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10/02/2022

Insólito: intentó robar en libertad asistida y portando la tobillera electromagnética, pero en cinco días queda libre

Insólito: intentó robar en libertad asistida y portando la tobillera electromagnética, pero en cinco días queda libre
Insólito: intentó robar en libertad asistida y portando la tobillera electromagnética, pero en cinco días queda libre

Julio César Araya probablemente pueda encabezar un ranking de los delincuentes más reincidentes del ámbito local. Acumula cuatro condenas que comprenden una pluralidad de delitos que tramitaron en diversos expedientes y ya fue declarado reincidente. El 4 de enero salió con libertad asistida y apenas veinte días tardó en intentar un nuevo robo. Cuando lo detuvieron tenía la tobillera electromagnética mediante la cual lo monitoreaban. Sin embargo, le dieron prisión preventiva domiciliaria y en pocos días estará libre.

El 24 de enero pasado, Julio César Araya fue detenido en compañía de Javier Alberto González, tras intentar un robo que se frustró por la activación de un sistema de alarmas monitoreadas y la presencia de cámaras de seguridad que captaron sus movimientos. Ocurrió en una vivienda del barrio Altos del Este, en la que habían logrado romper la puerta para acceder al interior de la morada.

Cuando la policía divisó el Volkswagen Fox en el que se desplazaban, en la intersección de las calles Monteverde y Costa Rica del barrio San Francisco, advirtió que coincidía con el capturado en las cámaras de seguridad y procedieron a identificarlos. Allí, observaron que también sus vestimentas y fisonomías se asemejaban con aquellas captadas en imágenes.

Pero el cuadro se completó cuando los identificaron y detectaron que Araya tenía en su anatomía la tobillera electromagnética que le pusieron para controlar su libertad, ya que apenas veinte días antes, le habían concedido el beneficio de la libertad asistida.

Apenas horas después de su nueva detención, Araya fue formalizado por tentativa de robo, junto a González, en calidad de coautor del ilícito investigado. Pero en esa audiencia el juez de Garantías, Víctor Gangarrossa, le impuso una prisión preventiva de apenas diez días.

La medida fue extendida luego en dos oportunidades por el mismo magistrado, a petición de la fiscal Silvia Paolini, quien ya presentó el pedido de audiencia de control de acusación y pretende llevar a juicio al sujeto para pedir una pena de prisión efectiva. No obstante la firmeza de las peticiones de la representante del Ministerio Público Fiscal y los sobrados argumentos para solicitar que Araya siga detenido, el juez Gangarrossa le impuso un arresto domiciliario hasta el 15 de febrero y aceptó que el sujeto cumpla la medida cautelar impuesta en un domicilio del que ya escapó en una ocasión anterior en la que fue impuesto con la misma restricción.

El delito de robo en grado de tentativa tiene una pena aplicable que va desde los quince días a los cuatro años de prisión y, en virtud de sus antecedentes, la fiscalía ya esgrimió una pretensión punitiva provisoria que se ubicará cerca del máximo de pena.

Araya intentó, a través de su abogado defensor, Horacio Brucellaria, arribar a un acuerdo pleno de juicio abreviado, pero las negociaciones se frustraron ante la baja pena que estaba dispuesto a cumplir.

Vale destacar que el protagonista de este intento de robo registra cuatro condenas previas que, a la vez, comprenden varios sucesos delictivos distintos que resultaron unificados en el marco de varios juicios abreviados.

En las condenas contra Araya que, como se dijo, comprenden diversas causas en las que estuvo imputado, se destaca la figura penal del encubrimiento, que es el delito escogido por descarte cuando las autoridades no pueden enrostrarle directamente la comisión de un hurto o un robo al protagonista.

No obstante lo anterior, Julio César Araya enfrentó con diversa suerte una pluralidad de procesos que lo tenían como protagonista en los que se investigaron los delitos de robo, robo agravado, abuso de armas, daños, amenazas, homicidio. En los casos en los que fue condenado, recibió penas bajas y en otros resultó absuelto por falta de pruebas. En alguno de esos casos, se investigaban crímenes supuestamente vinculados al narcotráfico.

Entre 2016 y 2017, por ejemplo, Araya sumó nueve causas a las que ya tenía en trámite. En esos años, revocaron la prisión preventiva que pesaba sobre él, pese a que tenía una causa en etapa de juicio, otra en etapa de ejecución –ya cumplía pena- y había acumulado otros nueve procesos en su contra.

Finalmente, cabe destacar que el 4 de enero de 2022, Araya fue incorporado al régimen de libertad asistida, en la que se le impusieron pautas de conducta tales como: no cometer delitos ni contravenciones, abstenerse de generar conflictos o daños sobre cosas o personas, entre otras pautas. Sin embargo, en menos de 20 días cometió este nuevo hecho en flagrancia y en el que, incluso, al momento de ser detenido, agredió al cuartelero. Pero pese a todo, en pocos días, acabará su prisión preventiva domiciliaria.

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