Publicidad
 

“HAY QUE PONERLE EMPEÑO Y QUERER SALIR ADELANTE”

|
04/07/2021

Carlos Arpires, un ejemplo de cómo superar la enfermedad de los "huesos de cristal"

Carlos Arpires, un ejemplo de cómo superar la enfermedad de los "huesos de cristal"
Carlos Arpires, un ejemplo de cómo superar la enfermedad de los "huesos de cristal"

Carlos Arpires, deportista del grupo Fundación Challenge de Bariloche, de 33 años, sufre la patología conocida como la enfermedad de los “huesos de cristal”. Hace más de quince años que practica esquí, entre otras actividades. En “El Cordillerano entrena”, por El Cordillerano Radio (93.7), contó su experiencia, una verdadera historia de superación y valentía. “Yo jamás le aflojé a nada”, expresó.

“Nací con una patología que se llama osteogénesis imperfecta de segundo grado, muy conocida como 'huesos de cristal’. Hasta antes de mi adolescencia tuve muchas fracturas en tibia, peroné y fémur, prácticamente todas ahí, creo que más de treinta fracturas. Después, desde esa época hasta acá, solamente tuve dos o tres, pero esta que tengo ahora es de las fracturas más graves que tuve en mi vida”.

Carlos, que practica esquí con Santiago Pineda de la Fundación Challenge, explicó que, en este momento, se está recuperando de una fractura que sufrió en marzo y que le demandará una recuperación de entre seis y nueve meses. “Estaba en un buen momento de mi vida y se me vinieron abajo muchos de esos proyectos pero, bajar los brazos, jamás”.

Debido a su condición, tiene que tener muchos resguardos. “Siempre con muchos cuidados y tratamientos  de chico, pero luego de una última fractura hace más de diez años, la fisiatra que me atendió en esa recuperación, me recomendó usar una silla de ruedas”, relató. “Yo siempre me manejaba en muletas, era independiente. Me recomendó la silla de ruedas. Y si bien no iba a ser tan independiente, sí iba a ser mucho más seguro, y la verdad que no se equivocó. Siempre trabajé y estudié, pude terminar mi secundario”.

“Toda la vida la remé, la luché, con el apoyo de mis viejos. Somos una familia muy humilde, muy buena y educada. Me han enseñado grandes valores mis padres, y eso permitió que más allá de mi patología, de mi problema de salud, y de las barreras que tiene de por sí la ciudad por las pendientes, me enseñaron a nunca bajar los brazos y siempre remarla y disfrutar de lo que se puede”, valoró.

Contó que empezó esquí hace muchos años. “Yo sabía que era un riesgo muy grande, pero traté de no limitarme en tantas cosas, porque si no por mi patología, no puedo hacer nada. Me animé y me encantó, y estuve por quince años consecutivos yendo al cerro a esquiar, con Santiago Pinedo, que es un pilar muy importante en mi vida. Y este último tiempo fue con Fundación Challenge”.

“También hice mountain bike adaptado y sigo con otra aspiración en el futuro, un sueño muy grande, que es poder hacer parapente”. Además con la Fundación Challenge pudo subir al cerro con la silla de trekking adaptado y es presidente de un club de fútbol en el que colabora con los entrenamientos de las categorías formativas. “Una de tantas cosas que hago, también para ayudar a que los chicos adolescentes y evitar que estén en la calle”.

Carlos no duda en recomendar la experiencia de acercarse a la Fundación Challenge para realizar actividad. “Hice básquet con ADAM, con los profes de la Muni, y hace más o menos cuatro años que dejé, pero siempre estoy en contacto con ellos, y recomendé que vayan a esquiar. Muchos de ellos fueron”, señaló. “Hay que perder el miedo, más allá de las barreras geográficas de la ciudad”.

“Todo se puede”, afirmó. “Jamás pensé lograr lo que he logrado hasta ahora”.

“Hoy terminé el secundario y estoy pronto a anotarme en una carrera universitaria; soy auxiliar docente en el colegio donde terminé. Entonces, todo se puede. Son las ganas. Hay que ponerle empeño y al querer salir adelante, siempre te encontrás con gente maravillosa”.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?