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DAÑOS EN UNA PROPIEDAD DE MASCARDI

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19/10/2022

El antes y el después de La Escondida

El antes y el después de La Escondida
El antes y el después de La Escondida

El dueño del predio La Escondida, John Grehan, tiene una relación particular con Villa Mascardi.

Estuvo en el paraje por primera vez en el vientre de su madre, durante el verano de 1962, ya que la propiedad cuenta con una historia familiar que viene de larga data.

A partir del afecto por el sitio, su preocupación es anterior a la usurpación de su terreno.

En 2012, por ejemplo, había notado que había gente que acudía al lote, y a los sitios vecinos, en busca de leña.

Además, según le contó a este cronista hace ya tiempo, esas personas “hacían sus necesidades y robaban los postes de alambrado para prender fuego” en la zona.

En diciembre de 2014 presentó un recurso de amparo ambiental contra Parques Nacionales, con la intención de que no se acampara ni se hicieran fogatas en el sector.

“En mayo de 2015, justo el mismo día que un juez subrogante dio un primer fallo en contra de mi presentación, relacionado con la legitimidad para hacer el reclamo, incendiaron mi casa”, recordó en aquella charla mantenida en 2020. 

“Apelé y la Cámara de General Roca me dio la razón. Luego hubo un segundo fallo en contra de lo que solicitaba. Volví a apelar y otra vez la Cámara me dio la razón, en mayo de 2017, por lo que se emitió una orden judicial a Parques Nacionales para que se atendiera el ambiente como correspondía. Después se produjo la toma”, decía Grehan, quien añadía que, luego de la usurpación, cuando acudió al lugar, debió salir rápidamente porque lo persiguieron encapuchados que llevaban palos en sus manos.

Finalmente, el 4 de octubre de este año se produjo el desalojo, y hace un par de días se realizó la restitución de su propiedad.

Poco queda de lo que hubo en algún momento.

Tras el incendio, sólo se había mantenido en pie parte del “esqueleto” de la vivienda.

Quienes se asentaron en el sitio añadieron madera, para cubrir ciertas partes.

Grehan indica que teme por lo que pueda suceder, ya que, de acuerdo a lo que señaló, “los delincuentes están prófugos, seguramente montaña arriba”.

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Por eso le pidió a la jueza federal que entiende en la causa, Silvina Domínguez, que disponga vigilancia en el predio.

La magistrada –de acuerdo al relato del hombre– le comunicó que transmitiría la solicitud a la ministra de Seguridad de Río Negro, Betiana Minor.

De esa manera, en caso de que la funcionaria accediera a colocar protección en el sitio, el cuidado quedaría en manos de efectivos provinciales.

Grehan, en ese punto, avizora en la región una pronta salida de las fuerzas federales.

Más allá de que el desalojo satisfizo un pedido de Grehan y del resto de los –de alguna u otra manera– damnificados, la situación aún presenta incógnitas que no parecen cerca de resolverse.

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