¿QUIÉN FUE EL PRIMER INTENDENTE?

| 02/09/2023

Todos los gobernantes que tuvo Bariloche desde 1907 hasta hoy

Todos los gobernantes que tuvo Bariloche desde 1907 hasta hoy

Todas los archivos, libros y actas no arrojan mucha claridad respecto de cuáles fueron los inicios políticos de Bariloche. Esto se debe a los vaivenes sociales, la falta de una estructura gubernamental mayor y a que estas tierras estaban todavía muy alejadas de la organización nacional.

Por eso, tras la fundación de Bariloche aquel 3 de mayo de 1902, el  primer atisbo organizacional data del 20 de noviembre de 1907, cuando la Comisión de Fomento del pequeño pueblo sesionó por primera vez, designada por el gobernador del Territorio Nacional de Río Negro y presidida por Luis Horn, gerente de la Compañía Comercial y Ganadera Chile-Argentina.

Los problemas más comunes de esta comisión, y de las que le sucedieron, estaban vinculados a la presencia de bandoleros en la zona, a la falta de autonomía en la toma de decisiones, a las graves carencias en materia de salud y a la dificultad para la recaudación de impuestos, según reconstruyó la historiadora Laura Méndez.

Desde 1907 hasta 1914 la Comisión de Fomento estuvo conformada, mayoritariamente, por integrantes de la compañía Chile-Argentina, principal actor económico de la región. Entre los nombres que se repetían en los mandatos figuraron Cornelio Hageman, el suizo Ernesto Schumacher, Evaristo Gallardo y Gustavo Rivero.

Registros del Museo de la Patagonia recuerdan que en 1914 fue el ingeniero, agrimensor y topógrafo Emilio Frey quien presidió la Comisión. En el año 31 Frey sería uno de los fundadores del Club Andino Bariloche y en el 34 se convertiría en el primer intendente del Parque Nacional Nahuel Huapi.

Emilio Frey, uno de los primeros referentes políticos de Bariloche (el último de la derecha).

 

Si bien no hay documentación respaldatoria fidedigna, los cambios y rotaciones en la Comisión de Fomento eran anuales o cada dos años, por lo que los nombres se siguieron alternando y repitiendo. Schumacher fue comisionado entre 1919 y 1920 y repitió del 27 al 29, mientras que también pasaron por el cargo Primo Capraro, Evaristo Gallardo, Gustavo Winkler, Sebastián Lagos, Fermín Salaberry y Benito Crespo, entre otros.

En sus comienzos, el poder local de Bariloche convivió con las instituciones nacionales. Durante este proceso, la figura local del juez de Paz desempeñó un papel fundamental en la extensión del control social sobre la población, ya que era quien debía desplegar una gran capacidad negociadora tanto con sus vecinos como con la Policía y la Comisión de Fomento.

El marco provincial

Cabe mencionar, por otra parte, que toda la región era parte del Territorio Nacional del Río Negro creado en 1884. El gobernador era designado por el Poder Ejecutivo nacional, con acuerdo del Senado, y duraba tres años en sus funciones, pudiendo ser prorrogado para un nuevo período.

La ley estableció que el gobernador se constituía en jefe de la Gendarmería y Guardia Nacional y que debía colocar en cada distrito a un comisario de Policía con su correspondiente dotación. Al llegar a los 60 mil habitantes, los territorios podían transformarse en provincias.

Recién el 15 de junio de 1955, durante el mandato de Juan Perón, el Congreso Nacional sancionó la Ley 14.408 mediante la cual se creó la Provincia de Río Negro y otras cuatro más. El 26 de abril de 1957 se facultó a los comisionados federales a convocar al pueblo de las nuevas provincias para que elijan los convencionales que procederían a dictar sus constituciones.

