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EL INTENDENTE DE PILCANIYEU CONFIRMA QUE ES SU ÚLTIMO MANDATO

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13/06/2021

“Es tiempo de una renovación política”

“Es tiempo de una renovación política”
“Es tiempo de una renovación política”

“En la próxima elección, no me voy a presentar”, afirma Néstor Ayuelef, que va por su quinto período como intendente de Pilcaniyeu (asumió por primera vez el 10 de diciembre de 2003).

Durante una conversación en su casa, sostiene: “En este año y pico de pandemia, envejecí diez”.

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Además de no escapar a la situación general impuesta por el COVID-19 (más allá de que en la localidad, al inicio de la propagación mundial del virus, permanecieron varios meses sin que se detectaran casos), en 2020, Pilcaniyeu y los parajes que la rodean sufrieron una dura embestida climática. 

“Aquel invierno fue muy complejo”, asegura el intendente, para luego añadir: “Hubo lugares donde se acumuló más de un metro de nieve”.

“Está la particularidad de tener la zona rural, y había que salir a ver a la gente que vive ahí. Cuando venían personas de afuera, para ayudar, dejar entrar a esa colaboración también era un problema, porque muchos no querían que nadie pasara, por el COVID”, relata.

“Habíamos formado un COE (Centro Operativo de Emergencias), y a lo último quedé yo solo, tomando las decisiones. Y sigo solo, porque este año ni siquiera lo intenté rearmar. Entre siete u ocho, no nos poníamos de acuerdo… La gente de salud, los bomberos, la policía, todos tenían diferentes opiniones. Así, se generó una situación compleja y, en lo personal, muy desgastante, porque, mientras tanto, había que seguir funcionando como ciudad, con todo lo que eso conlleva”, desarrolla.

“Los pueblos chicos vivimos mucho de la coparticipación provincial, la cual, en abril del año pasado, disminuyó sustancialmente, y eso, más allá de una leve mejoría, no se ha recuperado”, expresa.

En ese contexto, considera que se tomaron decisiones que fueron un poco a contramano: “Gastamos en cosas que creo que fueron innecesarias. No sé cuántos litros de alcohol habremos comprado… Lavábamos los vehículos que traían mercadería, limpiábamos los cajones de manzana, fruta por fruta… Había cosas que no tenían lógica, pero las hacíamos porque, en ese momento, pensábamos que era lo mejor”, dice, aunque luego aclara: “Después de un año, me doy cuenta de que podíamos habernos manejado de otra manera”.

En cuanto al invierno próximo, en vista de lo que sucedió con las nevadas de 2020, indica: “Estamos trabajando de manera distinta, sobre todo en lo que es el forraje de los animales. Provincia, a través del Ministerio de Producción y Agroindustria, nos bajó un dinero y pudimos adquirir fardos de pasto y bolsas de maíz, que la gente puede comprar, con la ventaja de que tiene hasta el 31 de enero para pagar”.

Igualmente, comenta que “aquel que vive en el campo, en general, lleva su vida organizada de tal forma que, por más que tenga un metro de nieve, lo puede superar sin inconveniente, salvo que haya una necesidad extrema de salud, o que el mal tiempo se estire más de lo previsto”.

Al hacer un análisis de sus diferentes períodos al frente de la Intendencia, también recuerda, como uno de los momentos más duros, la erupción del volcán Puyehue, en Chile, de la que recientemente se cumplieron diez años. “Todavía hay cosas que estamos resolviendo a causa del efecto que tuvieron las cenizas”, desentraña.

“Jamás había visto una cuestión de la naturaleza de tanta dimensión. Para la región del pueblo, el problema no fue tan grande, pero sí para la zona rural, donde se perdieron muchos animales”, especifica.

“Los campos todavía no se han recuperado; hay lugares donde aún se ven cenizas”, añade.

“Además, se profundizó la sequía… Hubo un encadenamiento de cosas nada sencillas”, reflexiona.

Al ser consultado acerca de alguna otra dificultad de magnitud que le haya tocado atravesar como intendente, Ayuelef recuerda la ocasión en que “una creciente del río Pichileufu se llevó un puente, y dejó aislada una población en Paso de los Molles”.

Una de las complicaciones de la región está dada por las distancias. “Tenemos catorce parajes rurales”, puntualiza el intendente.

Así, detalla que, por ejemplo, el año pasado, a algunos sectores se pudo llegar para asistirlos recién un mes después de la caída de la primera nevada, porque lo caminos estaban intransitables.

“Los vecinos no están nucleados uno al lado del otro. En ocasiones, hay que movilizarse todo un día para llegar a un par de ellos”, expresa.

Ayuelef, que accedió a sus cuatro mandatos iniciales por el justicialismo, mientras que al último arribó en representación de Juntos Somos Río Negro, habla de “un desgaste”, de “cansancio”, y dice que ya pasó “mucho tiempo” al frente del municipio. “Tengo cincuenta y cuatro años”, detalla, para luego sostener que cree que “es tiempo de una renovación política”.

“Para el que venga, la cosa va a ser más sencilla”, considera.

“'Pilca' es uno de los pueblos de la Línea Sur que más ha crecido”, asevera.

Por último, se toma un tiempo para apuntar contra los dueños de gran parte de las tierras: “Muchos estancieros no poseen una mirada de acompañamiento hacia la persona del lugar”, dispara.

Así, menciona a la Sociedad Rural Bariloche: “Ellos tienen los campos acá, pero no viven aquí… Yo he trabajado con los pequeños productores, esos que tienen unas ciento cincuenta ovejas, no con el que posee treinta mil, que, cuando llega un subsidio, es el que te llama por teléfono o llega con un vehículo último modelo para buscar el recurso que da el Estado”.

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