EN BOMBEROS VOLUNTARIOS

| 26/11/2023

Un paraíso solidario para los amantes de los tatuajes

Un paraíso solidario para los amantes de los tatuajes
Fotos: Facundo Pardo.
Fotos: Facundo Pardo.

Hacerse un tatuaje no es para cualquiera. Eso resulta claro. Están quienes ni siquiera piensan en la posibilidad de que, agujas mediante, una máquina delinee algo sobre su piel. Pero, para muchos, la idea es tentadora. Y están aquellos que directamente lo toman casi como un modo de vida, incluso llegando al borde de la adicción a los diagramas de tinta sobre la epidermis.

Todo esto viene a cuenta de que el gimnasio de Bomberos Voluntarios, en Beschtedt 279, durante un par de días, pasó a transformarse en el paraíso de los amantes de los tatuajes.

Tatuadores barilochenses, pero también de otras ciudades e incluso de distintos países, coparon el espacio para el deleite de quienes procuran cubrir el envoltorio del alma con pigmentos diversos, ya que el domingo abrió la tercera edición de la Expo Tattoo.

Todo comenzó en 2019, a partir de la propuesta de Mario Baltazar Binetti, un tatuador que llegó hace doce años desde Lanús Oeste, Buenos Aires.

La idea era que los seguidores de este tipo de arte pudieran reunirse para intercambiar conocimientos y, a la vez, hacer y hacerse tatuajes.

Tras aquel comienzo -que se llevó a cabo en un hotel de la ciudad-, donde había quedado demostrado el interés que había por el tema, la pandemia puso un freno a la continuidad.

Recién en 2022, la actividad se retomó. Una vez más, en un hotel.

Este año, la propuesta era desarrollar el encuentro en el Puerto San Carlos, pero hace veinte días, dada la respuesta positiva, que se tradujo en gran demanda de cubículos para poder llevar adelante los tatuajes, hubo que cambiar de sede. Así, llegó Bomberos Voluntarios.

Para los tatuadores, el asunto no deja de ser un negocio. Alquilan su stand y allí llevan a cabo su trabajo (el precio mínimo de un tatuaje fue acordado por todos los artistas en quince mil pesos).

Pero, a la vez, el acontecimiento tiene un fin solidario.

Desde la concepción de la Expo Tatto, Mario Baltazar Binetti la imaginó como un vehículo para ayudar. Así, por ejemplo, se apadrinó al comedor Ayúdame a crecer, ubicado en el barrio Nahuel Hue.

En las ediciones anteriores se pedían alimentos no perecederos y útiles escolares, para entregarlos allí y también en diversos lugares de la ciudad dedicados a la ayuda comunitaria. Pero este año, a partir de percatarse de que lo que llegaba no siempre era lo que puntualmente se precisaba, Mario y sus colaboradores optaron por cobrar una entrada módica y que lo recaudado se utilice para comprar lo que específicamente se necesita, no solo en el comedor Ayúdame a crecer, sino también en Rescataditos de Grays, espacio que brinda un hogar para gatos que llegan en situaciones que distan de ser las mejores. Además, también se colaborará con Bomberos Voluntarios.

Cabe aclarar que el encuentro es más que tatuajes. Podría definirse como de cultura tattoo, por llamarlo de algún modo. Porque si bien están las máquinas tatuadoras funcionando en diversas partes del salón, también se vende indumentaria, hay opciones gastronómicas, un espacio especial para las cervezas (se recomienda probar la denominada L’Aventure, una imperial brown ale que surgió de la colaboración de una firma local con una española) y muchas cosas más, incluyendo shows musicales.

Además, en esta ocasión, a través de la propuesta de uno de los stands, quienes deseen borrarse algún tatuaje, a partir de la acción de una máquina láser, pueden hacerlo.

La Expo Tattoo se desarrollará también el lunes, desde las 12 hasta las 22.

Es importante resaltar que, en esa última jornada, se escogerá, entre los tatuadores seleccionados en concursos de diversos estilos, al mejor de ellos, quien, como premio, tendrá la posibilidad de viajar a una convención que se realizará en Chihuahua, México.

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