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23/12/2021

El jardín N° 34 ahora se llama "María Elena Walsh"

El jardín N° 34 ahora se llama "María Elena Walsh"
El jardín N° 34 ahora se llama "María Elena Walsh"

El jardín de infantes N° 34 tuvo un fin de año inolvidable por diversos motivos, uno de ellos es la declaración de Interés provincial, cultural y educativo del mural que realizaron Rocío Topetti y Blanca Cabrera; además, porque finalmente eligieron un nombre para que los identifique de aquí en más.

El tener un nombre que los identifique con algo más que un número tiene varios puntos de real importancia. Todo el proceso de la comunidad educativa, invitó a transitar un nuevo desafío, mirarse hacia adentro y cuestionarse para descubrir su identidad.

“El nombre es el anclaje hacia un proceso de identidad, el vehículo mediante el cual nuestro lugar se representa a sí mismo, se percibe y diferencia permitiendo crear una dimensión subjetiva”, explicaron.

Conocer el peso y el valor simbólico que porta el nombre es fundamental para poder entender sus efectos y tomar con verdadera seriedad al momento de elegirlo. Desde el primer momento se plantearon quién o quiénes debían elegir ese nombre, si debía ser consensuado o arbitrario, y otro pequeño gran detalle, ¿es algo admirado, deseado, valorado, conocido o ignorado?

A partir de ahora ese nombre, María Elena Walsh, acompañará el legado, la historia que se construyó y que se levanta día a día en ese espacio educativo.

“El nombre nos habla de quienes lo eligieron, de la historia, del lugar y  la época y debemos saber que nombrar no es un asunto menor”. Es fundamental un trabajo en el territorio “para conocer quiénes somos, de dónde venimos, cuáles son nuestras tradiciones como comunidad”.

Titi y Mabe, quienes trabajaron arduamente en el proyecto continúan diciendo que “es fundamental para lograr una imagen plural acerca de nuestra identidad y trascender las perspectivas individualistas que nos ponen en permanente tensión, permitiéndonos generar espacios de cuestionamientos y revisión permanente”. Rosana Lourdes Porcel es la directora que, con gran emoción, trabajó a lo largo de todo el proceso que marca un antes y un después para el jardín, con el fin de tener la apertura necesaria para conocer y comprender los contextos culturales y sociales de procedencia de las infancias y familias que acompañan el proceso de educación.

“Este trabajo en territorio nos permitirá conocer la diversidad con la cual contamos, atendiendo a las diferencias y promoviendo un encuentro en pos de la búsqueda de un lugar de pertenencia que nos identifique y contenga”, reflexionó.

Para producir este encuentro deben generar espacios de diálogo con la intención de escuchar, negociar, intercambiar y ampliar la propia concepción del contexto actual. El diálogo invita y habilita la palabra dejando atrás al silencio.

En ese proceso de propusieron nombres, pudieron barajar varias posibilidades relacionadas con las mujeres de la historia de la educación, apuntando al rol que tuvieron en la historia argentina como forma de valorar y reconocer su presencia.

“Luego de una ardua selección entre el personal del jardín y habernos tomado un tiempo de reflexión, análisis y discusión, acordamos que las postulantes debían ser mujeres ligadas a la educación de las infancias, protagonistas políticamente involucradas en la construcción de nuevos paradigmas con una mirada puesta en el derecho de las niñeces”, resaltó.

Mujeres que en su legado permitieran transformar la educación y descubrir el mundo a través de la literatura, juegos o canciones como el tesoro más preciado de la cultura popular argentina, con un gran impacto estético y ético que cada una de ellas se comprometió a reflejar en su obra.

“A través de la propuesta y desarrollo de variadas experiencias que cada docente puso en marcha en el aula, se logró contar, conocer y redescubrir sus historias y así paulatinamente iniciarnos en el conocimiento de cada una de ellas para luego poder llegar a una instancia de votación de manera presencial y virtual”, detalló.

 

Aprobación y valoración

Desde la Supervisión Educación Inicial Zona II del Consejo Escolar Zona Andina, revalorizaron el trabajo realizado por toda la comunidad del jardín 34, ahora denominado María Elena Walsh.

Felicitan además al personal docente, directivo y de servicios generales por la organización del cálido evento que contribuyó a fortalecer la identidad institucional. “Celebramos que el jardín de infantes haya transitado la experiencia de vivenciar un proceso pensado, cuidado y participativo, que cargó de identidad a la institución dejando como definición el nombre elegido”.

 

El nombre

Se propusieron cuatro nombres, el de Laura Devetach, escritora, poeta, narradora y docente, quien se ha dedicado especialmente al público infantil. Rosario Vera Peñaloza, educadora y pedagoga de nuestro país. Elsa Bornemann, escritora para niños, jóvenes y adultos, y María Elena Walsh, poeta, escritora, cantautora, dramaturga y compositora.

Finalmente luego del maravilloso camino que fueron transitando, eligieron a Walsh para que de aquí en más, represente a esa institución educativa.

A la ceremonia del nombramiento asistió la Banda de la Escuela Militar de Montaña, interpretando algunas de las canciones que han marcado y seguirán marcando las infancias. Las danzas folklóricas también estuvieron presentes convirtiendo la ceremonia en una verdadera fiesta.

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