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DE CÓMICS, MUÑECOS Y MÁS...

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07/06/2023

Recuerdos de series animadas y películas suelen hacer que los padres compren más que los hijos

Recuerdos de series animadas y películas suelen hacer que los padres compren más que los hijos
Recuerdos de series animadas y películas suelen hacer que los padres compren más que los hijos

Acudir al Shopping Patagonia, desde hace unas semanas, implica cruzarse con Gokú…

Hablo de un muñeco del tamaño de una persona que, según me cuentan, es el tal Gokú, personaje de Dragon Ball.

La figura impresiona por sus dimensiones, y porque está bien hecho.

Es obra de un chileno que desde hace algo más de una década vive en Bariloche. Su nombre es Albano Álvarez, un especialista en esculturas digitales que suele comercializar sus creaciones con coleccionistas y empresarios de Estados Unidos, así como también de países europeos y asiáticos.

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En realidad, lo que él vende son las invenciones que lleva a cabo en computadora. Luego, los compradores del modelo las transforman en realidad, en la escala y cantidad que deseen, a través de máquinas de impresión 3D.

Raras veces opta por imprimir lo que idea. Ese muñeco enorme es una de las excepciones.

El asunto es que, al caminar por el paseo comercial, uno se topa con la figura y, más allá de la admiración que se pueda llegar a tener por el trabajo, si no conoce el mundo de Dragon Ball, queda excluido del asombro que nota en otros caminantes, que, sin dudar, al verlo, paran en seco, hablan entre ellos, se sacan selfies y demás…

Entonces, aparece la sensación de ser un bicho de otro mundo… o de otra galaxia muy, muy lejana… porque, en lo personal, si entro al local que en el exterior muestra al Gokú, sí, veo muñecos de Star Wars, bromeo con mi hijo y le digo, con voz grave: “Yo soy tu padre”.

Lo mismo ante una remera de ThunderCats, o algún juguete retro de He-Man.

En cuanto al resto, perdón, pero lo que se graba en la infancia suele ser difícil de desplazar por otras cosas. El valor sentimental que tienen ciertos dibujos animados o historietas (en mi época no les decíamos cómics; la palabra estaba fuera de nuestro vocabulario) no tiene precio… o sí, porque, muchas veces, ante a ese apego a lo que fue parte de la infancia y adolescencia, los padres suelen gastar más que los hijos en locales que ofrecen ese tipo de productos.

Es más, debo reconocer que hay unos muñecos de Depredador que me dejaron hipnotizado…

Esta historia continuará… Porque se anuncia una convención para agosto…

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