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ESPERAN PODER TENER UN CONTRATO PERMANENTE

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04/04/2022

Mano de mujer en el estadio

Mano de mujer en el estadio
Mano de mujer en el estadio

“Estuvimos en las diversas etapas de la obra, haciendo de todo un poco, ayudando a los muchachos: algo de revoque, hormigonar, pintar… Y limpiamos.”

La que habla es Paola Palma, y la referencia es a la labor desarrollada en el Estadio Municipal de Bariloche José Jalil.

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Ella se desempeña a través de un plan gubernamental, junto a sus compañeras, como, por ejemplo, Inés Cuevas, quien está a su lado.

Paola cuenta que, desde hace siete años, cumple tareas a través de planes similares, y espera con ansia pasar a planta permanente.

Cree que esta vez sí sucederá.

Destaca las labores que se están desarrollando en el lugar, y cree necesario que se mantenga un cuidado de manera estable.

“Esperamos quedarnos, para hacer limpieza y ese tipo de cosas, para que las obras no decaigan”, dice.

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En tal sentido, cuenta que quienes las dirigen remarcan la labor que realizan: “Nos dicen que la mano de mujer es más detallista que la del hombre, y que sería bueno que nos quedemos”.

Cuando se le consulta con qué se encontró cuando llegó a ese espacio, sonríe y revela: “Hubo que hacer una limpieza a fondo; hasta nuestras ‘amigas’, las lauchitas, andaban por ahí, dando vueltas… Pasaban por nuestros pies…”.

“Con el gato, calculamos que eso ya no va a pasar”, apunta, y la referencia es a “Capataz”, el felino que apareció en el estadio y ya no se fue.

Paola señala que tiene cuarenta y seis años, y que gran parte de las labores que lleva a cabo las aprendió de su marido, que es plomero y gasista.

“Una trata de observar, ver cómo funcionan las cosas, cómo se arreglan”, indica.

Paola confía: “Cuando yo no tenía trabajo, iba con mi esposo, para sacar la casa adelante”.

“Así que, con albañilería, plomería y esas cosas, me defiendo”, añade.

“De esa manera, también aprendés a solucionar los problemas que pueden aparecer en tu casa”, expresa, aunque advierte: “Lo que no me gusta es la electricidad, porque le tengo mucho miedo; el resto, sí”.

Paola conversa mientras desea, por fin, pasar a tener un contrato permanente del municipio.

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