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“EL DULCE IDIOMA DE LAS MALDICIONES”, TERCER LIBRO DEL PSICOANALISTA

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22/12/2022

Alejandro Izaguirre: “mal decir se relaciona con la posibilidad de desear”

Alejandro Izaguirre: “mal decir se relaciona con la posibilidad de desear”
Alejandro Izaguirre: “mal decir se relaciona con la posibilidad de desear”

La flamante publicación tiene como subtítulo “Aguafuertes psicoanalistas”. El trabajo “está atravesado por la palabra de Freud” y “luego por la voz de Lacan”, avisa la prologuista. Pero también hay mucha literatura.

“El dulce idioma de las maldiciones. Aguafuertes psicoanalíticas” (Carminalucis – 2022) es el tercer libro de Alejandro Izaguirre, obviamente psicoanalista, desde 1988, y cada vez más escritor, ya que su flamante publicación apenas si está separada por dos años de la anterior. En efecto, su prosa también fue objeto de comentario por El Cordillerano en diciembre de 2020, cuando salió de imprenta “La vida no quiere curarse” (Carminalucis).

El aporte de Izaguirre está “atravesado por la palabra de Freud. Sus escritos. Y luego por la voz de Lacan. Inclaudicable en su posición ética toda vez que se trate de clínica”. Además, el autor es “lector infatigable. La literatura, siempre la literatura”, dice en el prólogo su colega, Marcela Verónica Congett. “En las letras escritas de otros se reflejan nuestros propios textos. Y Alejandro Izaguirre nos empuja de lleno al tratamiento de temas complejos pero que de su mano se hacen pregunta, inquietante, siempre en causa. El Ser. La inmortalidad. El Saber”, añade la prologuista.

“La lectura y la amistad son otros tópicos abordados entre sus Aguafuertes. Pero no solo. El psicoanálisis se nos presenta en su decir con toda la complejidad, sin eludir momentos claves en la teoría que Freud produjo, volviendo, releyendo, reescribiendo”, suma Congett. “Así al abordar lo primario puesto en tensión respecto de lo traumático, nos fuerza a ir siempre un paso más allá”.

Por su parte, el propio autor dice bajo el título “A modo de presentación” que “desde el comienzo de la pandemia que aún perdura -enero de 2022- me entretuve en largas jornadas de poco trabajo y cautiverio en el placer de leer o releer a dos autores que considero fundamentales del psicoanálisis argentino: Jorge Jinkis y Juan Bautista Ritvo. También me di el gusto de leer varios números de la excelente revista Conjetural: un verdadero banquete totémico con los grandes maestros”. Se trata precisamente, de una publicación especializada en psicoanálisis.

Hay una pista sobre el porqué del título del libro en el prefacio, en cuyas últimas líneas Izaguirre toma prestadas palabras de Lacan. “En la experiencia, el deseo se presenta ante todo como un trastorno. Trastorna la percepción del objeto. Tal como nos lo muestran las maldiciones de los poetas y de los moralistas, degrada al objeto, lo desordena, lo envilece, en todos los casos lo sacude y a veces, llega a disolver a quien lo percibe, es decir, al sujeto”.

En particular, la sentencia proviene del capítulo del mismo nombre, que a su vez se reconoce tributario de Luis Sepúlveda. Puede leerse en el cuento del chileno que se llama “Acerca de algo que perdí en un tren”, al cual Izaguirre cita profusamente. Forma parte de las cavilaciones de un niño de 14 años, cuando al esperar a su padre en una estación, observa la llegada de un preso y su guardián.

Finalmente, niño, padre, guardia y prisionero se convierten en inesperados compañeros de viaje y en esa convivencia, se producen intercambios. El cautivo avisa al pequeño que la revista que llevaba para matizar el viaje, se había caído. Entonces, “avergonzado, recibí la historieta y me hice el dormido, pero no dejé de mirarlo por el rabillo del ojo. En ningún momento abandonaba su sonrisa amistosa, y en su gesto había algo que me dolía. Deseaba decirle que estaba de su parte y que, cuando sus compañeros lo liberasen, por favor que me llevara con él a su mundo de soledad, nieve y ventisqueros… y aprender el dulce idioma de las maldiciones”.

“El maldecir es como decir mal”, ahondó Izaguirre en diálogo con El Cordillerano. “Poder hacer un movimiento en el que algo se rompe, como algo ligado a la resistencia”. Con la maldición, “hay algo de la corrección o del código que cae. Si estamos constituidos por demandas que codifican nuestros anhelos o deseos, el decir a la letra es casi la locura. Se asemeja a la psicosis”. Entonces, “poder maldecir o decir mal es una de las formas de la resistencia y de ir constituyéndonos como sujetos”, precisó.

“Inclusive cuando se maldice al otro”, estableció. “Si se quiere, ahí aparece cierto acto de rebelión. Por eso queda vinculado también a cierto movimiento de deseo. Va por ese lado”, precisó. “Mal decir también se relaciona a la posibilidad de desear o de decir otra cosa”, redondeó. A tono con la altura del año que transcurre, Izaguirre prevé presentar su más reciente trabajo en febrero o marzo. De paso, da tiempo para adentrarse en universos tan de todos y todas, como intrincados.

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