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LOS CORAZONES DE BEATRIZ

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15/10/2021

Un latir solidario que lleva siete años

Un latir solidario que lleva siete años
Un latir solidario que lleva siete años

Beatriz Curruhuinca tiene cinco hijos.

El menor de ellos, Lucas, que en la actualidad tiene dieciocho años, a los once jugaba en la calle cuando un nene comentó, con esa sinceridad descarnada que suele aflorar en los niños, que no comía desde el día anterior, así que lo invitó a almorzar a su casa.

Luego pasó lo mismo con otro chico.

Después con otro.

Y otro más, y así varias veces. 

Beatriz, al recibir a los pequeños, se daba cuenta de que su hogar servía como sitio de contención, a la vez que les enseñaba a valorar la ayuda.

Ese fue el nacimiento del merendero Los corazones de Beatriz, en el barrio Nahuel Hue, del que se cumplieron siete años.

La existencia del lugar tuvo etapas muy marcadas.

Por un lado, esa visita de los chicos tomó un ritmo determinado: para marzo de 2020, veintisiete niños acudían tres veces por semana para almorzar y merendar.

El parate obligado debido a la pandemia marcó el cese de las voces infantiles, y así cierta desesperación en Beatriz.

Conocedora de la realidad del barrio, estaba inquieta, le costaba dormir.

Y los vecinos, sabiendo del espíritu solidario de la mujer, comenzaron a tomar esa casa como punto de confesiones.

Llegaban tímidamente y le contaban que no daban más, que poco y nada tenían para llevarse a la boca.

Así, ese sitio volvió a mostrar el pulso fraterno.

Beatriz habló con su marido y analizaron qué hacer.

Con el dinero del que disponían compraron alimento para algunos abuelos y madres con varios hijos que se encontraban en situaciones extremas.

Un mes después, a partir de donaciones que empezaron a llegar cuando se propagó la noticia de su obrar, Beatriz preparaba viandas para más de cien familias (que en las etapas complicadas llegaron a ser trescientas cincuenta).

En el vecindario saben que, de no ser por ella, los momentos más duros de la pandemia podrían haber sido mucho peores.

En la actualidad, miércoles y sábado prepara el almuerzo, y martes y viernes hace la merienda, que por los cuidados sanitarios aún se retira para comer cada uno en su casa.

Pero este fue un jueves distinto.

El patio de Beatriz se llenó de gente.

Por el aniversario, alrededor de cien chicos se acercaron a buscar la merienda, pero además hubo zumba y también una clase de cocina saludable con repartición de recetas incluida, además de golosinas y juguetes.

Beatriz agradece todo lo que la gente acerca y señala: “Cuantas más personas puedan realizar donaciones, mejor, porque ahora no tenemos otra ayuda”.

Cuenta que antes recibía fruta, verdura y carne por parte del municipio. “Pero desde diciembre que no nos traen más cosas”, explicó.

También disminuyeron los módulos que les daban para entregar. “De cuarenta se pasó a treinta y después a quince, que llegan una vez por mes”, manifestó.

Quien quiera brindar su colaboración debe contactarse al +54 9 294 420-8603, o acceder a la página de Facebook: “Beatriz Curruhuinca (merendero los corazones)”. 

También es posible acercarse  merendero, en la calle Trochita Patagónica 566, del barrio Nahuel Hue.

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