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“RASGOS CULTURALES COMPARTIDOS” AL OESTE Y ESTE DE LA CORDILLERA

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23/10/2022

El corredor bioceánico es casi tan antiguo como la presencia humana en Nahuel Huapi

El corredor bioceánico es casi tan antiguo como la presencia humana en Nahuel Huapi
El corredor bioceánico es casi tan antiguo como la presencia humana en Nahuel Huapi

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Los primeros registros apuntan a 7800 antes del presente, con un notable incremento en los últimos 1500 años. La arqueología tiene bastante que aportar al conocimiento del pasado regional.

El corredor bioceánico, al que periódicamente se alude para graficar la importancia que adquiriría la circulación de mercaderías desde el Atlántico al Pacífico y viceversa, es en realidad casi tan antiguo como la presencia humana en el noroeste de la Patagonia. Fue con el afianzamiento estatal de Chile y la Argentina que se interrumpieron circuitos que, para fines del siglo XIX, tenían milenios de existencia.

“El registro arqueológico muestra movimientos de grupos humanos a gran distancia entre Araucanía y Norpatagonia, en circuitos de circulación de bienes e información que involucraron diferentes ambientes entre las costas de los océanos Pacífico y Atlántico”, afirman, por ejemplo, les arqueólogues Adán Hajduk, Ana María Albornoz y Maximiliano Lezcano.

La aseveración forma parte de “Espacio, cultura y tiempo: el corredor bioceánico norpatagónico desde la perspectiva arqueológica”, un artículo que elaboraron a tres voces para la compilación “Cultura y espacio. Araucanía-Norpatagonia”, que en su oportunidad tuvo como compiladores a los historiadores Pedro Navarro Floria y Walter Delrio. El texto añade que “la distribución de los rasgos culturales compartidos en ambas vertientes cordilleranas es variable en el tiempo y en el espacio, con registros que se remontan a 7800 años antes del presente, incrementándose desde los últimos 1500 años, ya en contextos culturales cerámicos”.

En la misma línea que otros autores, Hajduk, Albornoz y Lezcano sostienen que entre los 38 y los 41 grados de latitud sur, la cordillera “no se ha comportado como una frontera infranqueable, sino más bien como una unidad geomorfológica inserta en un territorio que comprende ambas vertientes, con su relieve montañoso, valles y laderas pedemontanos (sic) y el sistema de lagos cordilleranos”.

En efecto, en la que hoy es nuestra zona, “la alta frecuencia de pasos transcordilleranos de baja altitud, entre 1300 y 1600 metros sobre el nivel del mar, habría favorecido el tránsito cordillerano, aunque estacionalmente se dificultaría o imposibilitaría”. No por nada, “la mayor cantidad de evidencias de rasgos culturales compartidos se concentra en la zona cordillerana y precordillerana del centro-sur de la provincia de Neuquén y oeste de Río Negro y en las áreas colindantes al oeste de la cordillera, marcando áreas donde en mayor o menor medida se han compartido rasgos culturales”.

Entre otros, fundamentan la aseveración los hallazgos que se relacionan con objetos cerámicos. “La recurrente, aunque variable, presencia al este de la cordillera de cerámica de los estilos Pitrén y Valdivia y de otros indicadores compartidos en ambas vertientes cordilleranas, es significativa desde el punto de vista de vinculaciones socioeconómicas e incluso de identidades compartidas”, sostiene el terceto de especialistas.

Sin embargo, aclara que “es conveniente distinguir sitios con abundante alfarería de estos estilos, sumado a un particular contexto, de sitios con hallazgos aislados, donde no es posible adscribir los contextos a estas identidades. Al este de la cordillera coexisten ambas situaciones, hecho que posiblemente pueda ser explicado en términos de uso del espacio, territorios, fronteras y circuitos de circulación e intercambio”, especifica.

Luego de otras confirmaciones y precauciones, el grupo de investigadores afirma que su aporte “permite mostrar que el corredor bioceánico no es un hecho reciente, ni mucho menos”. En efecto, “desde cientos y miles de años el registro arqueológico y más tardíamente las fuentes escritas muestran la circulación de bienes e información a ambos lados de la cordillera”.

Como corolario, “un análisis de la dispersión y frecuencia de las evidencias arqueológicas permite distinguir un área de concentración en la zona cordillerana y precordillerana del centro-sur de Neuquén, marcando un área de rasgos culturales y ecológicos compartidos a ambos lados de la cordillera, que se incluye en lo que actualmente se denomina corredor de los lagos”, en el que, desde ya, está incluido el Nahuel Huapi.

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