MÁS DATOS SOBRE SU CARÁCTER PERJUDICIAL EN LA PATAGONIA

| 12/11/2023

El ciervo colorado atenta contra la flora nativa y compite con el huemul

El ciervo colorado atenta contra la flora nativa y compite con el huemul
A su pesar, los ciervos colorados son un flagelo ambiental en la región.
A su pesar, los ciervos colorados son un flagelo ambiental en la región.

Gran interés despertó entre lectores de El Cordillerano saber que tenemos como vecina a “unas de las 14 especies invasoras más dañinas”. Aquí, otras revelaciones sobre las perturbaciones que produce.

Porque se alimenta de renovales de vegetación autóctona, porque con su presencia estimula de forma indirecta la difusión de pinos exóticos y porque sobre todo en otoño, compite con el huemul por la alimentación, la presencia del ciervo colorado es perniciosa en la Patagonia. Como destacó El Cordillerano una semana atrás, “es una de las 14 especies invasoras más dañinas”, según el ranking que elabora la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza).

La especie exótica “provoca un importante daño a la vegetación natural, pisoteando y consumiendo los renovales”, afirma el Sistema de Información sobre Biodiversidad (SIB) de la Administración de Parques Nacionales (APN). Nuestra recapitulación inicial se originó ante el avistamiento de un ejemplar en barrios del este barilochense. En las líneas que siguen sumamos datos que ratifican que no hay por qué alegrarse ante esa insólita presencia.

“El conocimiento de la composición botánica de la dieta del ciervo colorado en Patagonia proviene mayormente del análisis micro histológico de heces”, dice el informe base de nuestra consulta. Se trata de “Ecología, impacto y manejo del ciervo colorado en el noroeste de la Patagonia, Argentina”, elaboración conjunta de María Andrea Relva (Universidad Nacional del Comahue) y Javier Sanguinetti (APN).

La histología es una rama de la biología que estudia la composición, la estructura y las características de los tejidos orgánicos. “Más allá del ambiente estudiado (bosque o ecotono), la dieta del ciervo colorado en la región se basa principalmente en el consumo de especies leñosas, ya sean arbóreas o arbustivas (50-70 por ciento), y en menor medida de gramíneas (15-25 por ciento), graminoides (10-20 por ciento) y hierbas (5-10 por ciento)”, destaca la investigación.

Completemos con que las leñosas son aquellas de “tronco perenne, que logran alcanzar prominentes alturas por encima del suelo y están recubiertas por una corteza sólida”, según otras fuentes. A partir de “sus características, puede ser un árbol, arbusto o trepadora”. Entre los primeros, puede mencionarse al ciprés. “La composición de la dieta cambia a lo largo del año, pero siempre con una base mayormente leñosa”, dice el texto de Relva y Sanguinetti.

En tanto “las hierbas son consumidas de manera constante durante todo el año, mientras que las gramíneas y las graminoides aumentan su proporción en la dieta durante la primavera, probablemente debido a su mayor disponibilidad en el ambiente en esta época”. Además de los impactos directos, “otros estudios muestran que el ciervo facilita la invasión de especies exóticas competidoras, a través de un mayor impacto sobre las especies nativas o dispersando los hongos micorrízicos, mutualistas obligados de las pináceas introducidas”.

Es una de las razones por las cuales los pinos exóticos pueden encontrarse en sitios relativamente alejados. A pesar de esos avances, “poco se sabe en Patagonia sobre el efecto que tienen los cambios inducidos por el ciervo colorado en la composición y estructura del sotobosque sobre la fauna nativa”, tanto de invertebrados como de vertebrados, “dependiente de este estrato, como ha sido demostrado en otras partes del mundo”. No tendría por qué ser muy distinto, arriesgamos nosotros.

Por otro lado, se sabe que el ciervo colorado compite por alimentos con el huemul. Según la investigación, “la información disponible indica que no existe una superposición o solapamiento de dieta significativo entre el ciervo colorado y otros mamíferos herbívoros, ya sean estos nativos, como el chinchillón y el guanaco o exóticos, como la liebre y el ganado vacuno”. En cambio, investigadores “determinaron que la dieta del huemul y el ciervo colorado son similares”.

En relación con uno de los ciervos autóctonos, “un estudio concluyó que la superposición de la dieta entre el ciervo colorado y el huemul en primavera, verano y otoño fue de 54, 42 y 62 por ciento, respectivamente, donde en este caso ambas especies prefirieron a Maytenus disticha”. En Chile se la conoce popularmente como racoma y en la Argentina como maitén chico o maitencillo. Otra investigación “sugiere, sin embargo, que el ganado doméstico tendría un mayor impacto en las poblaciones del huemul que el ciervo colorado, debido a su mayor distribución y coincidencia geográfica histórica y actual”.

Relva y Sanguinetti aclararon que “son muy escasos los estudios realizados sobre interferencia del ganado con el huemul que permitan concluir claramente al respecto. Uno de los pocos estudios realizados, muestra que el ganado ovino competiría en mayor medida que el vacuno por el forraje con el  huemul . Por otro lado, también se ha observado una recuperación de las poblaciones de huemul luego de diez años del retiro del ganado vacuno -además de la reducción de la caza furtiva- en el sur de Chile”. Pero sobre las consecuencias negativas del ciervo colorado y su presencia, no hay duda alguna.

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