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DÍA MUNDIAL DE LA SALUD

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07/04/2022

Conoce cuáles son las 5 enfermedades más graves y cómo prevenirlas

Hoy es el Día Mundial de la Salud y por eso es necesario recordar que una buena alimentación, ejercicio y no fumar te alejan de la posibilidad de aparición de enfermedades no transmisibles.
Conoce cuáles son las 5 enfermedades más graves y cómo prevenirlas
Conoce cuáles son las 5 enfermedades más graves y cómo prevenirlas

A nivel mundial, las enfermedades no transmisibles son una problemática que preocupa, ya que provocan 41 millones de muertes al año, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es decir, son responsables del 70% de las muertes en todo el mundo.Los especialistas explicaron factores de riesgo más comunes, los síntomas a tener en cuenta y las claves para prevenir la aparición de estas patologías. 

Las enfermedades cardiovasculares causan la mayoría de los cuadros fatales (17,9 millones cada año, incluyendo los accidentes cerebrovasculares), seguidas del cáncer (9 millones) y las enfermedades respiratorias crónicas (3,9 millones). Junto con la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, son las enfermedades no transmisibles de mayor mortalidad.

En el Día Mundial de la Salud especialistas explicaron factores de riesgo, síntomas a tener en cuenta y claves de prevención:

1- Enfermedades cardiovasculares

En primer lugar se encuentran las enfermedades cardiovasculares, las cuales son responsables de la mayoría de las enfermedades mortales, seguidas del cáncer y las enfermedades respiratorias crónicas.

Dentro del grupo de las enfermedades cardiovasculares, la cardiopatía isquémica causa la mayor mortalidad. La misma sucede cuando una de las arterias coronarias que irrigan el músculo cardíaco está bloqueada por placas que ralentizan el paso de la sangre. Cuando estas placas bloquean por completo el flujo sanguíneo, se produce un infarto agudo de miocardio.

El Dr. Alberto Alves de Lima, Director Médico del ICBA-Instituto Cardiovascular indicó: “Los factores de riesgo, como la presión arterial alta, la diabetes, el colesterol alto, el tabaquismo o la inactividad física, aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular”. Adoptar hábitos saludables como hacer ejercicio, no fumar, comer frutas, verduras, legumbres, pescado, pollo, carnes rojas y beber poco o nada de alcohol, evitando harinas y azúcares refinados reduce significativamente la probabilidad de sufrir un infarto agudo de miocardio”.

2 - Cáncer de tráquea, bronquios y pulmón

El 80% de los casos de cáncer de pulmón están asociados al tabaquismo. “No fumar es la conducta más simple para reducir la incidencia” de este tipo de tumores, afirmó el doctor Claudio Martin, jefe de Oncología Torácica del Instituto Alexander Fleming. Otros casos están asociados al radón domiciliario (un gas radioactivo inerte que se desprende de la corteza terrestre y que puede acumularse en los domicilios) y a los efectos de la polución ambiental.

Los síntomas por cáncer de pulmón en general aparecen cuando la enfermedad ya se encuentra en fase avanzada. La única medida probada de detección temprana es el uso de tomografía de tórax de baja dosis de radiación”, agregó.

Al llegar al mismo mediante tomografía computarizada, es posible realizar la cirugía y reducir la mortalidad.

3 -  Accidente CerebroVascular (ACV)

El 90% de los accidentes cerebrovasculares (ACV) están asociados a factores de riesgo que se pueden prevenir. Entre ellos se encuentran, hipertensión, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo, sedentarismo y fibrilación auricular.

“Realizar 30 minutos de ejercicio moderado 5 veces por semana y con controles médicos periódicos disminuye enormemente el riesgo de padecer un ACV”, explica el neurólogo Ramón Leiguarda, director del Instituto de Neurología y Neurocirugía del Sanatorio de Los Arcos.

Para llevar un estilo de vida más saludable, es fundamental modificar ciertos hábitos alimentarios: disminuir la ingesta de ultraprocesados y carnes rojas, aumentar el consumo de pescado, frutas y verdura. Además, hay que dejar de fumar y consumir alcohol en forma moderada.

Ante un ACV agudo, es clave actuar rápido ya que los tratamientos pueden realizarse hasta 24 horas después de iniciados los síntomas. Y cuanto antes se los empiece, mejor es el resultado. Para poder actuar a tiempo, es necesario conocer los síntomas del ACV:

- Debilidad o falta de sensibilidad de la cara, brazo o pierna, especialmente de un solo lado

- Alteraciones del habla, ya sea por no comprender, no poder expresarse correctamente

- Alteraciones visuales: de un ojo o los dos

- Alteraciones del equilibrio y la coordinación

- Cefalea muy intensa y súbita

4 - Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)

Se caracteriza por ser una limitación crónica y persistente al flujo de aire producida principalmente por la exposición al humo del tabaco, al humo de leña, polvos y gases ocupacionales. Es una enfermedad de alta prevalencia, prevenible y tratable. En Argentina, se estima que 2,3 millones de personas sufren la enfermedad.

“La sospecha de EPOC se establece por la presencia de factores de riesgo acompañada o no de síntomas respiratorios. En todo adulto de 40 años o más con historia de exposición a estos factores, con o sin síntomas respiratorios, se debe considerar el diagnóstico de EPOC y realizar una espirometría confirmatoria. Existe un importante subdiagnóstico y diagnóstico erróneo debido a la subutilización de la espirometría”, amplió el neumólogo.

En cuanto al tratamiento contempla medidas de prevención (educación, cesación tabáquica, actividad física, nutrición) y puede incluir o no el uso de fármacos. Entre las medidas no farmacológicas se destaca fundamentalmente la rehabilitación respiratoria y en casos graves que lo requieran, el uso de oxígeno. El objetivo es reducir los síntomas, la frecuencia y gravedad de las exacerbaciones, mejorar la calidad de vida, la función pulmonar y la tolerancia al ejercicio.

5 - Alzheimer y otras demencias

Los factores de riesgo son: fumar, hipertensión arterial, obesidad y diabetes, estilo de vida sedentario, consumo de alcohol, aislamiento social y/o depresión, pérdida de la audición , traumatismo craneoencefálico (golpes en la cabeza) y polución ambiental.

Muchos de estos factores están relacionados al riesgo cardiovascular o cerebrovascular, por lo que es importante mantener controles clínicos regulares que permitan detectarlos en forma precoz para implementar tratamientos eficaces y mantenerlos bajo control.

“En la prevención de la demencia es fundamental un estilo de vida saludable: mantener un peso adecuado, dieta sana y equilibrada, evitar hábitos tóxicos (tabaco, alcohol) y mantenerse activos tanto físicamente como a nivel intelectual y social. Tanto el ánimo como una buena calidad de sueño son también importantes y no deben descuidarse”, afirmó el neurólogo Leiguarda.

Los chequeos neurológicos se recomiendan ante la aparición de síntomas, ya sean percibidos por el propio paciente o por quienes lo rodean: olvidos, dificultades para encontrar las palabras, episodios de desorientación, cambios de conducta y fallas en la resolución de problemas.

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