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SÍMBOLO DE LA CIUDAD

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31/03/2022

Luego de 30 años Total Gym cerró sus puertas

Luego de 30 años Total Gym cerró sus puertas
Luego de 30 años Total Gym cerró sus puertas

Total Gym dio su última clase. El emblemático lugar, ubicado en Vicealmirante O´Connor y Sáez Peña cerró sus puertas, luego de 30 años de vida en Bariloche. Un símbolo local que cumplió una enorme etapa y por donde pasaron varias generaciones, sitio que siempre tuvo un lema, priorizar la calidez humana, por sobre cualquier otra cosa.

El espacio fue creado en el año 1992 por Alex Pedreira y Eduardo Grassi y ese año, Silvina Balado, su última propietaria, comenzaba a dar sus primeros pasos al frente de las clases. Pasaron luego como propietarios, Adriana Mansilla, Gustavo León y Elizabet Pesce. Todos con un corto lapso, hasta que en 2010 tomó las riendas del lugar Silvina Balado que se convirtió en el estandarte, pulmón y motor de la empresa familiar.

Silvina Balado, le cuenta a El Cordillerano que “hoy estamos cerrando nuestras puertas, casi tres generaciones de barilochenses transitaron este lugar. Hay muchas señoras que comenzaron siendo muy jóvenes y hoy son abuelas y eso nos llena de orgullo. Tengo una mezcla de satisfacción y tristeza. Satisfacción porque dimos todo y tristeza porque fueron 30 años y siento que debía cerrarse esta etapa”.

Sobre los inicios, Silvina Balado expresa que “el lugar comenzó teniendo actividad de artes marciales y musculación, pero con el paso de los años fue evolucionando conforme con todo lo relacionado al fitness, se implementaron las clases de spinning, radical, yoga, pero no nos estancamos allí, muchas clases fueron cambiando, otras desapareciendo y siguieron los cambios con personalizados, funcional y todo lo que ofrecimos en esta última etapa”.

Siempre con una sonrisa y con una calidez que asombra, Balado sentencia que “el gimnasio siempre se destacó y estoy casi segura que lo que nos diferenció del resto es que fue un gimnasio familiar, más allá de la actividad física tratamos de priorizar la calidez humana, que nos parecía lo más importante”.

Constantemente agradecida de todo lo que le tocó vivir manifestó: “Es mucha la gente a la cual tengo que agradecer. A mi marido Alejandro que cuando tuve dudas en comprar el gimnasio me alentó. A mis hijos Juan Manuel, José Luis, Federico, Ignacio y Florencia. Florencia nació en ese gimnasio y a los 19 años comenzó a dar clases. Agradecer a mi mamá (Margot Lapeyre), que siempre estuvo y fue la que me ayudó a comprar las primeras bicicletas, a mi hermana, Maru Balado, quien nos ayudó muchísimo en la recepción”.

Al hacer referencia al grupo de profesores, con la voz casi quebrada cuenta que “no me quiero olvidar de los profesores y si lo hago pido disculpas. Cuando yo compré el gimnasio, era una de las profesoras y mi gran conflicto fue pasar al otro lado, pero crecimos y nos capacitamos juntas, inclusive pasaron alumnos que terminaron siendo profesores del gimnasio. A Viviana Gamarra, a Majo Lozano, Fanny Barría, Sandra Vargas, Alejandro Leppert, Norma Roa, Yanina Garnica, Adriana Martínez, Mariana Próspero, Marina Martinelli, Leo Noel (fue profesor de musculación desde sus comienzos) y a Florencia García Balado”.

 

El liderazgo de Balado fue crucial con el inicio de la crisis sanitaria mundial. Es que el lugar estuvo cerrado, como muchas entidades, seis meses. Total Gym, que estaba acostumbrado a tener una media de 600 alumnos, pasó a tener 80 con todos los aforos correspondientes. Fue difícil y todo se hizo cuesta arriba, pero la sapiencia de la propietaria y el acompañamiento de sus profesores lo hicieron posible. Cuenta Balado que “la pandemia fue un quiebre, me rondó por mi mente que hasta acá había llegado. Todos aprendimos de tecnología y comenzamos a dar clases a través de las plataformas de internet. La gente nos necesitaba y por supuesto nosotros a la gente. Fue mutuo el apoyo. Antes de todo esto, teníamos un gran grupo de personas mayores y cuando pudimos reabrir ellos no pudieron comenzar nuevamente y esa clase no volvió nunca más. A partir de la reapertura, el gimnasio tomó otro rumbo y hubo una gran reestructuración, como creo en todas las empresas”.

Silvina Balado expresa “decidimos, luego de la última remontada post pandemia, cerrar. Florencia, mi hija, que comenzó a trabajar conmigo desde los 19 años, toma la posta y arranca con su proyecto, en su gimnasio que se llamará Terra Fit; funcionará en Elordi y Santa Cruz, seguramente con el mismo espíritu con el que ella se formó”.

En el mensaje final, Balado indica “solo tengo palabras de agradecimiento por el acompañamiento de cada persona a este lugar mágico. A cada alumno, a cada profesor solo decirle muchas gracias. Este lugar cierra y termina, pero siempre va a estar en el recuerdo, no solo mío, sino de mucha gente”.

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