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EL LIBRO INCLUYE TRES TESTIMONIOS SOBRE LA HISTORIA LOCAL DEL GÉNERO

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01/11/2023

El blues y el punk barilochenses tienen un lugar en “Rock de la Patagonia”

El blues y el punk barilochenses tienen un lugar en “Rock de la Patagonia”
El blues y el punk barilochenses tienen un lugar en “Rock de la Patagonia”

El trabajo lleva la firma de Germán Gorosito, periodista y escritor de Fernández Oro (Río Negro). Para el primer volumen, incluyó testimonios de Santiago Azar (El Alambique), del editor de fanzines Claudio Vargas y de este cronista de El Cordillerano.

Tres de los casi cuarenta capítulos que integran “Rock de la Patagonia” (Punto Aparte Ediciones – 2023) refieren a la historia del género en Bariloche, a partir de los testimonios que brindaron el guitarrista Santiago Azar; el editor de fanzines y organizador de festivales Claudio Vargas y el que firma esta reseña para El Cordillerano en su calidad de cronista de Cultura y Espectáculos. El libro tiene como autor a Germán Gorosito, periodista y escritor vecino de Fernández Oro y comprensiblemente, se centra sobre todo en el Alto Valle.

Las páginas en las que comparte sus memorias el guitarrista y fundador de El Alambique llevan como título “Nada es Azar” y comienzan en su Neuquén natal. “Mi mamá, que hoy tiene 94 años, era de esas chicas que estudiaban Piano, por lo que alguna formación musical había en mi hogar. Mi papá, en cambio, no era de escuchar discos, pero sí recuerdo que siempre sonaba Barrilito de Cerveza como cortina de un programa de radio que solía escuchar cuando preparaba el asado. Tuve 11 hermanos, así que recibí las influencias musicales más variadas. Escuchaba mucho (Alejandro) Lerner, (Juan Carlos) Baglietto y luego, Pink Floyd”, reveló el violero para el libro.

“Unos años más tarde, en 1992, ya residiendo en Bariloche, tomé contacto con mis compañeros de trabajo en la escuela, donde ficharon varios músicos de renombre local: Fabián La Banca, quien tenía su proyecto solista y exintegrante de Condición Humana; Roberto Candino, Alejandro Otsubo, Felipe Burton y Martín Villar, de Cartón Lleno”, que hacía jazz fusión, recordó Azar. Algunos permanecen firmes en la escena local, aunque no en el ámbito del rock.

En ese establecimiento educativo, el músico también conoció a Luis Rodríguez Jurado, clarinetista de jazz tradicional: “con todos ellos me fui nutriendo de jazz, blues y principalmente, de la pasión por la música. Armamos una banda de blues para nada profesional: Manto Negro. Tocamos una sola vez”. Además de Azar, formaron parte de esa agrupación Daniel Torres (batería), el reciente candidato a intendente Luis Suero (bajo) y Marcelo Storti (armónica).

“Luego seguí solo un tiempo y en el 96 armamos lo que fue el germen de La 69 y esa sí, duró 11 años, aunque yo solo estuve dos años junto a ellos. Es una banda (sic) que nació haciendo blues y luego pasó a hacer un poco de todo: pop y rock”. También estuvo en La 69 Felipe Burton y Carlos Bonilla, uno de los pilares de FM Mascaró, tocaba el contrabajo. “Fue mutando mucho respecto de la música que hacían, terminó convirtiéndose en una banda de rock, para mí fue un tiempo de aprendizaje que me sirvió para elegir lo que me gustaba hacer”. El camino continuó con El Alambique que todavía vive y colea, pero esa es historia conocida.

Sobre la contribución de Vargas al rock barilochense, escribió Gorosito en el capítulo “Del otro lado de la montaña”: “desde los 13 años (ahora tiene 49) escucha punk rock y en 1990 crea un fanzine. Se juntan tres amigos con la idea de hacerlo, a pesar de que nunca habían leído uno. En 1994 se organizan como grupo de compañeros, algunos del heavy metal, otros del punk y crean el fanzine Mentes Reprimidas”, que tenía como subtítulo “reprimiendo represores, esta vez la historia la escribe los perdedores”.

El último número de "Mentes reprimidas".

“Más o menos al mismo tiempo, nace su programa de radio Jungla Subterránea”, añade el racconto del autor. “Dicho programa cambia de nombre, pasa a llamarse La última piedra y La banda de Juan Domingo”. Es que “los nombres cambiaban cada tanto y en cada cambio, defenestraban a los anteriores, que en realidad eran ellos mismos. Al principio, para lograr un espacio en la radio, había que pagar. De a poco, fueron logrando que los acompañen con publicidades. Siempre se movieron en el under, en consecuencia con sus ideales y sueños de un mundo diferente”, acota.

Mentes Reprimidas es hoy pieza de colección. “En 2002 sale el último fanzine, con toda la información nacional, regional e internacional. Con un CD compilado de bandas que incluía grupos de Argentina, Chile y Brasil. Un trabajo profesional para la época, que ponía en manos de los lectores y escuchas, el arte y la cultura popular”, resalta del texto de Gorosito. Un trabajo pionero.

Claudio es autor de una historia del punk en Bariloche y aclaró para el libro: “no soy escritor ni lo pretendo, escribí este libro de la misma forma que hacíamos un fanzine. Para mí, lo tiene que entender todo el mundo: doña Rosa y el pibe considerado por esta sociedad como el cabeza que toma vino en caja, ese que se quemó por falta de oportunidades. Tiene cosas muy personales y está bajo la tutela del resentimiento y el odio social. No hablamos rosas de nuestro pueblo. El libro se llama La otra cara de la postal, porque es todo lo que no se ve, lo feo”. El Cordillerano ya se refirió varias veces a ese volumen.

Las páginas de “Rock de la Patagonia” que se confeccionaron a partir del testimonio de un servidor se titulan “Newen del rock”, pero no voy a hablar de mí mismo. Las entrevistas las hizo el periodista neuquino Fabián Paredes y la corrección de estilo Devra. El libro de Gorosito no circula en librerías, hay que encargarlo a través de [email protected] o vía redes sociales. En el próximo volumen habrá más presencia barilochense.

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