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EN LA VERSIÓN DOBLADA AL ESPAÑOL Y EN LOS SUBTÍTULOS

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29/09/2023

Grosero error histórico de “Sin novedad en el frente”

Grosero error histórico de “Sin novedad en el frente”
Grosero error histórico de “Sin novedad en el frente”

El supuesto chiste que "Kat" comparte con sus compañeros también pierde el sentido original en la traducción que ofrece la cotizada plataforma. Notables imprecisiones.

Tal vez pueda explicarse por la búsqueda de mantener cierto tono humorístico o quizá por las dificultades que entraña toda traducción cuando se trata de habla popular. Como sea, es muy burdo el error que puede apreciarse en el doblaje al español de “Sin novedad en el frente” (2022), la película alemana que ganó el Premio Oscar a comienzos del año en curso. La torpeza también se advierte en el subtitulado al mismo idioma que ofrece la plataforma Netflix.

El tramo erróneo está precedido por una hermosa escena que parece ajena a la conmoción bélica que padecieron los campos franceses durante la Primer Guerra Mundial: un bosque que todavía presenta restos de nieve, pero con el Sol que brilla a sus espaldas. El silencio de las coníferas suena más, si se tiene en cuenta que la normalidad era el fragor de los cañones, las ametralladoras y fusiles.

La acción polémica se desarrolla en una posición del ejército alemán, un establecimiento rural que fue ocupado por las tropas. El pelotón del que forma parte Paul Bäumer (Felix Kammerer) disfruta del reposo de la retaguardia: unos pelan papas, otros cebollas y arde el fuego en una cocina económica. Lleva la palabra Stanislaus “Kat” Katczinsky (Albrecht Schuch), el veterano del grupo, el que se las sabe todas.

Tanto en el audio en español como en el subtitulado, el personaje dice, al relatar un cuento de finalidades humorísticas, que “Tjaden se sienta sereno y dice: yo solo escucho… Mi padre era barón de Stalingrado. ¿Barón de Stalingrado?, pregunta el maestro. No entiendo, Tjaden. Vuelve a casa y pregunta de nuevo”. El aparente alumno asiente: “Claro” y continúa el relato de Kat. “Al día siguiente, Tjaden corre al salón de clases y dice: ¡por favor, perdonen! Mi padre no era barón de Stalingrado, era un bufón desgraciado”. Los compañeros de pelotón celebran la narración con risas tan moderadas como tristes y el clima cambia abruptamente, cuando un grupo de chicas franceses pasa cerca de la posición y capta comprensiblemente sus atenciones.

Ahora bien, la Primera Guerra Mundial transcurrió entre 1914 y 1918. En ese lapso, no había nada en ningún lado que se llamara Stalingrado. Es más, todavía en 1917, Iósif Stalin era un directivo de segundo orden en el andamiaje bolchevique, cuyos lugares de mayor trascendencia durante la convulsión revolucionaria fueron ocupados por Vladimir Lenin y León Trotsky, entre otros.

Dentro del esquema que instituyó la Revolución de Octubre (1917), el georgiano accedió al cargo de secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética -así su nombre formal- en 1922, cuatro años después de que las armas callaran, tanto en el frente occidental como en el oriental. Precisamente, el desmoronamiento del Imperio Zarista apuró el armisticio entre rusos y alemanes, que se celebró el 3 de marzo de 1918, ocho meses antes de la jornada fatídica, que, en la ficción, le costó la vida a Paul Bäumer.

Para la época en que los jóvenes alemanes y franceses segaban sus respectivas vidas en las inmundas trincheras, Stalingrado no se llamaba así y, en consecuencia, menos podía contar con barón alguno. La ciudad que ostentó esa denominación es Volgogrado, que “solo” homenajeó al mandamás soviético entre 1925 y 1961. Durante la Segunda Guerra Mundial fue escenario de otra batalla espantosa, pero esa es otra historia.

¿Cómo pudo entonces el bueno de “Kat” referirse a un supuesto noble de la ciudad soviética? Es que en su versión original y en alemán, el personaje no alude en ningún momento a la urbe industrial que floreció a orillas del Volga. El lector o lectora disculpará que incluyamos el párrafo que sigue en su idioma original: “Unser Tjaden sitzt da und sagt: Kreuz, kreuz. Ich hör immer nur Kreuz. Mein Vater war Ritter von Nazareth. ¿Ritter von Nazareth? Fragt die Lehrerin. Kenn ich nicht. Du, Tjaden. Geh doch noch mal nach Hause und frag noch mal nach. ¿Ja? Nächsten Morgen, Tjaden springt in den Klassenraum, sagt: Bitte um Entschuldigung. Mein Vater war nicht Ritter von Nazareth. Mein Vater war mit Tripper im Lazarett”.

No hace falta entender alemán para advertir rápidamente que en ningún lado dice Stalingrado, más bien dice Nazaret. La traducción que arroja el sitio Deepl.com dice: “nuestro Tjaden se sienta allí y dice: cruz, cruz. Todo lo que oigo es cruz. Mi padre era un caballero de Nazaret. ¿Caballero de Nazaret?, pregunta el maestro. No lo conozco. ¡Hey, Tjaden! ¿Por qué no vas a casa y preguntas de nuevo? ¿Sí? A la mañana siguiente, Tjaden salta al aula y dice: lo siento. Mi padre no era un caballero de Nazaret. Mi padre estaba en el hospital con gonorrea”.

Entonces, no sólo un grosero error histórico ofrece la versión doblada al español y subtitulada que ofrece Netflix de “Sin novedad en el frente”, también se pierde del todo el costado supuestamente humorístico que contenía el relato del desafortunado “Kat”. ¿Límites de la inteligencia artificial o mediocridad en traductores de carne y hueso? Como sea, poco respeto por el público que habla castellano en la Argentina.

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