Publicidad
 
29/01/2022

A tres años del femicidio de Valeria Coppa

A tres años del femicidio de Valeria Coppa
A tres años del femicidio de Valeria Coppa

El 29 de enero de 2019, bajo un sol radiante frente a las escalinatas de acceso a la iglesia Catedral de Bariloche, Mariano Cordi y Valeria Coppa se encontraron. Ella había decidido finalizar la relación sentimental que la unía al sujeto, pero él no aceptaba la decisión e insistía en dialogar. Valiéndose de un arma de fabricación casera, y ante todas las personas que deambulaban por el lugar, la ultimó de un disparo. Fue condenado a prisión perpetua.

La plaza de la iglesia Nuestra Señora del Nahuel Huapi habrá sido punto de encuentro de miles de barilochenses y turistas a lo largo de la historia y en miles de álbumes fotográficos familiares seguramente existirán imágenes de la plaza que rodea la iglesia. Pero aquel 29 de enero las fotografías las tomaron peritos judiciales. Y esa vez, las fotografías no tenían como objeto guardar como recuerdo su presencia en el lugar. La meta era documentar, al menos en parte, la siniestra escena que montó Mariano José Cordi y su cobarde decisión de acabar con la vida de quien había sido su pareja.

Valeria Coppa había mantenido un romance con Cordi, pero en virtud de diversos episodios ya hacía un tiempo que no quería estar más con él. Lo habían conversado largamente, ella le brindó sus fundamentos y se mostró decidida, aunque por dentro le tenía profundo miedo. Él insistía en retomar el vínculo y la convocó por mensajes de la aplicación WhatsApp para encontrarse sobre la plaza de la iglesia ubicada en Vicealmirante O'Connor 500.

Así, sobre las escaleras ubicadas en la puerta norte de acceso al templo, Cordi y Coppa se encontraron. Ella llegó en bicicleta y él había dejado su automóvil estacionado a pocos metros. Tras un breve intercambio de palabras, empleando un arma de fuego calibre 22, que él mismo había fabricado, Cordi le efectuó un disparo en la cabeza a Valeria y se alejó rápidamente del lugar.

Valeria cayó al suelo y comenzó a dejar manchas de sangre en el piso. Ocasionales transeúntes dieron aviso a las autoridades sin advertir nada de lo que había ocurrido previamente. Por ello, la joven madre fue trasladada de urgencia al Hospital Zonal, pero la información que manejaban los facultativos era que había sufrido una fuerte caída con su bicicleta. A poco de examinarla descubrieron la realidad. El proyectil que la alcanzó en la parte izquierda de la cabeza, en la región parietal, provocó una grave lesión produciendo su deceso al caer la tarde.

Mientras los médicos desplegaban todos los esfuerzos posibles y las autoridades empezaban a investigar lo ocurrido, Cordi se alejaba rápidamente de la ciudad. Primero visitó a dos amigos suyos a los que confesó lo que había hecho y les pidió ayuda. Sin respuestas positivas se internó en una montaña en la que intentó suicidarse, utilizando la misma pistola casera con la que había matado a Valeria. Su búsqueda desveló a las autoridades que lograron ubicarlo días después bajo un cuadro de salud complejo.

Finalmente pudo ser acusado formalmente por el hecho, siendo trasladado en silla de ruedas y con un notable deterioro. Pocos meses después, en el marco de un juicio abreviado, se declaró culpable y fue condenado a prisión perpetua como autor del homicidio agravado por el vínculo y por concurrir circunstancias de violencia de género.

Lo que siguió fue el engorroso trámite judicial de apelaciones, impugnaciones, cambios de defensa que en nada modificaron el tristísimo desenlace del hecho. Cordi, que sobre el final del juicio ensayó un pedido de disculpas hacia la madre de la víctima, fue trasladado al Complejo Penitenciario de Ezeiza, donde comenzó a purgar la pena, mientras que los deudos de Valeria comenzaron la dura etapa de tratar de reconstruirse para seguir adelante.

 

¿Que opinión tenés sobre esta nota?