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LOS HECHOS DE AQUEL 22 DE MAYO DE 1960

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22/05/2021

A 61 años del lagomoto que destruyó y se llevó el muelle

A 61 años del lagomoto que destruyó y se llevó el muelle
A 61 años del lagomoto que destruyó y se llevó el muelle

El día 22 de mayo de 1960, la naturaleza hizo sentir su fuerza en el lago Nahuel Huapi. Una enorme ola de unos 5 metros azotó la orilla, se cobró dos vidas y destruyó por completo el muelle.

Eran cerca de las tres de la tarde de aquel domingo otoñal. El lago estaba planchado, la temperatura era más que agradable para un día de mayo y el cielo permanecía celestial, de punta a punta. Sin embargo, esta postal era la paz que antecede al huracán, en este caso, al lagomoto

Luego del almuerzo, las tropas del Ejército se encontraban haciendo una exhibición de gimnasia en “El Picadero”, ese enorme terreno contiguo al Centro Cívico, donde hoy se erige el edificio Bariloche Center.

Este evento congregaba a la inmensa mayoría de los habitantes de la pequeña ciudad, que estaba en pleno auge y crecimiento.

Todo estaba en calma, hasta que a las 15.11 horas sucedió un hecho histórico: el hasta hoy recordado megaterremoto de Valdivia, el más potente registrado instrumentalmente en la historia de la humanidad (9,5 en la escala de Richter), con una duración de 14 minutos.

Junto al terremoto principal se registraron una serie de movimientos telúricos de importancia hasta el 6 de junio, que afectaron a gran parte del sur de Chile. Además, fue percibido en diferentes partes del planeta y produjo un maremoto que afectó a diversas localidades a lo largo del océano Pacífico, como Hawái y Japón, y la erupción del volcán Puyehue.

Volviendo al 22 de mayo, la quietud de la ciudad se rompió y el suelo barilochense comenzó a sacudirse. Quienes dormían la siesta, se despertaron. Los vidrios rechinaban, los techos de las viviendas de madera crujían. Aquellos que iban caminando, se caían. La vajilla se rompía en el suelo. Y el oleaje del lago aumentó exponencialmente. Hubo ruidos subterráneos y un fuerte estruendo.

Fueron segundos, donde el Nahuel Huapi comenzó a sacudirse de un lado hacia otro, de Oeste a Este y viceversa, hasta que se creó una ola de impresionantes dimensiones (se calcula entre 5 y 6 metros) que avanzaba desde el Oeste y que barrió con las instalaciones del puerto y las embarcaciones que allí estaban amarradas.

Del muelle, quedó solo la primera porción de madera, mientras que el agua se llevó la parte de cemento que lo conformaba, la cual estaba emplazada en la punta del mismo, paralelo a la orilla.

Por otro lado, la embarcación Modesta Victoria se soltó de las amarras que la sujetaban al muelle y quedó flotando a la altura de la iglesia Catedral. Incluso, hay quienes cuentan que se tumbó con la fuerza del agua, pero se paró y no sufrió daños. Luego fue rescatada por miembros de su tripulación. La lancha Cruz del Sur quedó a flote, pero inutilizable.

Fueron dos sismos, el segundo más fuerte que el primero. Y una vez que el movimiento terminó, el panorama era desolador. Cientos de maderas, escombros, asientos, techos y palos quedaron diseminados por doquier, en el inmenso lago.

A los pocos minutos, medio pueblo estaba en el lugar, tratando de ayudar. Mientras que otros curiosos, solo se acercaron a ver qué había sucedido.

Este fenómeno inédito hasta entonces dejó el saldo de dos muertos: Andrés Kempel y Julio Frattini. Pero todos los testigos de aquel día, reconocen que si no fuera por la exhibición del Ejército los decesos se hubieran sumado de a decenas.

Como si todo esto fuera poco, casi dos días después, producto del terremoto, hizo erupción el volcán Puyehue. Al igual que en 2011, la ciudad se oscureció de un momento a otro.

Repentinamente se cubrió el cielo de cenizas y dejó una capa de unos 10 centímetros de arena en el suelo y, desde ya, en el lago.

Incluso, esta erupción ha confundido el relato de muchas personas, vinculando el “lagomoto” con el volcán, cuando, en realidad, el causal directo de este suceso, único en la historia de Bariloche, fue el gran terremoto ocurrido en Valdivia.

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