 

Cinco concejales, uno intendente

 

En Bariloche, las primeras elecciones recién se desarrollaron el 2 de marzo de 1930, donde votaron solo los hombres que tenían su certificado de vecindad, registrando un total de 428 electores y no se permitió sufragar -además de las mujeres- a reconocidos vecinos del pueblo, por contubernios políticos llevados adelante por una suerte de junta electoral que dirigió la elección. Incluso, se pidió la impugnación del acto democrático, aunque sin éxito.

Hubo dos listas, ambas de la UCR, pero de comités diferentes. Tras la elección realizada con una sola urna en la escuela 16, pasaron a integrar la primera composición del Concejo Municipal, Rubén Fernández (intendente), Benito Crespo, Evaristo Gallardo y Julio Comezaña. Por la minoría, ingresó Primo Capraro.

Esa composición de cinco concejales permanecería en el tiempo, siendo el primero de ellos, el intendente a cargo de la pequeña aldea. Aunque esos hombres trabajarían solamente hasta el 6 de septiembre de ese año, cuando se produjo el golpe militar contra el presidente Hipólito Yrigoyen, a cargo de José Félix Uriburu. En Bariloche, el teniente Ramón Ubietto tomó el poder, tras estar a cargo del batallón local del Ejército, según el historiador Ricardo Vallmitjana.

Primo Capraro.

 

En 1932, tras un breve lapso de Primo Capraro como jefe del pueblo, volvieron las elecciones democráticas (en este caso sin cuestionamientos) y Juan Neu fue el concejal que trabajó como intendente. A él le siguió Camilo Garza, quien permaneció en el cargo hasta 1936.

Por ese entonces, la Municipalidad tenía tan solo tres empleados (un cobrador de impuestos, un recorredor municipal y un secretario que también era capataz de calle). Asimismo, el Gobierno local no tenía sede propia, ya que no había terrenos libres y aptos para tal fin (ni dinero para adquirirlos), por lo que rentaba una casona de la familia Gelain en Mitre al 1000 para funcionar.

Así fue que el entonces jefe comunal, Camilo Garza cedió una chacra de su propiedad que tenía destinada a la siembra, para que funcione la comuna y un campo deportivo (donde actualmente está el corralón y el estadio municipal). En 1936 lo sucedió Héctor Soiza y al año siguiente fue el turno de Emilio Frey al mando del creciente pueblo.

Con Frey en el poder, Parques Nacionales le sugirió una propuesta de planeamiento urbano que, apenas diferente, comenzó a aplicarse en 1938. Para 1939, Víctor Gonella era el intendente y Bariloche contaba con poco más de cuatro mil habitantes.

Más adelante en el tiempo, los mandatos locales se extendieron a tres años. Alberto Piñeiro se destacó en la década del 40, tras el paso de otro gobierno de facto, Giordano Andrigo gobernó de 1950 al 53 y Justo González lo reemplazó hasta la llegada del golpe del 55.

Cuando los militares estuvieron al mando, el cargo principal de Bariloche se denominaba “comisionado”, lugar que ocupó -entre otros- Benito Verertbrugghen entre 1957 y 1958. Mientras que cuando Arturo Frondizi asumió la Presidencia, Osiris Sacido hizo lo propio en esta localidad. Le siguieron José Repossini, Norman Campbell y Luis Enrique Malacrida.

Con el gobierno de facto a cargo de Juan Carlos Onganía (1966-1973), en Bariloche se sucedieron numerosos comisionados. Y con el regreso de la democracia, retornaron los periodos de dos años de mandato. Jacinto Ibañez, del Partido Justicialista, completó el primero y Eduardo Garrafa (también peronista) no llegó a terminar el suyo, debido a que fue interrumpido el 24 de marzo de 1976 por el golpe militar más duro de la historia argentina.

Sin embargo, en Bariloche es recordada la gestión de Osmar Barberis (1977-1983), por algunos logros, más allá del terrorismo de Estado que se vivía en el país.

Osmar Barberis y Marcelo Cascón.

