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TRAS CASI UN MES Y VERSIONES QUE HABLABAN DE UNA TOMA Y UN PROYECTO TURÍSTICO

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29/05/2021

Se fue la gente que estaba en la costa del Moreno

Se fue la gente que estaba en la costa del Moreno
Se fue la gente que estaba en la costa del Moreno

“Me fui porque me cansaron”, sostiene David Gallegos, quien durante casi un mes estuvo asentado en cercanías de la Playa del Viento, al lado de la desembocadura del arroyo Casa de Piedra.

El testimonio lo brinda en la entrada de su casa, en Villa Los Coihues.

Cabe recordar que su presencia en la zona de lago Moreno fue disparadora de un ir y venir de comentarios y denuncias.

Los vecinos, en primer término, clamaron que se trataba de una usurpación.

Ese territorio siempre se consideró perteneciente al Estado nacional, bajo guarda del Ejército Argentino.

Pero la aparición del hombre, con algo más de diez caballos, plantó una sombra de duda.

En un primer momento, cuando le fueron a consultar, dijo que contaba con el permiso del “propietario” de la tierra, Valentín Robles.

En el transcurso de los días, se sumaron a la historia una apoderada y un administrador, quien incluso expuso el deseo de desarrollar un proyecto turístico en el lugar.

En el sector en conflicto, las jurisdicciones casi se chocan, ya que del lado del lago es una cuestión municipal, las parcelas en sí –como se indicó– son asunto federal, y la ruta que surca uno de los contornos es provincial.

Por eso confluyeron representantes de las distintas competencias estatales.

Por un lado, el titular de la Delegación Municipal Lago Moreno, Claudio Otano, decidió bloquear con piedra y tierra los accesos.

En representación de la provincia, estuvo el director de Coordinación Territorial de la Zona Andina -de la Secretaría de Estado de Justicia y Seguridad-, Silvio Barriga, ya que el predio se encuentra dentro del plan que involucra la creación de un Parque Central, a manera de un pulmón natural para la ciudad (la ahora gobernadora, Arabela Carreras, en su paso por el Concejo Deliberante, había impulsado la idea).

En cuanto a lo referido a la Nación, desde el viernes 21 de mayo, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), dependiente del Ministerio de Seguridad, se hizo presente para asegurar que nadie más entrara.

Los que ya estaban en el sitio, es decir David Gallegos, junto a su esposa, la hija y un sobrino, tenían la posibilidad de salir y reingresar, pero sin traer ningún elemento, incluidos abrigo y comida.

Ante ese panorama, y tras la arremetida del mal clima de las últimas jornadas (para guarecerse, sólo poseía una casilla precaria), el viernes 28 de mayo, Gallegos decidió partir junto a su sobrino.

El día anterior, ya se habían retirado la mujer y la hija.

“No podía llevar comida para mis animales, ni el combustible del grupo electrógeno… Tampoco algo para asegurar el lugar donde dormíamos...”, señala.

Aclara que el trato de los efectivos de la PSA fue muy bueno, que no lo echaron ni nada por el estilo.

“Me fui por miedo a enfermarme…. Hacía mucho frío, y las frazadas estaban empapadas; no me quedaba comida… Cuando me levantaba, apenas tomada dos mates lavados, porque ya no había yerba”, indica.

Por la mañana del viernes, avisó a la fuerza policial que quería retirarse.

A las 15, las autoridades llevaron una máquina para desbloquear el sendero que da a la ruta 79, y así pudo salir con su vehículo.

Antes, había venido un hijo para llevarse los caballos.

Gallegos cuenta que informó de su decisión telefónicamente a Valentín Robles (quien dice ser el "dueño" de esa tierra).

“Apenas este problema se aclare, yo vuelvo enseguida”, manifiesta, en relación a un posible regreso al lugar en conflicto.

“Más allá del frío, lo cierto es que me estaba quedando sin plata… ya me encontraba en las últimas... Porque yo no cobraba; estaba ahí a cambio de pastoreo, y para poder sacar leña legalmente, con permiso de Bosques”, explica.

En ese sentido, apunta que al estar en su casa puede obtener algo de plata con su trabajo natural (se especializa en cabalgatas, de ahí los caballos), como también con changas en el barrio (por ejemplo, retirando ramas de podas).

En cuanto a las acusaciones acerca de que extraían troncos mediante vehículos de gran tamaño, niega todo: “Es mentira; estaba la PSA, y no había otros caminos. Que vayan y revisen. De ahí adentro, no puede salir un camión, jamás. Incluso, el administrador quería sacar leña para el Plan Calor, pero le previne que por el sendero sólo podía pasar un vehículo chico”, expresa.

“Yo cortaba leña, sí, pero para consumo diario, por el fogón”, añade.

“Por donde sí sacan madera es por el lado de Nueva Jamaica, pero nosotros no tenemos nada que ver. Siempre hay árboles tirados. No es de ahora. Hasta Bosques sabe que talan ahí…”, comenta.

Antes de despedirse e ingresar a su casa, se le dibuja una sonrisa y comunica: “Después del frío y el hambre que pasé allá, hoy voy a comer pollito”.  

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