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POR MEDIO DE UN PROYECTO

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10/08/2022

Sueñan con volver a reabrir las puertas de un café cultural en un sector del Centro Cívico

Sueñan con volver a reabrir las puertas de un café cultural en un sector del Centro Cívico
Sueñan con volver a reabrir las puertas de un café cultural en un sector del Centro Cívico

Por medio de un testimonio fotográfico se pudo conocer que en la década del 40 en el sector actual de la oficina de la Autoridad de Contralor, funcionó la confitería Jockey Club, obviamente con un tinte cultural. Además, De Estrada -el arquitecto diseñador del Centro Cívico- dejó un escrito donde mencionaba como un gran sueño un salón con vistas al Nahuel Huapi, reflejado además en un croquis.

“El edificio para la Aduana y Réditos contará en su planta baja con un gran salón de té, de donde se contemplará una magnífica vista sobre el lago”, dejó reflejado el arquitecto Ernesto de Estrada (1909-1998). La familia Pfister fue la concesionaria que durante tres años mantuvo en funcionamiento la confitería, mudándose luego a la calle Mitre.

Este testimonio llegó a la artista y gestora cultural Graciela Novellino, a través de fotografías y junto a Bubby Pfister, hijo del matrimonio, han decidido retomar ese proyecto. Describió hermosas situaciones que se vivían en la Jockey Club, “había piano, una gran chimenea y tocaba la orquesta de Duport y se llamaba La Eddy y su ritmo”.

El camino que inició la artista no ha sido en soledad, se han sumado Gonzalo De Estrada, Buyi, hijo del pianista, Joaquina Chic, parte de la historia viva de Bariloche que frecuentaba ese espacio cultural. “Ella me contó que iba con su madre y desde allí veía como las novias se sacaban fotos en los jardines del Cívico”.

En el programa “Agenda” que se emite por El Cordillerano Radio (93.7) y conducen Antonio Zidar y Daniela Lucero, la artista comentó que tuvieron la oportunidad de ingresar al salón donde funcionaba esa confitería “pedimos permiso para hacer fotos de Pfister en el mismo lugar en que se había fotografiado cuando tenía cinco años”.

Novellino invita a la comunidad que cuente aún con registros fotográficos de esa época, que se comunique con ella para continuar rearmando un pasado muy especial.

“Cuando la confitería cerró, funcionó una sala de exposiciones y venta de obras, estaba dirigida por Emilio Saraco y su sobrina Beatriz Merlino de Alaniz, me contó que cuando ella salía del colegio que estaba en la Biblioteca Sarmiento, se cruzaba al salón, vendía esas obras y llevaba un registro de visitantes en un cuaderno”.

Actualmente, en ese lugar desarrolla sus actividades una oficina pública, la Autoridad de Contralor. El proyecto de De Estrada decía: “El edificio para la Aduana y Réditos, contará en su planta baja con un gran salón de té, de donde se contemplará una magnífica vista sobre el lago”.

“Es emocionante leer esas palabras que acompañan su plano y su visión porque es el espíritu que tiene mi proyecto y que creo que es el que rescata a muchísimas personas de Bariloche”. Agregó “la idea no es que sea un centro gastronómico, sino poder reunirnos allí en torno a actividades culturales y de paso tomarse un café”. Ese espacio tan necesario de punto de reencuentro de la comunidad y sus artistas.

El plano original muestra un salón amplio con una gran chimenea, con una escalera de madera, “Joaquina decía que había una tarima en la cual tocaba la orquesta o se utilizaba también para bailar”.

Historias maravillosas del Bariloche de ayer, “la música sonaba en ese espacio y ojalá vuelva a escucharse, a veces una pequeña acción potencia al resto, el proyecto pretende devolver al Centro Cívico su sentido original”.

“Me imagino a alguien que ve una obra en el salón de la Biblioteca, pasa a ver una exposición por la sala Frey y luego toma un café en la confitería cultural”, dijo.

Novellino comentó que todo el proyecto ya fue presentado a la Subsecretaría de Cultura y a la Intendencia pero debe atravesar aún varias instancias como por ejemplo el traslado de la actual oficina, "algo que sabemos que no es tan simple”.

La idea es instalar el deseo y sumar voluntades, además de hacer posible la expectativa de las familias involucradas. Volver a lograr el contenido de ese espacio que es exactamente para el cual fue creado.

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