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SE CONMEMORA EL HOLOCAUSTO DEL PUEBLO ROMANÍ

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02/08/2022

Gitanas y gitanos: víctimas olvidadas del nazismo

Gitanas y gitanos: víctimas olvidadas del nazismo
Gitanas y gitanos: víctimas olvidadas del nazismo

No solo a las personas judías consideraron inferiores los adherentes al nazismo. Durante la experiencia del Tercer Reich, perdieron la vida alrededor de 500 mil gitanas y gitanos, como otro capítulo de la Solución Final.

El régimen nazi que asoló Europa durante más de una década alcanzó su momento culminante al instrumentar la pretendida Solución Final, que no incluyó solamente a gente judía, sino también a “minorías” que todavía hoy sufren estigmatización, entre ellas, la romaní o gitana. El 2 de agosto se conmemora el Día de la Memoria del Holocausto de los Gitanos porque esa noche de 1944, al Tercer Reich ultimó alrededor de 4.300 romaníes en el campo de concentración Auschwitz-Birkenau. En conjunto, durante la Segunda Guerra Mundial, perdió la vida medio millón de personas, integrantes de pueblos gitanos.

En segundo plano a raíz de las proporciones dantescas de la Shoah (el Holocausto judío), las políticas nazis de exterminio hacia gitanas y gitanos no son muy conocidas a nivel general. Por carecer de un Estado que las agrupe y, además, por sufrir todavía hoy consecuencias de la discriminación, solo recientemente las comunidades gitanas pudieron lograr que se considere a sus mayores, víctimas de la barbarie nazi.

Inicialmente, el remotísimo origen ario de gitanas y gitanos desconcertó a los ideólogos nazis, pero a partir de 1936, se determinó que la mayoría representaban un peligro para la pureza racial alemana y, por tanto, debían eliminarse. El colectivo quedó comprendido en las así llamadas Leyes de Núremberg, que invocaban la "Protección de la sangre y el honor". Entre otras disposiciones, prohibían el matrimonio entre arios y no arios, despojó de la ciudadanía a los alemanes no arios y también, del derecho al voto.

Antes aún, había comenzado la tarea de esterilizar gitanos y gitanas. En 1933, comenzaron a encerrarlos en los campos de Dachau, Dieselstrasse, Marzahn y Vennhausen. También fueron conducidos al gueto de Varsovia, entre abril y junio de 1942. Según un cronista del gueto, Emanuel Ringelblum, los alemanes enviaban al recinto de la capital polaca “a todo lo que era característicamente sucio, desaliñado, extraño o que debía ser temido y que, de todas maneras, debía ser destruido”.

Gitanas y gitanos también fueron víctimas de regímenes que cooperaron con el Tercer Reich, por ejemplo, el de Croacia. En el campo de concentración de Jasenovac, decenas de miles de gitanos fueron asesinados, junto con serbios y judíos. Himmler dispuso el 16 de diciembre de 1942 su deportación masiva a Auschwitz. Aproximadamente un año después, ordenó que fueran considerados en “en el mismo nivel que los judíos”.

También hubo persecuciones en Eslovaquia, Hungría y Rumania, aunque en estos casos, la mayoría de las y los gitanos logró sobrevivir. El gobierno del segundo dispuso la deportación de entre 28 mil y 33 mil personas gitanas, sobre una población que se estimaba entre 70 mil y 100 mil. En esos países, constituyen en la actualidad entre el 4 y el 6 por ciento de la población. La mismísima Anna Frank constató la presencia de gitanos en el campo de Auschwitz.

Fernand de Varennes, relator especial de la ONU sobre cuestiones de las minorías, calificó de “trágico” que, después “del genocidio que sufrió el pueblo gitano durante la Segunda Guerra Mundial, las minorías, especialmente los romaníes que habitan en Europa u otras partes del mundo, sufran en sus carnes un aumento del discurso del odio y reciban ataques de políticos y otras personas”. Las víctimas olvidadas del nazismo.

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