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EN EL BOLSÓN

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24/07/2023

Una policía rescató a un niño al borde de una cascada

Una policía rescató a un niño al borde de una cascada
Una policía rescató a un niño al borde de una cascada

El pasado viernes por la tarde un niño de 11 años de edad con autismo se ausentó de su casa y fue hallado cerca de una hora más tarde, en lo alto de una cascada ubicada en la zona boscosa del barrio Usina, en El Bolsón. Gracias al trabajo de los vecinos y de Natalia Rauque, una cabo de la Policía de Río Negro, el niño se pudo reencontrar con su madre sano y salvo.

Natalia Rauque, quien el pasado viernes tuvo un acto heroico al llegar a lo alto de una cascada de unos 20 metros de altura para rescatar a un niño, expresó al portal Noticias del Bolsón que sufre de vértigo, “suelo desmayarme, pero en ese momento lo único que pensaba era en llegar para poder auxiliar a esta criatura que estaba en peligro. Tenía miedo porque si se resbalaba y se caía o si no podía agarrarlo ¿qué le iba a decir yo a esa mamá? que estaba angustiada por su hijo”.

Natalia también explicó que ella tiene dos sobrinos autistas que son mellizos y que al momento de encontrarse con el niño de 11 años al borde de una peligrosa cascada pensó en cómo le gustaría que a su hermana la ayuden.

“El día de mañana si alguno de mis sobrinos decide ausentarse del hogar para explorar, para recorrer; porque son chicos muy inteligentes pero también muy audaces, son personitas muy intrépidas que no miden el peligro y salen a recorrer, salen a explorar sin medir el riesgo por eso no está bueno lo que sucedió en redes sociales. Mucha gente sin conocer la historia de la madre la condenó, de por qué dejó a esta criatura llegar hasta esa posición” remarcó.

Una vez que la joven policía pudo tomar entre sus brazos al niño, comenzó la difícil tarea de descender de lo alto de la montaña junto a la cascada. Con la colaboración de otro efectivo policial, José, su compañero de ronda, logró llegar hasta el piso y poner a salvo al niño.

“Me largué a llorar porque una vez que vi que estaba a salvo, que estábamos todos bien me bajó toda la adrenalina, miraba para arriba lo que hicimos y no lo podía creer y realmente allí fue cuando volví a pensar en mi hija de tan solo 10 meses de edad y qué sería de ella si yo me accidentaba. Qué sería de mi otro hijo también, que sería de mi familia, se te cruzan todas las sensaciones y sí, te aseguro, me largué a llorar”.

“Las cosas pasan por algo, quizás Dios me puso en el camino de esta criatura porque yo tengo algún conocimiento de cómo manejarme con chicos autistas y por eso hoy es un final feliz”, concluyó la joven policía.

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