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30/08/2021

A siete años del triste incendio de la capilla Inmaculada Concepción

A siete años del triste incendio de la capilla Inmaculada Concepción
A siete años del triste incendio de la capilla Inmaculada Concepción

La madrugada del sábado 30 de agosto de 2014, el fuego redujo a escombros y cenizas un pedazo de Bariloche. La sociedad se reunió y se solidarizó de inmediato. En menos de dos años, el templo estuvo de pie nuevamente, más grande y renovado.

Aquella fría noche de invierno, cerca de las 5 de la mañana, un incendio estructural redujo a cenizas la legendaria capilla Inmaculada Concepción. Bomberos de distintos cuarteles intentaron conservar algo de la estructura, pero las centenarias tejuelas de alerce ardieron “como papel”.

Las llamas se veían desde varias cuadras a la redonda y apagarlas demandó el trabajo de voluntarios de distintos cuarteles, incluso del SPLIF. Pero la volatilidad de los materiales usados en la construcción hizo que su trabajo se limite a cuidar las estructuras linderas. Nada había por hacer. El fuego avanzó tan rápido que fue imposible detenerlo, arrasando de esa forma con una historia de más de 100 años.

Enseguida aparecieron rumores sobre las causas que desataron el incendio. Dos fiscales ordenaron el trabajo de peritos en electricidad para determinar los orígenes de esta tragedia.

Un indicio señalaba que el primer foco habría comenzado en el interior de la capilla, cerca del altar y de donde estaba ubicado el sagrario. Según el peritaje realizado, un cortocircuito fue la causa que generó el incendio y quemó completamente la centenaria construcción de madera de alerce.

Más allá de cuál haya sido la razón del inicio del fuego, la tristeza fue profunda. De inmediato, el padre Jorge Pliauzer, párroco de la Inmaculada Concepción, lamentó consternado el hecho, al tiempo que invitó a los fieles a no bajar los brazos y “comenzar ya con la construcción del nuevo templo”. Sin imaginar que la respuesta sería increíble.

A raíz del siniestro se abrió una cuenta en el Banco Nación para que la comunidad haga su aporte económico con el fin de reconstruir la querida parroquia. Hasta el papa Francisco hizo llegar su saludo por los lamentables hechos.

Y así se comenzó con la reconstrucción. El proyecto fue encarado por la comunidad de la parroquia, que demostró una unión y fuerza de colaboración inusual en la ciudad. Organizaron una Comisión Pro-Templo, comandada por el párroco de la capilla, constituida por arquitectos, ingenieros, empresarios con experiencia en la construcción y otros colaboradores.

Fue notable la capacidad de recaudación basada en la solidaridad de los vecinos; en pocas semanas se reunió una importante suma de dinero en la cuenta del Obispado en el Banco Nación, provenientes de la peña que organizaron los alumnos del Colegio Don Bosco, Colegio Ceferino, Damas Salesianas y Colegio María Auxiliadora; una importante donación de una familia y otra de las familias y alumnos del Colegio Esquiú de Buenos Aires.

La Comisión Pro-Templo encuestó las preferencias de la comunidad para reconstruirlo. Esta voluntad se expresó en recuperar una nave central de madera y las otras dos a los laterales de piedra, además de lograr una réplica del campanario lo más cercana al que tenía la Inmaculada, y que sobrevivió inmutable a los dos cambios que tuvo la capilla: una reconstrucción antigua y su traslado desde el primer emplazamiento de 1908 -donde está hoy el gimnasio Don Bosco-, al actual de Elflein.

El 11 de febrero de 2016, coincidiendo con el día de la veneración de Nuestra Señora de Lourdes, más de 500 personas se dieron cita en la sede de la parroquia para celebrar su reinauguración. El acto fue presidido por el obispo Juan José Chaparro y el padre Jorge Pliauzer. Sin dudas, aquel fatídico incendio del 30 de agosto de 2014 es solo un triste recuerdo, pero que terminó con un final feliz.

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