

El pudú es “endémico de los bosques templados de América del Sur”. En su historial de catalogación, antes revestía como "vulnerable". “Se infiere que la población de esta especie ha disminuido ya que el bosque nativo -su hábitat principal- ha disminuido casi un 50 por ciento en los últimos 500 años”. En el corto plazo, “en los últimos 12-15 años -3 generaciones- la especie probablemente ha disminuido hasta un 20 por ciento debido a la combinación de pérdida de bosques, depredación por perros domésticos y otras amenazas”, puntualizó la UICN.

Desafortunadamente, “se espera que continúe disminuyendo” su población. Si bien se desconoce “el tamaño de la población, se sospecha que es mayor a 10.000 individuos. Por lo tanto, dado que el pudú del sur no cumple con los criterios de 'vulnerable', pero está cerca de cumplir con el criterio A, está catalogado como 'casi amenazado', afirma la Lista Roja, al poner en común sus categorizaciones. Compárese con los apenas 1.500 ejemplares que quedan de huemul.

El pudú austral se encuentra en el sur de Chile y suroeste de la Argentina. En el país vecino, “los registros recientes dentro de esta área de distribución incluyen Trehualemu en la cordillera costera de la región del Maule, la cordillera de la Costa Valdiviana, la cordillera de Nahuelbuta, Puyehue, Pérez-Rosales, el Parque Nacional Chiloé y Huinay (Palena)”. Del lado argentino “se han registrado 54 localidades” entre el lago Quillén por el norte (Parque Nacional Lanín) y el arroyo Pirámide (Parque Nacional Los Alerces). En Neuquén el primero, en Chubut el segundo.

Señala la información que sustenta a la Lista Roja que “hasta hace poco, se pensaba que la población total era inferior a 10.000 animales”, pero “no existen estimaciones basadas en datos de campo”. Además, “los pudúes son abundantes en Chiloé y se detectan frecuentemente en cámaras trampa en las regiones de la cordillera de la Costa de Los Ríos y Los Lagos”, al igual que “en los bosques costeros de la cordillera de Nahuelbuta”.

El área necesaria para sostener una población de 500 pudúes oscilaría entre 79 y 128 kilómetros cuadrados. La especie se encuentra entre el nivel del mar y los 1.700 metros, puede utilizar tanto bosques maduros como perturbados y también se asocia su presencia a sotobosque denso. En la Argentina, investigadores reportaron la presencia de pudúes en bosques de coihues y también la asociaron a zonas de sotobosque denso.

Los pudúes “se consideran ciervos solitarios, aunque se produce una superposición en el área de distribución”. Por otro lado, “es probable que la especie haya experimentado importantes disminuciones a lo largo del tiempo histórico” porque “casi la mitad de los bosques nativos de la Ecorregión Valdiviana en Chile se perdieron entre 1550 y 2007”. Se trata del área que “comprende la mayor parte de la distribución del pudú”.

Además de la destrucción de los bosques, “los ataques de perros domésticos son una amenaza común” para el ciervito, como ya comentamos en otra nota de El Cordillerano al respecto. En tanto, “el ciervo invasor y el jabalí están presentes en parte de la distribución del pudú, mientras que el ganado está muy extendido”. En conjunto, “los herbívoros no nativos conducen a la degradación del hábitat, afectando el sotobosque y la regeneración forestal”.

En consecuencia, “la capacidad potencial de estas especies invasoras para ocupar y modificar diversos hábitats podría afectar la distribución del pudú”. Simultáneamente, “la presencia de patógenos relacionados con el ganado se ha documentado” en el ciervo autóctono, “aunque la importancia de estos hallazgos” aún no está clara, según la UICN. “El jabalí podría eventualmente cazar cervatillos pudú, pero hasta donde sabemos, esto no se ha documentado”, admite la entidad. En síntesis, está mejor que el huemul, pero tampoco es para descorchar.

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