 

Con el definitivo retorno democrático a la Argentina en 1983, la UCR no solo se quedó con la Presidencia de la mano de Raúl Alfonsín. En Río Negro ganó la Gobernación con Osvaldo Álvarez Guerrero y en Bariloche, Atilio Feudal arrasó en las urnas (83-85). Esa fuerza partidaria logró un récord nunca más superado: ocho concejales sobre once posibles.

El Gobierno municipal consistía en periodos de dos años, donde el presidente del Concejo Deliberante era el intendente a la vez que encabezaba ese órgano legislativo. En 1985 fue electo Edgardo Gagliardi (UCR), quien también cumplía ambas funciones.

Sin embargo, en 1986 se confeccionó la primera Carta Orgánica Municipal, la cual determinó la división de poderes y además de separar al jefe comunal del Deliberante, creó el Tribunal de Cuentas. También extendió los periodos de gobierno a cuatro años.

Así las cosas, en el 87, Gagliardi fue reelecto (completando seis años en total de mandato) y Carlos Fernández fue el primer presidente del Concejo que no realizó las dos tareas.

En 1991, el Partido Justicialista volvió al sillón principal del Municipio con María del Rosario Severino de Costa (“Chiche”) y Carlos Solivérez encabezando el Concejo. En el 95, César Miguel (PJ) asumió como intendente y Esther Acuña como titular del legislativo. En 1999 Atilio Feudal (UCR) fue electo nuevamente jefe de la ciudad, junto a Graciela Di Biase como compañera de fórmula.

Sin embargo, tras la crisis política, económica y social argentina de 2001, Feudal siguió los pasos de Fernando de la Rúa y renunció a su cargo. Di Biase asumió el interinato, convocando a elecciones, donde ganó el vecinalismo de la mano del entonces concejal Alberto “Beto” Icare, quien representó al Movimiento de Unidad y Participación (MUP), partido creado a la sombra de la Cooperativa de Electricidad Bariloche por su otrora presidente, Leonardo De Ferraris.

Alberto Icare.

 

En 2003 Icare fue reelecto, aunque ya representando al partido en el que había estado afiliado durante toda su vida: el radicalismo. Y con el tiempo se alineó con los denominados “radicales K”. Marcelo Cascón lo acompañó para presidir el Concejo.

A fines de 2006 se reformó la Carta Orgánica y entre varios puntos salientes, en materia política se separaron las elecciones municipales de las provinciales y de las nacionales, se impidió la creación de la Viceintendencia y se mantuvo la representatividad poblacional de un edil cada 10 mil habitantes.

Al año siguiente, el voto popular eligió otra vez a Icare -ahora bajo el sello del Frente Para la Victoria- para gobernar Bariloche, aunque su estado de salud ya estaba muy delicado. Darío Barriga fue elegido presidente del Deliberante. “Beto” no pudo siquiera asumir el puesto y Barriga debió gobernar interinamente durante seis meses hasta el día de las elecciones. Allí, el radicalismo volvió al poder de la mano de Marcelo Cascón, en una compulsa electoral donde se eligió solo intendente.

En 2011, tras 28 años de radicalismo en Río Negro, el peronismo encabezado por Carlos Soria ganó las elecciones provinciales y en Bariloche, hizo lo propio el contador Omar Goye, quien llevó a María Eugenia Martini como compañera de fórmula. Sin embargo, luego de transitar poco más de un año, Goye fue suspendido y luego destituido por un plebiscito. Martini ganó las elecciones y completó el mandato hasta 2015.

En 2015, el ingeniero nuclear Gustavo Gennuso se alzó como el flamante jefe comunal representando a Juntos Somos Río Negro y con el fuerte respaldo del gobernador Alberto Weretilneck. Mientras que en 2019 la ciudadanía lo volvió a votar mayoritariamente y tiene mandato vigente hasta el próximo 10 de diciembre de 2023.

Cuando complete los 8 años, será el intendente con mayor tiempo en el cargo en toda la historia de la ciudad.

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