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ENORME DOLOR DE UNA VECINA BARILOCHENSE

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11/07/2021

“Los médicos le preguntaron a mi mamá quién se quedaba internado porque había pocas camas y ella eligió a mi hermano”

“Los médicos le preguntaron a mi mamá quién se quedaba internado porque había pocas camas y ella eligió a mi hermano”
“Los médicos le preguntaron a mi mamá quién se quedaba internado porque había pocas camas y ella eligió a mi hermano”

Hay familias que recordarán esta pandemia por la crisis económica en la que cayeron por la falta de trabajo, otras por las consecuencias del encierro, pero hay algunas para las cuales se convirtió en un punto de dolor interminable.

Beatriz Curruhuinca vive en el barrio Nahuel Hue y hace ya muchos años que abrió las puertas de su casa para transformarlo en un merendero, convirtiéndose así en una mamá del corazón de muchos nenes y nenas del barrio.

Su mamá, Dolores Carmona, estaba en San Martín de los Andes: “Vivía allá con mi hermano y mi sobrino, primero se contagió de COVID mi hermano y después ella”.

La falta de camas produjo un fatal desenlace: “Cuando fueron a su casa a buscarlos, los médicos le preguntaron a mi mamá quién se quedaba internado porque habían pocas camas y ella le dijo que mi hermano”, dijo muy conmovida.

Tres días después fue personal de salud a verla a su domicilio, su estado había empeorado y ahí decidieron internarla: “Eligió a su hijo, mientras yo estaba acá sin poder viajar, allá toda mi familia se había contagiado”.

Beatriz comentó: “Mi mamá tenía 76 años y era de riesgo, se había anotado pero nunca la llamaron para vacunarse y falleció el 25 de mayo”.

En sus redes sociales Beatriz escribió palabras muy sentidas luego de la partida de Dolores: “Hace una semana que estoy sin vos, te pido que me des fuerzas hoy tengo que entender que ya cumpliste en esta tierra como mamá y abuela. Hasta tu último día limpiabas y ordenabas no te quedabas quieta mami. El año pasado en plena pandemia te operaron y saliste adelante yo decía qué fuerte que eras. Tenías diabetes pero te controlabas, me acuerdo cuando me llamaste hace unos días para decirme: Beatriz tenés que cuidarte yo te decía sí mami vos igual”.  

Un día la llamaron por teléfono para decirle que tenía COVID, que los médicos daban un pronóstico reservado, pero seguía bien. Un lunes recibió una muy mala noticia: había empeorado. Llegó a San Martín de los Andes alrededor de las 18:30 horas.

“En el hospital estaba toda mi familia, me miraron y me dijeron que me tocaba pasar a a mí, entré y la vi con su carita resplandeciente, la saludé y le pregunté si me escuchaba, movió la cabeza diciendo que sí”.

Le dijo que no se iba a despedir porque todavía la necesitaba y se fue, pero al otro día a la madrugada la llamaron por teléfono para darle la peor noticia: su mamá había fallecido. Obviamente que por una cuestión de protocolo no pudieron velarla: “Ni siquiera pudimos ponerle otra ropa y recién con el cajón tapado pudimos mirar desde lejos para despedirla”. Una de las tantas familias golpeadas duramente por el COVID.

Otro golpe

A los pocos días de la partida de su madre, Beatriz recibió otro duro golpe: “Falleció de un ataque el papá de uno de mis hijos, él lo encontró y de solo pensar en ese momento me desespero”, dijo. Vive en Villa la Angostura por lo que se comunican telefónicamente, pero no le puede dar contención personalmente. “Mi hijo es grande, pero en momentos como estos seguimos necesitándonos mutuamente, tal como yo seguía necesitando a mi mamá”, dijo muy angustiada.

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