LA REVANCHA DEL VISÓN AMERICANO EN PATAGONIA

| 03/12/2023

De vedette de la industria peletera a pesadilla para la biodiversidad

De vedette de la industria peletera a pesadilla para la biodiversidad
Parece en armonía con el ambiente, pero en realidad el visón americano es un peligro.
Parece en armonía con el ambiente, pero en realidad el visón americano es un peligro.

Se introdujo en Chile y la Argentina a partir de la década de 1930 con finalidades económicas. Hoy amenaza pisciculturas, pesca deportiva, aves de corral y ciertas modalidades de turismo. Tremenda parábola.

De vedette de la industria peletera global a pesadilla para la biodiversidad regional en Patagonia. Se introdujo a partir de 1930 para hacer grandes negocios y ahora, es de temer para pisciculturas, pesca deportiva, aves de corral, turismo de observación de aves y otras actividades económicas. No hace falta filosofar demasiado para toparse con una visible moraleja: la del visón americano parece una revancha, a la que tiene total derecho.

Es un mamífero carnívoro semiacuático originario de América del Norte. Presenta hábitos crepusculares, una conducta solitaria y de tipo territorial. En general, se vale de hábitats con presencia de cobertura vegetal leñosa, en relación “con la interfase acuática-terrestre de agua dulce”, es decir, ríos, arroyos, lagos, lagunas y humedales. También el mar. La descripción puede profundizarse en “El visón americano en Patagonia: un análisis histórico y socio-ecológico de la investigación y el manejo”.

El trabajo lleva la firma de Alejandro Valenzuela (Administración de Parques Nacionales); Maximiliano Sepúlveda (Pontificia Universidad Católica de Chile), José Cabello (Patagonia Wildlife Ltda.-Chile) y Christopher Anderson (Universidad Nacional de Tierra del Fuego). Aportan los especialistas que la dieta del visón americano “refleja la disponibilidad y abundancia local de presas”.

En efecto, a diferencia de otras especies introducidas, como el ciervo colorado o el jabalí, estamos ante “un carnívoro estricto pero generalista con una dieta que abarca presas de un amplio rango de tipos y tallas, desde insectos, micromamíferos (ratones, ratas, musarañas, entre otros), crustáceos, moluscos, peces, anfibios, reptiles y aves, hasta presas de mayor porte como lagomorfos o incluso gansos. Todas estas características les confieren una gran ventaja para adaptarse e invadir un nuevo ambiente”, señala la investigación.

La introducción de mamíferos carnívoros, como el que nos ocupa, “representa una de las principales amenazas para la biodiversidad regional, especialmente cuando ocurre en sistemas aislados geográficamente, donde pueden provocar extinciones de especies nativas”. Como decíamos, “las buenas cualidades del pelaje del visón americano y su fácil mantención en cautiverio determinaron que esta especie llegara a ser una de las más importantes en la industria peletera a nivel global”.

Esas bondades “llevaron a establecer criaderos alrededor del mundo, y posteriores escapes o liberaciones intencionales determinaron que en la actualidad se registre su presencia como especie introducida en 33 países de Europa, Sudamérica y Asia. La Patagonia no ha escapado de esta tendencia mundial”, destacan Valenzuela, Sepúlveda, Cabello y Anderson. “Los hábitos de depredador generalista y semiacuático del visón americano, además de su relativa alta tasa reproductiva y la particular característica reproductiva de implantación retardada, generan una gran plasticidad que le permiten habitar en un amplio rango de hábitats, aumentando su capacidad de invasión en los nuevos ambientes donde ha sido liberado”.

Se observaron “impactos negativos sobre la fauna local (por depredación, competencia, hibridación o transmisión de enfermedades) así como en las actividades económicas del área invadida, como pisciculturas, pesca deportiva, aves de corral, turismo de observación de aves, entre otras”. Por aquí y “durante la década de 1930, tanto Argentina como Chile promovieron distintas iniciativas públicas y privadas para desarrollar la industria peletera en la región, incluyendo el establecimiento de criaderos de visón americano”.

En efecto, “la primera introducción de visón de la que se tiene registro se realizó para instalar un criadero en la ciudad de Punta Arenas, Región de Magallanes (Chile), entre los años 1934 y 1936. Entre las décadas de 1930 y 1950, se establecieron varios criaderos en el sector argentino de la Patagonia (provincias de Chubut, Neuquén y Tierra del Fuego), algunos de los cuales funcionaron hasta la década de 1970”.

Más tarde “se trasladaron animales desde Argentina hacia Chile para establecer nuevos criaderos en las regiones de Aysén (1967-69) y Los Lagos (1973)”. Pero debido al fracaso económico del negocio peletero, algunos animales fueron liberados o escaparon, estableciendo poblaciones silvestres. El primer registro de liberación corresponde al sector argentino de la Isla Grande de Tierra del Fuego en 1948”.

Más tarde “se registraron otras liberaciones o escapes (provincias de Chubut y Neuquén, Argentina; Región de Aysén, Chile), y ya para la década de 1960, se encontraban grupos establecidos en la naturaleza”, señala el informe. “Desde entonces, la especie se encuentra invadiendo nuevos sectores de la región patagónica” e incluso, otros investigadores “refieren a la existencia de movimiento de individuos entre ambos países”. Y sí, las fronteras solo rigen para humanos… Días atrás, comenzó a desplegarse en el Parque Nacional Lago Puelo el Programa de Control del Visón Americano, pero su revancha parece indetenible.

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