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OPINA UN INGENIERO

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02/07/2021

¿Lo que pasó en Miami puede suceder en Bariloche?

¿Lo que pasó en Miami puede suceder en Bariloche?
¿Lo que pasó en Miami puede suceder en Bariloche?

El derrumbe del edificio en Miami continúa generando estupor.

Profesionales y filósofos de salón analizan el tema, algunos con conocimiento de causa, y otros simplemente como opinólogos seriales.

Entre los competitivos en la materia, se puede citar al ingeniero civil Juan Pablo Repossini, quien, al ser consultado sobre si tenía alguna teoría sobre lo que sucedió en Estados Unidos, respondió: “Aparentemente, ocurrieron una serie de distintos acontecimientos, lo que derivó en que el edifico colapsara como lo hizo”.

“Esto tiene que ver con la corrosión del acero de la estructura de hormigón armado, cosa que pasa en lugares donde hay mucho salitre”, explicó.

“Ese tipo de erosión ocurre siempre en cualquier elemento metálico que no esté protegido debidamente, o frente a un hormigón armado que se encuentre fisurado por el tiempo, como puede haber pasado en este caso. Si el acero, por alguna razón (en Miami sería el salitre), se deteriora, deja de funcionar estructuralmente”, desarrolló.

Además, apuntó que la cuestión habría estado relacionada también “con alguna especie de socavación”. 

“El mar erosiona las playas y sigue drenando con escurrimientos, por lo que puede haber movido las fundaciones del edificio”, indicó, para luego puntualizar: “Eso provoca que un punto descienda en el suelo más que otro y se generen esfuerzos que, cuando se calcula la estructura, no están previstos”.

“Una socavación es originada por la presencia de agua cercana. Puede pasar en cualquier lugar con una corriente como la de un río, o con mareas u oleaje”, especificó.

“Un ejemplo es lo que sucede en Las Grutas, donde el efecto que producen las mareas, con las grutas propiamente dichas, y las socavaciones que se originan, con el paso del tiempo, al profundizarse, van a poder comprometer, o no, las estructuras”, expuso.

“Seguramente, todo la costanera de esa localidad, en algún momento, esté comprometida por la socavación que existe por el mar, cuyo proceso es continuo, y se va a tener que hacer algo”, opinó.

“En Bariloche ha habido temas de socavaciones a partir de las subidas y bajadas del lago, e incluso por el oleaje, pero, como no hay salitre, fueron cuestiones menores”, detalló.

Y, para ejemplificar, mencionó “el helipuerto de Parques Nacionales que está en la Costanera”.

“Es una losa de hormigón armado. La socavación del lago hace que se genere un vacío debajo, por eso, al descender los suelos donde está apoyado, la punta se partió”, señaló. 

“Es una reparación que va a haber que hacer, pero eso no impide la operatividad del helipuerto”, precisó.

En cuanto a definir si podrían ocurrir situaciones donde la presencia de agua debajo de una estructura encerrara algún peligro, el ingeniero sostuvo: “Si uno tuviera que hacer una excavación que fuera suficientemente profunda para que llegara al nivel de escurrimiento del lago, por abajo del suelo, tanto el municipio como nuestras propias normativas para construir tienen previstas ciertas acciones a tomar”.

“No se puede dejar la cuestión al azar, para ver qué pasa, sino se deben aplicar las medidas necesarias, como desagotar, prever contenciones adicionales y ese tipo de cuestiones”, continuó.

En ese sentido, al referirse a situaciones donde se observa agua en cocheras subterráneas, expresó: “Cuando el edificio ya está construido, se genera un escurrimiento interno al edificio y se junta en tanques para bombear hacia los conductos pluviales correspondientes”.

Si la construcción todavía no se hizo, justamente, “lo primero que se tiene que hacer es liberar de agua el sector: una obra de drenaje para que el líquido no entre".

En cuanto a las obligaciones que contraen quienes realizan una construcción, apreció: “El municipio tiene a su cargo la revisión de todas las documentaciones con las condiciones de su jurisdicción, y, una vez que se aprueban, los profesionales somos responsables durante diez años”.

“Se trata de una responsabilidad civil y penal muy fuerte sobre la ejecución, y por eso uno tiene que hacer las cosas en función de lo que las normas indican”, aseveró.

“Lo que no posee el Estado es una forma de medir el mantenimiento y tener algún control sobre eso”, aseguró.

Cuando se le consultó si, precisamente, no sería conveniente que eso cambie y se desarrollará algún tipo de revisión, Repossini dijo: “El tema es quién la hace. El Estado bastante problemas tiene para gestionar los permisos de construcción…”.

“Si la misma gente dedicada a ese tema tuviera que hacer controles para ver si los edificios están en condiciones, y solicitar modificaciones, se necesitaría más personal, y, sobre todo, muy capacitado, porque el sector de la ingeniería que trata particularmente la patología de estructuras es especializado. No hay muchas personas capacitadas para hacerlo”, apuntó.

Así, concluyó: “Sería algo bueno, pero no resultaría fácil de implementar”.

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